—¿Esperanza...? ¿Dónde está ella? —Pensamiento habló con debilidad en un lecho, con los puños amarrados.
—Ella está muy bien... conmigo. —Sonrió el monarca con malicia.
—¡Maldito! —insultó en un leve susurro—. ¡Si le haces daño... juro que olvidaré mis votos y... te mataré!
—¡No me hagas reír! Apenas puedes hablar y amenazas con matarme. Eres gracioso. —Hizo una pausa—. Ahora, dime quién eres.
—¿Para qué, si no habrá diferencia?
—¿Eso piensas? Te equivocas. Te daré un ejemplo: si hubieres sido el capitán Triunfo no hubieras corrido con tanta suerte, ¿me explico? Sé algo sobre ti... pero, quiero oírlo de tu persona.
—No le creo.
—Crea —habló Sacrificio—. Sabemos bastante, Su Alteza. —El joven maldijo por dentro.
—¿Entonces... qué quieren saber?
—Tu nombre.
—Pregúntenle... a mi hermana, pues.
—¿Te crees listo? —el rey interrumpió —. Ella no sabrá que estás aquí y, si aún vives, es sólo por tu parentesco con ella. Por cierto... ¿te dije que está a mi merced?
—¡Infeliz! —Sacó fuerza de donde no tenía e intentó incorporarse, viéndose frustrado por sus ataduras y, algo más, seguramente un hechizo. Destino carcajeó.
—Lo siento, pero, ya debo retirarme. Una princesa aguarda en mi alcoba. —Se marchó dejando al prisionero con la palabra en la boca. Luego de unos segundos, ambos religiosos se quedaron viendo como si alguna vez se hubieran conocido.
—¿Fue usted, verdad?
—¿Qué? —cuestionó Sacrificio.
—El ataque de esa noche.
—Sí. Eres bueno, muchacho. ¿Cómo está tu maestro Perdón?
—Espero que bien... El secuestro de mi hermana no le causó mucha gracia a mi padre.
—Veo... Pero, no fue culpa de Perdón, nada podía hacer al respecto y manejó la situación con propiedad. Tú eres el hermano menor, ¿cierto? Orden es el mayor, el comandante.
—¿Sabe mi nombre, cierto?
—Cierto.
—¿Y... por qué...?
—Él deseaba oírte confesar; "tantear terreno." Tú sabes cómo piensa un guerrero y cómo un religioso.
—Sí; lo sé... —expresó abatido.
—Descansa, príncipe Pensamiento; debes recuperarte. Y te advierto, no intentes ninguna tontería, por si no lo has notado...
—Ha puesto un conjuro, lo sé... en toda la habitación. —Sacrificio sonrió complacido.
—Descansa; tu hermana está bien.
Ya en la habitación del rey, este y la joven princesa se encontraban en el lecho.
—Que descanses, mi ángel.
—Igualmente, Su Majestad.
—Trataré —susurró para sí—. Como si fuera tan fácil...
—¿Dijo algo? —preguntó sagaz.
—No; nada.
—Bien. Hasta mañana.
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El Eclipse Eterno.
רומנטיקהEsperanza era la princesa más joven del reino de la Luz. Su padre, Poder, un rey bastante dictador, la sentenció a casarse con el amigo de su hermano mayor y capitán de su reino, al cual ella no tolera y él sólo la ve como un trofeo a conseguir. ...