Capítulo 11

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La morocha le dirigió una mirada dura a Sam y continuó con su recorrido. Al llegar a la mesa, Grecia la recibió con la mirada interrogativa.

— ¿Estás celosa? —después de un rato sin hablar.

—No, no tengo porque estarlo, además de que nunca nos formalizamos.

—Hablas como si llevaran siglos saliendo.

—No, hablo de que si prefiere su compañía a la mía, pues bien, ni tanta falta que me hace. ¿Viste como marcaba territorio y él lo permitía?

—Como digas, pero debes saber que eran novios antes de que ella se fuera, solo no te pongas más paranoica. Ve a entrenar.

Y eso hizo. Fue donde Igor que le tenía buenas noticias, luego de su examen de historia, avanzaba de nivel y ya podía recibir todas sus clases con los de veintitrés. Luego al final de la mañana, fue con los perros y decidió que iba a sacarlos a pasear.

Después de rogarle a Igor de que le diera permiso, salió sujetando las correas y con los audífonos puestos. Le extrañó ver que de un edificio pequeño y de apariencia abandonada, salieran seis camiones grandes. Por lo que se agachó junto a un basurero y observó.

Hades quería ladrar, pero la chica lo calmó de inmediato, no quería que la descubrieran. Podía ser algo ilegal.

— ¿Estás seguro que esto eliminará nósdicos? —dijo una voz que se le hacía familiar.

—Completamente. Pero hace falta aún unos materiales, sin ellos no podremos encenderlo —dijo otra voz que de igual forma se le volvía tan conocida.

— ¿Cuánto tiempo?

—Dos meses —Tory quiso acercarse para poder verlos, pero unos guardias merodeaban la zona.

—No tenemos ese tiempo, mejor que se apresure profesor —dijo la voz alejándose.

La morocha regresó al complejo vigilando que nadie la siguiera, no podía ponerlos en peligro. Y fue directo a la oficina de Igor a contarle todo.

—Entonces le diré a Alain para que se active la alarma. Hasta que suceda lo que suceda. Mientras tanto me gustaría que mantengamos esto en secreto.

— ¿Quiénes cree que sean?

—Agentes del gobierno seguro, nuestras sospechas no eran en vano. Mientras tanto quiero que permanezcas lo más lejos que puedas de las calles. Y no hay discusión sobre ello —añadió cuando vio que la chica iba a replicar.

Luego de repartirse el sector siete, partieron de inmediato. Para su sorpresa Sam iba con ella y no con Sasha, que a su vez iba con Jimmy. Recorrieron varias calles antes de parar.

—No me gusta que le lances esas miraditas a Sasha. Ella no te ha hecho nada para que la mires así —dijo Sam con disgusto.

—Es como yo miro —respondió caminando lejos de él—. Si quieres que no la voltee a ver, como quieras.

—Eres simpática con los demás, pero con ella eres como... brusca...

—No llegaste ayer —dijo finalizando la conversación.

Sam sentía un poco de culpabilidad por dejarla plantada, pero Sasha quería contarle todo lo que le había ocurrido. Y ella lo desveló. Pero quería que Tory se llevara bien con su antigua amiga.

Subieron a un edificio de cuatro plantas y desde él, Tory sintió un extraño sentimiento que no provenía de ellos. En el otro edifico de al lado, una joven comenzó a gritar y pujar con sus últimos alientos, cosa que los chicos notaron.

Cielos OscurosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora