—No es cierto —hizo un corta pausa en la que bajó su rostro y calculó bien lo que iba a decir. Sabía que información honesta en los lugares incorrectos podía llevarla incluso a la muerte—. Y dice que soy nósdica, pero tampoco es cierto.
— ¿Entonces por qué él lo cree? —dijo sin quitarle su mirada, lo que solo empeoró la preocupación en la chica.
—No lo sé... pero sí sé que los nósdicos solo aparecen una vez en la familia cada diez generaciones, así que no es cierto
—Si sabías eso, ¿por qué accediste a venir?
—Mi padre fue así... —soltó con voz débil.
—Comprendo —se levantó y fue a un armario a su lado derecho.
Levantó algunos papeles y sacó un arma, apenas la apuntó, le disparó en la pierna. La morena soltó un chillido al ver como la bala en lugar de perforar su carne, rebotaba e iba a destrozar una de las paredes de aquel inmaculado blanco.
— ¿Qué demonios le sucede? —gritó cuando pudo reaccionar.
—Debía estar completamente seguro de lo que decías —dijo viéndola a los ojos.
Tory tuvo que sujetarse de la mesa, no por el hecho de que fuera a caer. Cerró los ojos con fuerza para recuperar el control de su cabeza y enseguida el mareo cesó.
—Eres fuerte. No te alteres o me veré obligado a repetirlo.
— ¿Usted me provocó el mareo? —dijo retrocediendo.
—Así es. Tampoco tengas miedo, aquí estas segura —dijo dándose la vuelta en dirección a una pared.
—No le creo, ¡me disparó! —y él la miró fijamente.
—Tal vez no lo sepas, pero los humanos andan cazándonos, debía comprobar sino venías con las mismas intensiones —la muchacha no discutió más.
Tory no salió de su asombro, pues de la pared surgió una puerta que antes le era invisible. Alain le indicó que lo siguiera y así lo hizo. Al atravesar la puerta encontró un enorme corredor de paredes blancas. Caminaron en absoluto silencio hasta que el hombre se detuvo de golpe. En su mente no paraba de dar vueltas una idea que más que erizarle la piel, lo llenaba de preocupación.
— ¿Cómo se llamaba tu padre?
—No me gusta hablar de él, espero respete eso —dijo mirándolo retadora. El líder del complejo asintió y se guardó sus opiniones para sí mismo.
Caminaron un poco y el hombre se colocó frente a la pared, en la mitad del inmenso pasillo. Tal como la vez anterior, una puerta surgió de la nada, luego de que pusiera su mano en una parte un poco más oscura. Al otro lado estaba un hombre viejo vestido con un traje negro ajustado al cuerpo.
—Astoria, él es Igor Gregorovich. Gregorovich, ella es Astoria, de ahora en adelante la entrenarás y espero reportes de su avance —dijo y antes de salir añadió—. Estás en buenas manos chica.
—Seré algo así como un tutor para ti, me encargaré de que seas bien preparada y yo mismo te daré el reforzamiento que haga falta. Para comenzar, ¿tienes alguna duda?
—Bueno... he... —sus ojos comenzaron a dar vueltas por toda la habitación. De tantas que tenía no podía recordar ninguna.
—Desde cero será —el hombre le sonrió, lo que la tranquilizó un poco —Te llevaré a donde podrás dormir de ahora en adelante.
Revisó en una tableta y luego de apagarla y volver a ponerla en su sitio le señaló el sitio donde debía aparecer la puerta. La condujo al final del pasillo donde se encontraba un ascensor. Marcó el botón que correspondía a la primera planta.
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Cielos Oscuros
ActionLa tierra ha cambiado en los últimos 16 años. Una raza nunca antes vista ha surgido de la nada, son fuertes y repelen las balas, difíciles de matar y capturar. Los llaman monstruos porque no pueden controlar...
