❀ 29 - Terror ❀

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Kakuzu

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Kakuzu

—¿Por qué tienes esa sonrisa maquiavélica? —me preguntó Edward con una ceja alzada mientras se sentaba frente a mí y me estiraba una taza de café—. Con esa expresión pareces el típico villano de las películas infantiles.

—Es solo que acabo de enviar una cartita...

—¿A quién estás amenazando ahora? ¿Al detective?

—No, mejor que eso, a Deidara —Mi amigo entrecerró los ojos, intentaba leer mis intenciones y no demoró demasiado en hacerlo. Soltó una risita y le dio un sorbo a su propio café.

—Asumo que no está en tus planes matar al rubio, ¿no?

—Por supuesto que no —declaré firmemente y Edward rodó los ojos—. Él se viene conmigo, está incluido en mis planes desde el principio y no voy a cambiar de opinión por un simple detective.

—¿Entonces?

—Están peleados —le conté—. Están peleados por mi culpa desde el día en el que Deidara me recogió en el centro.

—¿Cómo estás tan seguro de eso?

—Porque yo mismo vi como el Uchiha tomaba sus maletas y se largaba sin siquiera querer escuchar las explicaciones del rubio —declaré con una sonrisita orgullosa—. Por eso pensé que, si Deidara no está en riesgo, no podré manipular al detective y llevarlo hasta su final. Después de todo, no es idiota y para hacerlo idiota necesito tocarle su punto débil.

—Por eso me hiciste escribir su estúpida biografía —comentó y yo asentí con la cabeza.

—Solo quiero manipularlo, hacerlo sufrir y luego tú ya sabes.

—Eres bastante cruel, ¿sabías? —musitó con una sonrisa divertida y yo me hice el ofendido.

—¿Con qué moral me dices cruel si envenenabas a tus víctimas? —me burlé y él se rió.

Touché.

Nos reímos. Por un momento me pregunté qué buscaba en Deidara si todo lo que necesitaba en una persona estaba justo frente a mí.

¿Sería un capricho? ¿Simple maldad? ¿El deseo de demostrar mi poder frente a todos? ¿O simplemente quería vengarme del detective y ponerle el pie encima como si no fuera más que un simple insecto?

No tenía idea, solo sabía que quería hacerlo sufrir lo más que pudiera sin siquiera tener que tocarlo. La manipulación psicológica me parecía la mejor de las opciones para llevarlo al límite y de paso la amenaza me serviría para recordarle a Deidara quién es el que manda.

A quién debe obedecer y a quién le pertenece.

De la nada, Edward me habló y me sacó de mis pensamientos.

—Tan solo recuerda que en siete días estará mi contacto de Jordania en la costa y no nos esperará por ningún motivo—me recordó apuntándome con un dedo acusador—. No te retrases.

El Asesino | ItaDei [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora