- de oro?. - me preguntó.
- Sí, de oro... yo salía corriendo todas las mañanas y le decía "mamá, mamá los rayos de oro han llegado" y sonreía, me daba un beso y luego me acompañaba a desayunar, esos tiempos eran los mejores, Reinaldo era un buen padre, si... un buen padre. - le dije mirando al techo ya iluminado por la luz del día.
- Rayos de oro, mi nuevo significado hacía los rayos del sol y para la novela que trata sobre ti. - me dijo sonriendo.
Pasé todo el día con él, fuimos a la cascada, nuestro lugar favorito, tuvimos un día de picnic, mi madre nos acompañaba maravillada con el lugar, estaba feliz, le encantaba la cascada, se bañó con nosotros, la dibuje en mi libreta hablando con Luís, tenía tantos dibujos de mi madre pero ese era perfecto.
En la noche mi madre terminaba de empacar conmigo, metíamos las pocas cosas que nos faltaban en las cajas que luego yo las llevaría a mitad de la noche con Luís a la nueva casa.
Nos descubrió empacando, Reinaldo había llegado temprano, entró a la habitación de forma tan silenciosa que no nos dimos cuenta de que estaba allí parado sino hasta que abrió la boca.
- ¿ a donde van?. - nos pregunto. - ¿acaso se van de viaje sin mi?.
- dijo antes de atiborrarse con el licor de su botella.
- sólo estamos guardando unas cosas que ya no nos hacen falta mi amor. - le respondió mi madre nerviosa.
- ¿ya no necesitas esa ropa Diego?. - me dijo señalando con la botella la caja llena de ropa.
- no... - tartamudee un poco. - pienso venderla para tener dinero. - le dije mirándolo a los ojos.
- ¿y me darás ese dinero verdad?. - me dijo antes de beber de su botella.
- claro... te lo daré todo. - le dije.
- veré cuanta ropa es, si es poca no te darán nada niño imbecil. - me dijo acercandose hacia nosotros.
- Reinaldo si es suficiente, es su ropa vieja. - le dijo mi madre nerviosa.
- ¡tu cierra la boca!. - le dijo empujandola y abriendo la caja. - ¿que es esto?, ¡ustedes no van a vender nada!, ¡¿a donde piensan ir?!. - le dijo a mi madre sujetandola con fuerza por el brazo.
- a ningún lado Reinaldo, a ningún lado. - le dijo mi madre aterrorizada.
- ¡déjala en paz maldito!. - le grité furico.
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Rayos De Oro.
De TodoDiego es un chico que sufre día a día los maltratos de su padre por el amor incondicional que le tiene a su madre, al parecer su destino nunca cambiará si éste no toma la iniciativa para que su sufrimiento termine, ¿que será capaz de hacer para trat...
