❀ 12 - Compañía ❀

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Deidara

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Deidara

Estos días han sido extraños y me siento como si flotara en un mundo desconocido, ajeno y peligroso. Por segundos me parece que me observo desde afuera, me veo interactuando con las personas, con el entorno, y me pregunto si acaso realmente soy yo el que está ahí afuera existiendo.

Todo es sumamente raro.

¡Hay tantas cosas que no entiendo!

Desde que Itachi me contó lo ocurrido con Konan no he dejado de darle vueltas, pienso, pienso y por más que pienso no logro comprender cómo alguien tuvo la cruel idea de asesinarla, a ella, a la mejor mujer que había conocido jamás, alguien que nunca en su vida tuvo conflictos con otras personas.

Me pregunté si, así como Hidan, solo mantenía una fachada.

Hidan, el desgraciado traidor que le había disparado a Itachi, a ese que cada vez quería más.

El Uchiha era un hombre bastante particular, por no decir extraño y misterioso. A veces se quedaba callado como un muerto y otras veces me hablaba con tanta ternura que incluso dudaba que fuera la misma persona. Sin embargo, cada vez lo conocía más, me estaba metiendo en su vida sin quererlo, pero al mismo tiempo deseando indagar en sus recuerdos, en su historia...

Quería saber por qué, a veces, cuando llegaba a su habitación tenía la mirada teñida de melancolía.

También quería saber por qué la ocultaba con una falsa sonrisa.

Ahí estaba ahora esa tristeza, siendo reemplazada con una mueca de agradecimiento en cuanto me vio entrar.

—Buenos días, Ita —saludé asomándome por la puerta.

—Hola —me contestó con esa voz calmada y amable que tanto me gustaba escuchar. Me encaminé hasta su lado y me senté en el mismo sofá de cada día.

—¿Cómo te sientes? —pregunté y él se encogió de hombros—. ¿Te han dicho cuándo te puedes ir?

Itachi seguía hospitalizado, ya llevaba dos semanas aquí, aburriéndose como una ostra y mirando noticieros catastróficos en la pequeña televisión que Kisame le había traído. Yo le había propuesto que intentara algo más ligero, que viera una película, una serie o lo que fuera, algo que lo distrajera del mundo real. Sin embargo, él no quería distraerse, se pasaba el día devorando las noticias más trágicas que ocurrían en la ciudad, preguntándole a Kisame qué casos estaban bajo su administración y cuáles le delegaría.

Yo intentaba hacer su estadía más amena. Lo visitaba todos los días, me sentaba a su lado y le traía libros, hablábamos de todo y de nada a la vez, también comentábamos los libros y debatíamos. Itachi a veces me preguntaba cosas de mi vida y yo intentaba indagar en la suya, aunque él siempre fue un poquito más reservado, guardándose sus secretos detrás de una mirada melancólica.

Pero, una de esas tardes, mirando por la ventana, me habló de Sasuke. Me contó de sus travesuras, de sus sonrisas, de sus primeros pasos y palabras, de su cariño, de lo mucho que lo quería. De su vida, de lo bonito que fue tenerlo, que fue su mejor regalo, lo que más feliz lo hizo...

El Asesino | ItaDei [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora