Domingo: desperté cerca de las 2 p.m., estaba cansada y un tanto sucia. Fui al baño y luego de abrir la ducha, me quité la ropa y me sumergí en aquella lluvia artificial.
El agua estaba caliente y me quemaba un poco. Pero así eran las cosas; primeros diez minutos agua caliente y luego otros diez minutos de agua fría, amortiguando el dolor.
Aquel líquido que cambiaba de caliente a frío recorría mi cuerpo y era de las pocas sensaciones en este mundo que me llenaban por un segundo.
Salí de la ducha. Ese día estaba decidida a salir de la casa.
Me cambié con unos jeans negros, zapatillas negras, remera gastada de los Guns n' Roses y una campera negra.
Me delineé y bajé a la cocina donde no había nada más que unas barras de cereal y sushi(10), por lo que pasé por alto el almuerzo. Así era yo: comía demasiado o comía extremadamente poco, aunque siempre terminaba en un balance –era lo único balanceado de mi vida, de hecho-.
Mi desgraciada progenitora se encontraba en la sala de estar mirando una de las tantas temporadas de Sex and The City. Yo, por mi parte, caminé a la puerta y mi madre, milagrosamente, manteniendo su mirada del televisor, dijo:
-Esta noche no estoy cas- comenzó desinteresada.
-Aha- y pasé de largo sin siquiera detenerme.
Deduje que Thalía no estaba en casa porque el silencio abundaba y con ella, esas cosas solo pasaban en los sueños.
Yo ya estaba acercándome a la puerta cuando el timbre sonó.
Abrí la puerta.
-¿Quieres salir?
Y, adivinen quien estaba ahí... ¡ERA JACK, EL ESTÚPIDO Y MOLESTO JACK QUE NO HACÍA OTRA COSA MÁS QUE JODERME!
Puse los ojos en blanco y cerré la puerta.
Me quedé pensando por unos minutos y me di cuenta de que solo habían dos caminos:
a. Quedarme con mi madre y Sex and The City (11).
b. Salir a hacerle frente a Jack Clapton.
Elegí b. Y luego de respirar profundo salí caminando por la puerta.
-Creí que no ibas a salir de ahí- respondió mientras bajábamos las escaleras sobre las que me habría sentado antes.
-Yo también- dije mirando el camino.
-Realmente no quería salir contigo, solo quería salir, entiende eso. No te confundas chico- es decir, ni siquiera sabía por qué le estaba dando una "segunda oportunidad".
Asintió. Caminamos unas casas más.
-Veo que ya estás mejor- se refería a mis piernas ya que tenía su mirada posada en ellas.
-Si- respondí mientras él cambiaba junto a mí.
Nos quedamos en silencio. Pero no uno era un silencio incómodo, era más bien un silencio pacífico con el que se podía convivir.
Lo miré y luego volví mi mirada hacia adelante, estaba haciendo algo que yo misma me había prohibido; sociabilizar. Y era un tanto extraño ya que no sabía cómo hacerlo, así que opté por quedarme callada.
Él sabía a donde ir, caminaba con pasos lentos pero firmes.
-Es muy bueno el libro que lees- intentó recordar el título.
–La Náusea.
Hice una pausa y luego continué:
-¿Cómo puedes no estar enamorado de, quien creo, el mejor novelista francés? Nada se parece a él.
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April's Diary // COMPLETO
عاطفيةLo único importante en su vida: su extremadamente depresivo diario, el rock, sus libros antiguos y su perro. Acostumbrada a alejar a cualquiera que se le acerque, una chica que le buscaba el lado malo a las cosas, que sin importar cuando, le buscaba...
