❀ 36 - Vivo ❀

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Deidara

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Deidara

Llevar a Itachi a un psiquiatra fue más complejo de lo que hubiera imaginado. Era difícil convencer a alguien de buscar ayuda cuando simplemente no la quería, cuando no veía horizonte ni tampoco lo deseaba. No podía plantearle una meta o un sueño bonito y esperar que eso lo motivara. Itachi estaba vacío, era un cascarón que existía solo porque sus órganos y entrañas no habían fallado, pero su mente estaba fallando, no le daba energías, no le permitía pensar en algo menos que oscuridad y, aunque en un principio pareció aceptar mi ayuda, después tampoco parecía quererla. Estaba demasiado cansado.

No se levantaba, no comía más allá de lo poco que lograba obligarlo a tragar y no dormía; apenas lograba sumergirse un par de minutos en un sueño inquieto hasta que despertaba al borde de las lágrimas, con los ojos inyectados en sangre y murmurando que ya no podía más. Sabía que tenía pesadillas, que sus recuerdos se arremolinaban en su mente a cada minuto y a cada segundo, y que eso le estaba pasando la cuenta. Itachi estaba tocando fondo y yo no sabía qué hacer para sacarlo a flote.

Y me asustaba porque cada día parecía tener más deseos de estar muerto que vivo.

Tuve que recurrir a Kisame porque no había forma de convencerlo de buscar ayuda y cada vez parecía ir a peor. Su amigo vino enseguida y se quedó un buen rato arrodillado junto a la cama mientras yo me sentaba a su lado en el colchón y le acariciaba el pelo. Recuerdo que durante un buen rato simplemente le habló de su infancia, de su adolescencia, de Sasuke y cómo había salido adelante cuando la vida fue mucho menos que gentil con él.

Le tomó la mano y simplemente esperó que Itachi reaccionara a sus palabras, a sus recuerdos y a mis caricias en su pelo.

Por fin reaccionó, con una crisis de angustia que luego se convirtió en un llanto casi liberador.

Por una vez Itachi no parecía estar llorando de desesperación o tristeza. Por primera vez lloraba y parecía que se desahogaba, que se estaba sacando algo del pecho que llevaba molestándole por años, por demasiados años.

Esa tarde de invierno Itachi lloró hasta cansarse y nosotros simplemente nos quedamos cerca, sosteniéndolo y cuidándolo.

Itachi se durmió esa noche y, por una vez en meses, durmió la noche completa. No despertó llorando.

Pero el problema no estaba solucionado y todos lo sabíamos.

-Buenos días, Ita -lo llamé apenas noté que había despertado. Tenía ojeras y el pelo enredado le tapaba medio rostro. Sus ojos me siguieron y me senté a su lado acomodando mi mano en su hombro. Él estiró la suya hasta poder enredar nuestros dedos. Sonreí un poco, hace mucho que no me buscaba por su propia voluntad.

-Buenos días... -murmuró con la voz ronca y yo me incliné para dejar un beso en su frente.

-¿Dormiste mejor? -Él asintió con la cabeza.

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⏰ Última actualización: Dec 14, 2024 ⏰

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El Asesino | ItaDei [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora