Los empáticos se retorcían en brazos de sus captores, también le gritaban a su líder para que interviniera, pero este parecía estar en trance. Por su rostro, gotas de sudor bajaban, no hacía calor. Tory golpeó con fuerza a su captor y lo paralizó con un dolor agudo en las piernas.
Pero su libertad no duró mucho porque tres hombres más se le aproximaron y la volvieron a sujetar. Vio cómo su familia destruía a las personas que más le importaban en la vida. Aún tenía tiempo, se dijo. Y comenzó a pensar en la forma de acercarse a la máquina sin que pudieran detenerla.
Max le hacía muecas con la boca, según lo que la chica comprendía, quería decir que le indicara el siguiente movimiento, ya que el chico también estaba cautivo. Tony había indicado que traicionó su confianza y sus hombres de inmediato lo habían golpeado más.
Sam desde su posición observaba al hombre presionar botones. También miraba al que intentaba matarlos, él disfrutaba ver como el otro encendía el aparato. Pero también veía a la chica, acompañada de Max, el chico que había asesinado a Sheryl. Ellos se entendían, como quienes comparten años juntos, y le dolió, ella procuraba no verlo, lo notaba por la manera en que veía con disimulo a los chicos y no a él.
—Ya ha llegado la hora —dijo Lubin. Su sonrisa era arrogante y siniestra.
Los chicos se sorprendían de ver a Alain sin hacer nada, permanecía quieto viendo con aire ausente.
Lubin tocó un botón.
Por un momento no ocurrió nada extraño. Pero después aquel único hombre cayó al suelo en lo que parecía ser un ataque de epilepsia. Y Tony del otro lado reía.
—No confíes en el enemigo nunca, Pierce. Ni siquiera cuando te lo juran —rio—. ¡Creíste que me habías engañado!, pero el engañado fuiste tú. Jamás lastimaría a mi familia por voluntad propia.
Tory fue consciente cuando un dolor en su tercer órgano la paralizó. Ondas de dolor se expandían por su cuerpo. Cuando los hombres los soltaron, nadie fue capaz de mover ningún músculo. En cambio Tory cayó al suelo con pesadez. Su cuerpo ardía y dolía al mismo tiempo.
Su padre se acercó corriendo a ella sin preocuparse por apagar la máquina. Se arrodillo a su lado.
—Cielo resiste. ¡Traigan la fórmula! —gritó a sus hombres.
Zia corrió al lado de la morocha, junto a Zet. Los demás chicos no podían moverse ni entender que es lo que ocurría.
—Jamás debí exponerte —sus ojos se cristalizaron—. Eres débil, humana —sollozó.
—No lo es —consoló Zia, las acciones del hombre la enternecían—. Tampoco empática o manipuladora —el hombre la vio con esperanza. En su mente se consolidó un recuerdo borroso.
Los miembros empáticos del complejo comenzaron a sentir dolor. Minutos después ellos también caían. Alain yacía de pie en la misma postura el dolor lo abatía por dentro, pero sus articulaciones no le permitían caer.
—Han caído empáticos, Tony ¡Detenga la máquina! —recomendó Will a su lado.
— ¡Morirán si es necesario! —y se apartó para dejar que uno de sus hombres le inyectara la fórmula a la chica. Pero este cayó al suelo antes de si quiera tocarla.
Grupos enteros de manipuladores caían al suelo retorciéndose del dolor. Y finalmente cayó él, antecedido por Zia quien luchaba por detener su dolor. Zet a su lado peleaba también, sus intentos fueron más acertados y controló su dolor, este no cesó, le permitió moverse un poco.
Tory se levantó de un salto, como en esas pesadillas en las que sueñas que estas cayendo al abismo, pero en su caso, era real. En el salón no había vida de pie. Ni humanos, ni empáticos o manipuladores que se mantuvieran de pie.
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Cielos Oscuros
ActionLa tierra ha cambiado en los últimos 16 años. Una raza nunca antes vista ha surgido de la nada, son fuertes y repelen las balas, difíciles de matar y capturar. Los llaman monstruos porque no pueden controlar...
