Un día antes.
Max terminó de lavar la vajilla y acudió a acompañar a la chica en su ardua tarea de ver la televisión. Se recostó en su hombro y rio silenciosamente con el programa.
— ¿Qué programa es ese?
—Comedia y café —explicó la morocha—. Siempre discutíamos, sabes. Ella siempre quería verlo, pero entonces yo quería ver a la misma hora, Instintos Nósdicos.
— ¿En serio veías eso?
—Por aquel tiempo era entretenido ver cómo sus mentes funcionaban, según esos charlatanes. Los ponían como asesinos seriales, de esos que existían antes del incidente.
— ¿Y qué hacían luego?
—Apagábamos la televisión y buscábamos películas en internet. De esas tan tristes que hacían que se nos olvidara lo molestas que estábamos —dijo la chica callando. Sus ojos cristalizados la delataban, pero había prometido no volver a llorar, no sin antes haberla rescatado.
—La encontraremos.
— ¿Y si es demasiado tarde Max?, ¿y si la han...?
—No pienses eso, la necesitan para que les informe, hay que esperar lo mejor.
Ya era tarde cuando los chicos empezaron a preparar sus mochilas, Igor hacía una semana les había encargado la búsqueda de nósdicos. Ahora iban a ir casa por casa, registrando que los parámetros estuvieran en orden y si no llevarlos al complejo.
—Llevaremos las dos motos hoy.
—Si nunca se sabe —Tory tomó las llaves de la suya y giró su rostro para ver como Max echaba cualquier cosa que se le cruzaba por frente—. ¡He!, tranquilízate que no vamos por un mes.
La morocha reconoció en los sentimientos del chico una doble vibración, y si recordaba a Igor, este explicaba que esa sensación solo se presentaba con el miedo. Que no había un sentimiento más poderoso sobre la faz de la tierra.
La pregunta era, ¿por qué Max sentía miedo?, entonces lo comprendió todo. Él no tenía miedo. Solo lo recibía de su acompañante. Eso explicaba porque él se quejaba tanto de las ondas y ella no las sentía. Ella las producía, siempre, por eso nunca notaba nada extraño.
Tomó sus cosas y tal como hiciera con hades y Prometeo, tomó el miedo de Max. Se sentía culpable, pero ya era suficiente tener que lidiar con el suyo como para encima tener al chico con uno que ni siquiera era propio.
—Estaremos bien —dijo Max ya con un tono de voz diferente. Uno más optimista.
Condujeron en silencio, las calles se volvían largas y copias diferentes de las anteriores. Encontraron tres nósdicos a los que acompañaron hasta unas cuadras de paraíso.
En el rótulo de la entrada aparecía una mariposa con una larga línea en forma de cola, sobre ella el título Paraíso en grande, solo que las letras ya no brillaban.
— ¿Crees que algún día llegue a funcionar como hotel?
—No lo sé. Supongo que si dejamos de existir contra la ley, entonces sí.
—Vamos príncipe, nuestra noche aún no termina.
Y en efecto, la noche parecía terminar en la madrugada cuando después de encontrar más de siete nósdicos, se dirigieron al apartamento a descansar. Pero en un callejón vieron a un grupo de policías golpeando a un niño que no pasaría de los ocho años, este lloriqueaba llamando a su madre.
—Los distraeré mientras tú vas por el niño.
—No voy a dejarte solo Max, esto es un equipo —gruñó Tory dirigiéndose a los hombres.
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Cielos Oscuros
ActionLa tierra ha cambiado en los últimos 16 años. Una raza nunca antes vista ha surgido de la nada, son fuertes y repelen las balas, difíciles de matar y capturar. Los llaman monstruos porque no pueden controlar...
