La tierra ha cambiado en los últimos 16 años. Una raza nunca antes vista ha surgido de la nada, son fuertes y repelen las balas, difíciles de matar y capturar.
Los llaman monstruos porque no pueden controlar...
—Nos tenemos que acordar de conseguir otra cama —gruñó Max luego de estirarse—. Me duele toda la columna.
—Lo sé, gracias por el dolor.
—No estoy de broma. Es muy incómodo y si no me acuerdas de comprar otro, dormiré contigo —la amenazó con el rostro serio.
—Comemos por el camino —dijo Tory halándolo de la mano y saliendo a prisa a buscar otra cama.
Después de cinco horas comprando lo necesario para amueblar la habitación de invitados de la que disponía, pero que nunca había arreglado, trabajaron hasta tarde y en la cena Tory no sintió hambre por lo que encendió la televisión para ver una película.
—Alain dijo que podías comenzar la próxima semana, y por el dinero no te preocupes, tengo entendido que Igor se ofreció a cubrir tus gastos.
—Entiendo, ¿entonces ya sabe que estoy contigo?
—Sí. Y no es el único —insinuó.
—Qué buena película —murmuró para que el chico no siguiera hablándole.
—Sobre todo si la vez —comentó irónico.
—Abandona el tema —dijo y rostro se ensombreció al tiempo que el chico sentía como una onda lo pasaba.
—Muchas ondas estos días —murmuró.
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Reed McDaniel's preparaba su salón de clases, un expansor joven. Recién egresado se esas mismas aulas. Ordenó las bolsas de arena y recogió las sogas, ese día no las necesitaría.
— ¿Pasa algo? —cuestionó en cuanto Igor entró al salón.
—Está con Max. Creí que podrías hablar con Tony, debe entrar en razón.
—Le he estado hablando desde ayer, pero no contesta. Sé que Alain sabía que sus planes estaban mal, pero por algún inexplicable motivo, no lo creo capaz de hacerlo.
—También tengo mis reservas. Pero su misma hija lo escuchó.
— ¿Cómo está?
—Max dijo que le ajustó el móvil, así que no creo que muy bien. No olvides que debemos detenerlo.
—Lo sé.
Los chicos comenzaron a entrar por la puerta e Igor tuvo que marcharse. Poco a poco el aula estuvo llena.
—Soy Reed McDaniel's, y supliré por un breve período a su maestra de combate, Alice Bellanova.
A la noche Max entró a su apartamento luego de una noche estresante. Escuchó sollozos provenientes de su cuarto para invitados. Se desplazó con suavidad para que la muchacha no lo escuchara.
Luego de una ducha caliente y media hora de intentar dormir, se levantó molesto con la chica que no era lo suficientemente fuerte para soportar una onda.