cincuenta

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Paris bajó del jet siendo con seguida por Justin, quien llevaba a Ginger en brazos. Esta última se encontraba llorando sin parar en los brazos de su padre. Recién habían llegado de Marbella y ya sentían que toda la paz se había esfumado. Ninguno quería irse de ese lugar hermoso.

-¿Qué es lo que sucede? ¿Te duele algo cariño? -Preguntó Paris una vez que subieron al auto. La quiso tomar en brazos, pero la niña comenzó a llorar más fuerte.

El llanto de Ginger aumentó cuando el auto se empezó a mover alejándose del aeropuerto.

-¿Qué sucede nena? -Preguntó Justin acariciando su cabello.

-Avión. -Respondió la niña en medio del llanto.

-¿Avión? -Preguntó Paris frunciendo el ceño. -¡Oh! -Exclamó.

-No quería bajarse. -Justin rió. -Le ha gustado viajar. -La abrazó.

-Eso parece. -Respondió Paris.

-A mi también me gusta mucho viajar nena. En unas semanas volaremos a Los Angeles. -Dijo. Ginger no entendía nada, pero asintió con la cabeza de todos modos.

-¿Por qué a Los Angeles? -Preguntó Paris.

-Debo verme con mi abogado. Pero tranquila que no es por nada raro, simplemente debemos hablar unas cosas para aclarar algunos asuntos.

-¿Pero aún estarán vigilándote?

-Claro, eso lo harán por mucho tiempo, pero no tendré que volar tan seguido para hablar sobre el tema. -Respondió Justin encogiéndose de hombros.

-Está bien. -Respondió y apoyó su cabeza en el hombro de Justin cansada.

-Cuando lleguemos te prepararé el jacuzzi para que te relajes, te noto tensionada.

-Sólo estoy cansada, viajar me agota.

-Tú no eres como nosotros que amamos viajar. -Bromeó Justin.

-Luego de que nazca esto volveré a amar los aviones.

-Esto. -Repitió Justin y soltó una carcajada.

-Ha sido en forma cariñosa. -Paris puso sus ojos en blanco.

Pocos minutos después la camioneta estacionó frente al gran edificio que Paris compartía ahora con Justin.

-Hogar dulce hogar. -Dijo Paris feliz de al fin estar en casa.

-Admito que había extrañado estar aquí. -Respondió Justin dejando a Ginger en el suelo. Esta comenzó a caminar hacia el sofá.

-¿Qué haces nena? -Preguntó Justin asustado al verla trepar.

-Teléfono. -Respondió la niña tomando la pequeña mochila donde estaban sus juguetes.

-¿A quién llamarás? -Preguntó Paris riendo mientras se sentaba a su lado.

Ginger señaló el dibujo de una vaca indicando que la llamaría a ella. Apretó sobre el animal y el teléfono de juguete comenzó a hacer un ruido fastidioso para sus padres. Pero ese fastidio quedaba de lado al escuchar a su hija reír.

Poco tiempo después, Paris terminó de meter varias prendas de ropa en la lavadora mientras Justin pedía algo de comida para no acostarse con el estómago vacío. Sintió un tirón en su pantalón que lo hizo bajar la cabeza, sonrió al ver a Ginger allí.

-¿Qué sucede preciosa? -Preguntó tomándola en brazos.

-Tengo sueño. -Respondió apoyando su cabeza en el hombro de su padre.

Seducción y Pecados. ➵ j.bDonde viven las historias. Descúbrelo ahora