Desperté a la mañana siguiente abrazada a un cuerpo caliente y lleno de tinta. Me quedé embobada mirándolo dormir, era tan hermoso...Acaricié el tatuaje de su cuello y él se removió un poco emitiendo un gruñido. Sonreí y repetí la acción.
-Dormir. Sueño.-Bramó. Me mordí el labio inferior pensando si debía o no dejarle dormir y al final me senté a horcajadas sobre él. Abrió un ojo y me miró.-No deberías hacer eso.-Me acerqué a sus labios y lo besé, enseguida siguió el beso.
-Buenos días, Lucifer.-Susurré sobre sus labios. Mordió mi labio inferior y tiró de él mientras yo sonreía.
-Deberías bajar de ahí si no quieres darle los buenos días a otra parte de mí.-Dijo nada más soltar mi labio. Yo me sonrojé como un maldito tomate cherry y me tumbé a su lado apoyando mi cabeza en su pecho.-Que pena, yo sí quería darle los buenos días a otra parte de ti.-Besó mi cabeza y yo sonreí mientras notaba como el rojo tomate se volvía aún más intenso.
Pasamos un agradable rato en silencio mientras yo seguía las líneas de sus tatuajes con mis dedos y él volvía a quedarse dormido. Me levanté y él me tomó de la muñeca para que volviera junto a él, al parecer no estaba tan dormido. Besé sus labios y tiré de ambos hacia arriba.
-Venga, tengo que volver a casa.-Dije y él asintió. Se puso unos pantalones y yo tomé prestada su camiseta. Sí, exactamente la que ayer le había quitado antes de una noche de reconciliación. Ya entendéis...
Bajamos a la cocina y para mi bochorno todos estaban allí. Se me quedaron viendo embobados y yo noté mis mejillas arder.
-¿Qué estáis mirando, patanes?-Ángel me rodeó con el brazo y besó mi frente para después dirigirse a la nevera. Todos volvieron su vista a sus desayunos en cuanto él habló. Que obvio, pero ¿por qué tanto miedo hacia él?
-Buenos días.-Dije sentándome junto a Alex. Él tenía una expresión un tanto extraña que se volvió casi desquiciada cuando intentó sonreír.
-Em...buenos días, Hel.-Fruncí el ceño. A este le pasaba algo.
-Si alguien pregunta estuve viendo películas contigo toda la noche, ¿entendido?-Pregunté. Él asintió y mi vista voló a Ángel, quien se había sentado frente a mí con dos tazas de café en las manos.
-¿Tu hermano?-Pregunta y yo asiento con una sonrisa. Él me la devuelve, seguro pensando en nuestra conversación de ayer. Me pasa una taza y comienzo a beber.-No servirá de mucho. Estuvieron en la misma fiesta, ¿recuerdas?-Maldecí internamente.
-¿Qué tal la fiesta, chicos?-Pregunté intentando parecer normal. No es como si el miedo por lo que mi hermano pudiera decirme no estuviera allí, pero debía aceptarlo. Los cuatro pares de ojos se clavaron en mí, pero no dijeron nada. Damián me miraba como si yo no debiera saber aquello. Lo cual era ridículo contando con que Ángel ya había hecho una mención, pero seguramente nadie prestó atención. Idiotas.-Me lo dijo Isma. ¿Se te olvida que es tu cuñado, Damy?-Me burlé, pero a él pareció no hacerle gracia. Bueno ni a él ni a Cristian, quien se levantó y se largó escaleras arriba.-¿He dicho algo malo?-Susurré mirando a Ángel.
-Salieron juntos.-Miré en dirección a Damián, quién había hablado en tono cansado. Seguro que esta situación no paraba de repetirse.
-Ah. Lo siento.-Dije y nadie más habló.
Cuando terminé de desayunar me vestí y Ángel me llevó a mi departamento. Su mano había estado en mi muslo, entrelazada con la mía durante todo el camino, a excepción de cuando la necesitaba para cambiar de marcha, obviamente.
Paró el coche y su mirada se perdió en el frente, tragué saliva al ver lo que estaba mirando. El coche de mi hermano estaba allí.
