Capítulo 18

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—Nadie.

— ¿Segura? —y la chica volteó al lugar entre las sobras donde estaba su amigo el rubio, este le negó con la cabeza.

—Sí, hay que volver —y al ver que la mirada del chico iba a donde Max, se arrojó a sus brazos y lo besó. Sam le respondió de buena gana y olvidó voltear luego—. Ha pero en el camino debes contarme que te ocurrió.

Llamaron a Luke para que fueran por ellos, después de cansarse con solo pensar en caminar esos momentos. El chico llegó a tiempo para impedir otro beso. Los llevaron al complejo, donde un muy enfadado Alain los recibió.

No lo dejó ni cambiarse la mal oliente ropa y lo condujo a su oficina, Tory quiso acompañarlo pero una mirada severa por parte del líder la detuvo.

Horas más tarde se dirigió a la oficina de su instructor y no tocó la puerta para entrar.

—No hizo nada —lo acusó.

—Llevaba poco tiempo extraviado, no podía mandar a la guardia costera. Y de qué te quejas, hiciste un buen trabajo —dijo tecleando el móvil.

— ¿Enserio? —dijo observándolo detalle por detalle. Por fuera parecía el mismo, pero esa no era una de sus frases—. ¿Quiere algún té?

—No, por... —le devolvió la mirada llena de incredulidad—. Olvidaba que eres la señorita modales —se burló.

—Me voy a dormir, ni se crea que sus amenazas podrán detenerme —dijo con los ojos achicados.

—Nadie te está deteniendo. Ahora —añadió con lo que la chica salió veloz de su oficina. Y durmió como oso invernando.

Mientras tanto en otra oficina se desarrollaba una acalorada conversación.

—... y lo he repetido muchas veces, si te sientes mal, acude a alguien. Pero nunca obedeces las órdenes importantes. Y romper tu móvil fue la gota que colmó el vaso, ¿cómo se te pudo ocurrir semejante tontería y encima beber? Sabes las normas y no me importa que tan fuerte fuera la onda, debiste buscar a alguien sino podías soportarla solo.

— ¿Ya saben de dónde provino? —cambió apresuradamente la conversación, mientras podía. Después de escuchar con atención no quería continuar.

—No, la mayoría entró en un colapso nervioso antes de que pudiera hacerse algo.

— ¿Usted también? —y por toda respuesta vio un asentimiento de cabeza.

—Se acerca el aniversario del complejo, ¿qué piensan hacer? —dijo cortando el tema por lo sano.

—Mi grupo planea una salida, no quieren decirme a dónde.

—No dejes que se metan en problemas. Manténganse alerta siempre, el grupo aún no aparece.

— ¿Podría reubicarnos a la avenida veinte y nueve?

— ¡No!, están bien con su sector.

— ¿Quiénes están asignados al sector entonces?

—Nadie que a ti te interese, mejor márchate. Tendrás mucho trabajo luego, no creerás que esta falta va a olvidárseme —advirtió mientras lo apremiaba a salir de su oficina.

El chico caminó a la habitación de su compañera, quería comprobar si habían vuelto a lo que sea que tuvieran antes, además que ya había escuchado a Alain decir lo mucho que lo había buscado, debía agradecérselo.

O esa era su excusa para ir a verla. Tocó tres veces en su puerta, pero ella no contestó. Así que puso su mano en la parte oscurecida y la puerta se desplazó dejándolo entrar. La vio profundamente dormida en una posición incómoda, por lo que decidió moverla.

Cielos OscurosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora