1.Cualquiera que no tenga pinta de querer matarme.

9K 335 24
                                        

17 de junio

No puedo creer que sea mi último día en la universidad, después de un duro y a veces asqueroso primer año he conseguido pasar al siguiente, y no sin esfuerzo, obviamente.
La carrera de psicología no es para nada fácil si tus notas medias son más bien bajas.
Carolina, mi mejor amiga desde enanas, me ha propuesto salir a celebrar esta noche y aunque no tengo el cuerpo para fiestas me lo merezco, así que voy a ir a la fiesta de despedida de la Hermandad Kappa, voy a encontrar a un chico que sea jodidamente sexy y voy a perder totalmente el control. Porque repito: me lo merezco y porque me da la gana.

-Hélade Gutiérrez Herrera, como no estés lista; en cuanto cruce esta puerta te patearé el jodido trasero hasta que cagues arcoiris.-La voz de Carolina llegó desde fuera de mi habitación haciéndome reír. Me terminé de aplicar el rímel y acomodé mi largo y liso pelo moreno a ambos lados de mi cara justo a tiempo para girarme y ver a mi mejor amiga parada en la puerta.
Su pelo rubio caía en hondas a los lados de su cara, sus ojos marrones estaban maquillados de rosa, a juego con su vestido de palabra de honor ceñido hasta la cintura y suelto hasta antes de las rodillas. Sus piernas parecían más largas gracias a las sandalias de tacón plateadas. Sus labios gruesos estaban pintados con brillo y ligeramente abiertos de la sorpresa de verme lista. Normalmente siempre le hago esperar media hora.-¡Wow! ¡Esta noche te desvirgan!-Reí ante su comentario y volví mi vista al espejo para mirarme una última vez.
Yo llevaba un vestido negro, abierto en la cintura y hasta la mitad del muslo. Tenía una transparencia en el pecho y dejaba ver gran parte de mi piel. No había estado segura de comprarlo, pero al verlo puesto...bueno, creo que definitivamente es hora de arriesgar todo.

-Pareces una princesa pija y repipi.-Me burlé y ella sonrió.

-Estás celosa de que el rosa no te queda tan bien como a mi, reconocerlo es el primer paso para superarlo, bebé.-Me lanzó un beso y salimos del edificio para entrar en su coche. Un fiat rojo.

-Será eso.-Reí y puse la música a todo volumen mientras llegábamos a la fiesta.

Tras unos diez minutos vimos el edificio de la Hermandad Kappa, iluminado como nunca y lleno de gente besándose, potando, gritando, desnudándose...bueno, lo que viene siendo una fiesta de la mejor Hermandad de la Universidad.
Bajamos del coche y un aparcacoches nos ofreció aparcarlo por nosotras, Carol le dio las llaves y me enredó en su brazo.

-Bueno, jovencita. Espero que no bebas esta noche y que no te acerques a ningún chico, o de lo contrario no saldrás en diez años.-Me dijo imitando la voz de mi madre. Reí.

-Yo espero que uses protección, no quiero que mi mejor amiga tenga ladillas ni nada raro.-Dije aún riendo, ella se me unió.

-¿Qué chico vas a buscar?-Preguntó muy cerca de la puerta, casi no podíamos oírnos por la música así que hablábamos gritando.

-Cualquiera que no tenga pinta de querer matarme.-Reímos de nuevo y entramos.
Nada más pasar la puerta nos encontramos con cinco chicos hablando que nos impedían el paso.
Me puse frente a ellos soltándome de Carol y se me quedaron mirando de arriba a abajo, habían dejado de hablar.

-¿Nos dejáis pasar?-Grité amablemente. Un chico rubio sacó un cigarrillo y se lo puso en la boca, caminó hasta ponerse frente a mi, lo encendió y tras expulsar el humo se acercó a mí oído.

-Solo si me das un beso.-Mis ojos se abrieron ante la sorpresa. Él sonrió.-Es un juego. Sólo las más atrevidas pueden pasar. Si me besas, pasas. Si no lo haces tú y tu amiga os largáis.-Miré a Carol. Ella había oído todo porque estaba lo suficientemente cerca y sabía que normalmente yo no hacía esas cosas, así que asintió y dio un paso hacia él.

~Ángel~Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora