Ya era viernes.
Había ido al colegio en mi skateboard, había tomado algunas clases y era realmente algo tan aburrido como documentar el envejecimiento de un tapete.
Abrí mi casillero.
-¿Quieres salir de aquí?- preguntó Clapton detrás de mí.
Me volteé.
-¿Salir de aquí y hacer nada? Paso- respondí.
-Salir de aquí a algún lugar, lejos.
Cerré el casillero y comencé a caminar por el pasillo.
-¿A dónde quieres ir?- preguntó.
-Lejos- lo miré y sonrió.
Salimos del colegio y nos encaminamos a una parada de autobús que se encontraba casi vacía. El invierno –que ya había llegado- en Boston era frío y eterno; el paisaje estaba conformado por sectores de nieve blanca, calles negras y cielos grises. Las hojas de los árboles ya habían sido cubiertas por aquella manta blanca y las ramas desnudas se agitaban al ritmo del viento. Notaba como los árboles, al observarlos, se comenzaban a dividir en ramas, troncos y raíces.
Veinte minutos más tarde nos encontramos viajando a quien sabe dónde, en un autobús con unas pocas personas dispersas en distintos asientos y Jack Clapton a mi lado revisando un mapa que había en su celular. El hedor de la lluvia abrumaba el lugar como una copa de vino desbordada y todo era un murmuro; de gente que hablaba por teléfono, que balbuceaba, que tosía o que maldecía en voz baja, y mirar hacia otro lado parecía la única escapatoria a la humanidad.
La acera estaba cubierta de personas que caminaban infelices, las casas parecían tener menos color de lo habitual, varios tejados estaban oxidados y cubiertos por nieve. Los autos circulaban mansos y todo parecía ir en cámara lenta. Pasamos a un lado de un extenso parque que solía visitar en mi infancia y recordé todas las cosas que había vivido cuando era una niña, cuando todo tenía una pizca de magia e inocencia, cuando me quedaba un poco de felicidad.
Clapton me dio un empujoncito con su brazo, volteé la cabeza.
-Estamos a mitad de camino.
-Y ¿A dónde vamos?
Él sonrió y dijo:
-Solo espéralo.
-Excelente, el nuevo me raptará...Iuju- pensé.
Y en diez minutos más nos encontramos saliendo del autobús –por cierto, fuimos los únicos que bajaron en esa parada- y adentrándonos en un bosque que parecía no tener final. Era un lugar hermoso y era tan silencioso que se podían escuchar hasta los pensamientos como si fuesen gritos.
-¿Qué te parece?- preguntó.
-Me parece...que voy a quedarme aquí por siglos.
-Lo encontré hace unos días, nadie viene a esta parte del bosque, pensé que te gustaría- hizo una pausa. - me hizo pensar en ti.
-¿Por qué?
-Es silencioso, pero irradia una energía que es imposible no detectar, irradia paz pero en un segundo de viento, puede dejar todo en pedazos.
-Como la música- respondí.
-Precisamente.
Comencé a caminar entre los árboles como si fuese un laberinto; las ramas sobre el suelo no estorbaban y las que se encontraban en los árboles tampoco. La tierra estaba húmeda y cubierta de nieve en su mayoría pero tampoco molestaba, ni siquiera la presencia de Jack Clapton fastidiaba, ni siquiera la humedad del ambiente, ni siquiera mi pasado: porque el presente era lo que importaba en ese instante. Y en ese momento, el presente se sentía como si fuese irreal.
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April's Diary // COMPLETO
RomanceLo único importante en su vida: su extremadamente depresivo diario, el rock, sus libros antiguos y su perro. Acostumbrada a alejar a cualquiera que se le acerque, una chica que le buscaba el lado malo a las cosas, que sin importar cuando, le buscaba...
