Capítulo 26

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En él aparecían su fecha de nacimiento, de matrimonio y otros. Pero luego aparecían las fechas del incidente y de su aparente fallecimiento. Y el acta de defunción, todo normal en las primeras cuatro hojas del folleto, pero luego aparecía un resumen de cómo calló bajo las garras del gobierno.

Y los expedientes de sus análisis. Y de los métodos que utilizaron para obtenerlas.

Como un manipulador, su padre no admitía metal o cualquier otro material en su cuerpo, por lo cual tuvieron que golpearlo hasta hacerlo perder la razón. Y para hacer a un manipulador perder la razón se necesitaban horas de buenos golpes. Fueron los únicos experimentos que se realizaron hasta hace tres años.

Dos años después de que los capturaran y que no pudieran realizar ningún experimento, él había liberado al grupo, pero quedó atrapado siendo en el que descubrieron los métodos. Y al año siguiente había escapado. Y dos años más tarde volvía bajo custodia del gobierno debido a un informante en cubierta.

No se detallaba con exactitud qué había pasado con él, pero Tory sospechaba que volvió a escapar y ahora construía una máquina que sería capaz de exterminarlos a todos.

Su corazón se encogió al darse cuenta que sintió una especie de orgullo al ver que había ayudado a escapar a los demás y que luego había vuelto a escapar. Pero ese orgullo murió justo donde nació. No podía sentirse orgullosa por una persona que intentaba matar inocentes, por mucho que fuera su padre.

— ¿Quieres ayudarme a guardar las compras? —interrumpió Max al ver que la joven no reaccionaba al ruido.

—Claro.

— ¿Vistes los informes?

—Sí, es innegable que hay algo malo en su cabeza. Solo espero no sea hereditario.

—Mucho me temo que lo has heredado —dijo sonriente.

—Lo extraño —soltó de repente.

—Vuelve al complejo.

—Idiota —murmuró y luego continuó arreglando las compras sin prestarle atención al chico, a menos que tuviera que ver con cualquier otro asunto que le interesara.

—Salimos a las nueve, si quieres duerme un poco —dijo antes de entrar a su habitación para descansar.

A Tory no le quedó otra alternativa que dormir un rato, necesitaría energía en la nueva misión. Y no solo para ello, sus esfuerzos por encontrar a su amiga no acababan allí.

En sus sueños, todo era perfecto, con Sam a su lado, su padre siendo el hombre que fue en su niñez y su madre sin separársele. Incluso sus amigos estaban allí, como si la sociedad fuera normal otra vez. Como si hubiera salido de una pesadilla, pero se dio cuenta que al despertar, volvería a ella.

 Como si hubiera salido de una pesadilla, pero se dio cuenta que al despertar, volvería a ella

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—Ve a dormir Sam.

—No tengo sueño, ve tú Zet.

— ¿Quieres que hablemos de ella?

Cielos OscurosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora