— ¡Estoy muerto! —gritó Jimmy sentándose con los chicos.
—Ni que lo digas, esa bocona me lastimó un brazo —gruñó Zia.
—Llevo años diciéndoles que no concursen, solo les dejan cicatrices y dolor —intervino Aria.
—Va, este año ganaré —sonrió Milo.
—No pasarás conmigo —advirtió Zia.
—Ya, chica bonita, vamos a tomarnos un descanso —dijo Zet haciéndola levantar.
La condujo hasta la sala de combate que ahora yacía vacía. Relajó los músculos, pues también había salido lesionado.
—Hay que buscar un tratamiento, si vamos en la noche, nos vendría bien.
—Eso implica hablar con alguien que puede abrir la boca —dedujo Zia.
—Con Igor lastimosamente no podemos contar. Pero sé que Cris todavía permanece en el complejo.
—Vamos —dijo segura. Aunque por dentro dudaba si el joven nósdico iba a ayudarles.
Lo encontraron cerca del laboratorio y lo llevaron a un salón que no fuera vigilado para hablar en privado. Y le explicaron el favor que necesitaban.
—En primer lugar no debieron combatir y en segundo si Alain se entera de esto nos colgará —gruñó entes de acceder—. Pero quiero que si encuentran algo, me avisen.
—Claro —accedió Zet.
Cris los guio al ala secreta del complejo. Entraron en una de las cabinas presurizadas y se conectaron pequeños discos metálicos con cables delgados.
El joven nósdico encendió las máquinas y apretó los botones ya conocidos. Los discos de metal comenzaron a mostrar colores entre azules y verdes. La iluminación duró cerca de diez minutos, cuando las apagó. Los chicos se bajaron de las camillas y se quedaron viendo fijamente.
—Genial —susurró Zet.
—Voy a venir más seguido —comentó Zia.
—Pues que no sea yo quien los traiga —murmuró Cris Adams—. Los efectos solo durarán un día, deben venir si quieren resultados permanentes, pero si no, con eso bastará.
—Ya tengo control completo de mi brazo —dijo Zia.
Cris les hizo un asentimiento antes de retirarse de la habitación de lúgubres paredes blancas y poca iluminación. Los chicos se apresuraron al comedor. Sus amigos seguían allí, con los platos recogidos, la mesa lucía impecable.
—Ya que vinieron —comenzó Sam—. Esta noche equipos normales. Ya los conocen y nada de saltarse reglas por hoy —dijo viendo directamente a Zet. Y este pensó que él ya sospechaba.
—Vamos Zia —murmuró saliendo con ella.
—Sam, no fue su culpa —dijo Aria con suavidad.
—Lo sé. Vas con Luke —murmuró cambiando de tema—. Y Kim esta noche vienes conmigo —dijo cambiando las parejas a último minuto, lo que sorprendió a más de uno—. Oliver llevas a Sasha.
—Claro —dijo Oliver con un repentino cambio de humor. Y una sonrisa sarcástica.
Tomaron sus trajes y armas en la sala de preparación. Salieron del complejo en parejas, cada uno con su medio de transporte. Recorrieron algunas calles sin dar con ningún nósdico.
—Mantente alerta, estamos por entrar —advirtió Zet a la chica por medio del comunicador de sus cascos.
El centro de la ciudad les saludaba con las miles de luces encendidas y la vida nocturna. Aminoraron el paso para observar si no había alguien de apariencia sospechosa. La avenida "Veinte y nueve" siempre escondía los secretos mejores guardados por el complejo y sus líderes.
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Cielos Oscuros
ActionLa tierra ha cambiado en los últimos 16 años. Una raza nunca antes vista ha surgido de la nada, son fuertes y repelen las balas, difíciles de matar y capturar. Los llaman monstruos porque no pueden controlar...