-Vamos, te acompaño.-Dijo antes de besar mis labios fugazmente. Asentí y bajamos del coche.
Caminamos hasta la entrada, abrí el portal y subimos hasta mi departamento. Volví a abrir la puerta y a tragar saliva con dificultad. Suspiré.
Mi hermano estaba sentado en el sofá con la vista perdida en una tele perfectamente apagada. Sus facciones estaban tensas, genial.
-¿Por qué me mientes?-Preguntó sin girarse hacia a mí.
-Yo...
-Porque te pondrías como un subnormal. Así como lo estás haciendo ahora.-Ángel se atrevió a decir lo que yo no era capaz y entrelazó nuestras manos. Mi hermano se giró a vernos, se levantó y reparó en nuestras manos unidas antes de mirarme a los ojos.
-No puedes estar hablando en serio, Hel. ¡Te violó!
-¡No lo hizo! ¡El estúpido de aquella cárcel lo hizo!-Grité y al momento me arrepentí. No le había contado nada a Ángel y temía que se pusiera como loco, pero no pasó nada. Ni se movió. Mi hermano lo miró atónito.
-¡Él no te quiere! ¡Ni se ha alterado por lo que has dicho!-Bramó de nuevo mi queridísimo y estresante hermano.
-Porque ya me deshice de él. Al igual que de los cinco imbéciles que nos impedían pasar. ¿Acaso no te acuerdas, cuñadito?-Los miré a ambos confundida. ¿No se supone que eso lo había hecho un policía?
-¿Qué?-Clavé mi vista en mi hermano que aún enfadado como el demonio no era capaz de mirarme a la cara.-¡Me mentiste! ¡¿Por qué?!-Pregunté conteniendo las ganas de llorar. Saber que mi hermano me había mentido me abrió un hueco en el pecho, nunca lo había hecho. Y menos con algo así.
-¿Por qué? ¡¿En serio preguntas eso?! ¡No es bueno para ti! ¡Está jugando contigo y no eres capaz de verlo! ¡Eres una jodida perra cegada por unos músculos de mierda!-Sentí como Ángel se tensaba. Seguro quería golpear a mi hermano pero ese derecho era sólo mío. Solté su mano y estampé la mía en la mejilla de Isma sin poder retener las lágrimas.
-Vete de mi casa. No quiero verte.-Dije con un hilo de voz. Pude ver el dolor y arrepentimiento en sus ojos, pero ya la había cagado mucho por hoy. Cogió su chaqueta del sofá y se fue dando un portazo.
Los brazos de Ángel me rodearon y me apretaron hacia él.
Mentiras y secretos. Eso era mi mundo en estos momentos. Todo en mi vida se estaba llenando de mentiras y secretos y no podía evitarlo. Primero le ocultaba a mi mejor amiga que me había besado con el chico al que juraba amar, después le ocultaba a mi hermano que sentía algo por Ángel. Él me ocultaba que había sido Ángel quien me había sacado de allí. Y seguramente aún quede mucha mierda que no podré contarle. Me aferré a la camiseta blanca de Ángel mientras lloraba.
-Tranquila, pequeña.-Acarició mi cabello y lo besó.
-No entiendo como puede ser así, son mis decisiones, joder. Es mi vida, tú eres mi vida.-Al instante me arrepentí de haberle confesado eso. Pero para mi sorpresa no se alejó, simplemente me besó de una forma tan lenta y cálida que olvidé todo y a todos. Hasta que su voz nos interrumpió.
-¿Hélade?-Dejé de besar a Ángel y dirigí mi vista hacia la persona que había hablado. ¿Qué hacía ella aquí? Es más. ¿Qué hacía comiéndose con los ojos a MI Ángel?
***
Hey! Siento subir a estas horas pero por problemas personales puede que mañana o no suba o lo suba tarde...lo siento...
Xoxo😘😘
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~Ángel~
Romance-Eres el diablo con un nombre irónico.-Me burlé mientras él mordía mi cuello haciéndome suspirar. Noté su sonrisa y sonreí. -Tú me diste permiso para introducirte en mi infierno, no te arrepientas.-Dijo segundos antes de besar con avidez mis labios...
