trece

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Paris's POV.

Mi mente no podía dejar de pensar en las palabras de Justin. No podía creer que él me ayudaría a encontrar de una vez por todas a mis padres. Realmente me moría por agarrarlos a ambos y decirles muchas cosas en la cara.

Sabía que esto tendría algún costo, tener muchísimo sexo con Justin, dinero, o algo habría. Pero sólo pensaba en hacer sentir mal a esas personas que supuestamente eran mis padres.

-Paris, tienes visitas. -Oí que decía mi hermana desde la sala.

Fruncí el ceño y dejé de meter ropa a la lavadora, solté mi asqueroso pelo que estaba atado en una colita y salí del cuarto de lavado directo a la sala.

-¿Quién es? -Pregunté y mi hermana se encogió de hombros. Había pensando que era Justin.

-No sé, está afuera. -Dijo y asentí.

Abrí la puerta y salí al corredor, donde había un hombre dándome la espalda. Su espalda era ancha y musculosa. ¿Quién era él?

-Buenas tardes. -Saludé con voz confundida.

Él hombre se volteó rápidamente y me sonrió. Era un hombre muy atractivo, rubio, tenía una bonita sonrisa y sus ojos eran de un azul profundo hipnotizante.

-Buenas tardes Paris. Soy Matt Spencer, mucho gusto. -Dijo y me tendió su mano, la cual acepté aún confundida. ¿Cómo sabía mi nombre?

-¿Quién eres? -Pregunté.

-Disculpa, soy socio de Justin Bieber. -Dijo y me confundí aún mas.

-¿Y qué hace aquí? -Pregunté.

-Él me ha comentado que quieres encontrar a tus padres, y me ha mandando a mí porque yo soy quién te ayudará. -Dijo y levanté mi cabeza para mirarlo esperanzada.

-¿Hablas en serio?

-Por supuesto Paris. Sólo tienes que decirme sus nombres y características. -Me sonrió y me sonrojé.

-Ahora mismo está mi hermana adentro, no quiero que se entere esto. ¿Podríamos encontrarnos en un rato en otro lugar? -Pregunté.

-Por supuesto. ¿Quieres ir a cambiarte y te espero abajo? -Preguntó. -Tengo mi auto, puedo llevarte.

-Oh no, no te preocupes. Dime donde nos encontramos y voy. -Dije y él asintió.

-¿Te parece en el Starbucks a cinco calles de aquí? -Preguntó.

-Bien. ¿Nos encontramos allí en una hora? -Pregunté y él asintió.

-Sí, no hay problema. Allí nos vemos. -Respondió y tocó el botón del ascensor. -Adiós.

-Adiós. -Dije y entré nuevamente a mi casa.

Miré a mi hermana, quien no despegaba sus ojos de mí y tenía su ceño fruncido.

-¿Quién era ese bombón? -Preguntó cruzándose de brazos.

-No te importa Scarlett. -Respondí apurada. Necesitaba prepararme.

-Por Dios, tienes a Justin y ahora este hombre, podrías compartir a alguno. -Dijo y solté una carcajada

-Claro que no. -Dije y rápidamente corrí a mi cuarto para poder prepararme.

{...}

Faltaban sólo diez minutos para encontrarme con Matt en el Starbucks y yo todavía no había salido de mi casa. Así que tomé mis cosas y saludé a mi hermana rápidamente para luego salir de mi casa. Salí del edificio y comencé a caminar a paso rápido hacia la cafetería, no quería llegar tarde.

Unos bocinazos me hicieron sobresaltar, así que me volteé hacia donde provenían y me sorprendí al encontrarme con Justin persiguiéndome en su Audi, como la otra vez. Aparcó su auto y se bajó del auto para correr hacía mí.

-¿A dónde ibas tan apurada? -Preguntó.

-Hola Justin. -Saludé sarcásticamente.

-Lo siento Paris. Hola. -Besó mi mejilla y reí. -¿A dónde ibas?

-Tengo que encontrarme con alguien. -Respondí. -Y estoy llegando tarde, así que luego hablamos, ¿Sí? -Pregunté y me acerqué para besar su mejilla como despedida, pero él fue más rápido y corrio su cara para besar mis labios.

-¿Te encontrarás con Matt? -Preguntó con una mini sonrisa en sus labios.

-Sí. -Respondí. -En serio Justin, llego tarde. No me gusta ser impuntal.

-Yo te llevo, estaba yendo a encontrarme con él también. -Dijo y abrí mis ojos sorprendida.

-¿Qué? ¿Tú también irás? -Pregunté.

-Por supuesto, yo le he pedido que nos haga este favor de buscar a tus padres, quiero estar. -Respondió y asentí. No podía decirle que no vaya, él me ayudaría a encontrar a esas personas que no merecer ser llamadas padres.

-Oh. -Fue lo único que pude responder.

-Vamos, móntate en mi auto. -Dijo y tomó mi mano para arrastrarme hacia su hermoso auto. Abrió la puerta del copiloto y me dejó entrar primero.

-Gracias. -Agradecí y me coloqué el cinturón de seguridad.

-No es nada. -Dijo y cerró la puerta para rodear el auto y montarse él. -Por cierto, estás hermosa.

-Gracias. -Respondí y miré por la ventanilla sonrojada.

-No hay de qué. -Respondió riendo y suspiré.

Pocos minutos después, llegamos a la cafetería. Sólo estábamos a cinco cuadras, en auto no era más de dos minutos. Bajé del auto y esperé a que Justin bajara, cuando le colocó seguro al auto, tomó mi mano y entramos. ¿Por qué tomó mi mano? Maldición, que bien que se sentía eso.

-¿Te incomoda? -Preguntó.

-N-no. -Negué rápidamente.

-Me alegro. Porque a mi me encanta. -Respondió y me sení desfallecer internamente.

Maldito Justin Bieber, quiero este Justin siempre, no el malhumorado sin sentimientos, por favor. Me daban unas malditas ganas de agarrar su rostro y besarlo, pero no podía hacerlo, tenía miedo de que se enojara. Prefería que él iniciara todos estos actos que pronto terminarían conmigo.

Seducción y Pecados. ➵ j.bDonde viven las historias. Descúbrelo ahora