Esperanza había pasado el resto de la fiesta en reposo, mas, nadie logró impedirle levantarse al segundo día, a pesar de las recomendaciones de los expertos.
—Gracias, Optimismo; si no fuera por ti, aún estaría allí encerrada.
—De nada. ¿Para qué están los amigos? Además, siento algo de culpa.
—No tienes que sentirla; no pudiste evitar que Triunfo llegara antes y, además, es comprensible que te quedaras con mi prima.
—Supongo que sí, pero, te fallé. Aunque... por otro lado, fue extraordinario lo que hiciste.
—¿Lo que hice? ¿De qué hablas?
—Lo del árbol. —Esperanza lo observó extrañada.
—¿Qué árbol?
—El viejo roble... ¿Acaso no lo sabes? —cuestionó al notar su gesto.
—¿Qué sucede con él? ¿Se cayó; qué?
—¡En verdad no tienes idea! —Se azoró y la aferró de la mano—. ¡Ven! ¡Debes verlo con tus propios ojos! —Se dirigieron al jardín rumbo al lugar de su desmayo. Al llegar, la princesa no halló al viejo y enorme árbol petrificado, sino un frondoso y tupido roble—. ¿Qué opinas? —su amigo le habló alegre—. ¡¿Genial, no?!
—¿Q-quién lo hizo?
—¡¿Estás bromeando?! ¡Tú, Esperanza! ¿Quién más podría?
—¿Yo...?
—¡Sí! ¡Eres noticia en todo el reino!
—Preferiría que no... —dijo melancólica.
—¡Pero...! —Optimismo no comprendía su congoja.
—Yo... Sólo será algo más para que mi padre y mi hermano estén pendientes de mí... Y, por supuesto, el capitán...
—Lo siento. —Fue sincero—. No lo había visto así.
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El Eclipse Eterno.
RomanceEsperanza era la princesa más joven del reino de la Luz. Su padre, Poder, un rey bastante dictador, la sentenció a casarse con el amigo de su hermano mayor y capitán de su reino, al cual ella no tolera y él sólo la ve como un trofeo a conseguir. ...