Sus caderas se movían de lado a lado volviendo loco a todos los hombres que la miraban. Pero un hombre en especial, delante de ella, no podía despegar los ojos de su cuerpo.
Lo estaba seduciendo, lo estaba llevando al cielo, y eso no terminaba bie...
-No sé cuando preciosa, hay muchas cosas que resolver aquí. Sólo quiero asegurarme de que tú estés segura en otro lugar.
-Estoy segura en otro lugar, pero nunca lo estaré por completo si no estas tú. -Paris sollozó nuevamente.
-Bebé no sé cuando podremos volver a vernos. -Justin suspiró pesadamente.
-¿¡Por qué te has tenido que entregar imbécil!? -Gritó histérica.
-Sh, princesa. Cálmate. -Pidió Justin. -Tenía que hacerlo para que te dejen de molestar a ti.
-Ya lo habías hecho esto Justin. Estábamos bien juntos, no debías alejarte nuevamente. -Golpeó la cama con rabia.
-Lo sé nena, pero todo es por tu bien. Si fuese por mí me quedaría todo el tiempo del mundo contigo.
-Tendrías que haberte quedado. Podíamos seguir huyendo como antes lo hacíamos, yo estaba bien porque me encontraba contigo.
Justin rió al mismo tiempo que pasaba su mano por su cabello frustrado. Ya la extrañaba mucho.
-Eres tan perfecta que duele. -Justin suspiró.
Paris sonrió entre lágrimas.
-¿Habrá alguna posibilidad de que nos veamos algún día?
-No lo creo muñeca. -Respondió Justin.
-¿Por qué no? -Preguntó Paris volviendo a alterarse.
-Soy un narcotraficante, no una persona que robó una billetera. No me darán muchas posibilidades aquí dentro.
-Pero... -Paris se quiso quejar, pero Justin la interrumpió.
-Pero nada, me queda sólo un minuto para hablar amor. Recuerda que te amo muchísimo, no sé cuando podremos volver a vernos o hablarnos pero no olvides que yo te tendré presente en mi mente en todo momento.
Paris se tapó la boca y cerró sus ojos dejando escapar más lágrimas.
-No te despidas como hiciste al entregarte. Haré cualquier cosa para verte, no me interesa meterme a vender droga para que me encierren. -Dijo.
Ese había sido un chiste de muy mal gusto para Justin. Paris no lo haría, sabía que no funcionaría. La encerrarían en una cárcel de mujeres.
-¡No quiero que hagas ninguna estupidez Paris! -Gritó Justin golpeando la mesa que tenía delante de él.
-No soy tan estúpida amor. Te amo demasiado Justin, nos veremos pronto y te estaré esperando en cualquier parte del mundo vestida con esa bata de seda negra que tanto te gusta.