CAPÍTULO 6

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Domingo: desperté cerca de las 2 p.m., estaba cansada y un tanto sucia. Fui al baño y luego de abrir la ducha, me quité la ropa y me sumergí en aquella lluvia artificial.

El agua estaba caliente y me quemaba un poco. Pero así eran las cosas; primeros diez minutos agua caliente y luego otros diez minutos de agua fría, amortiguando el dolor.

Aquel líquido que cambiaba de caliente a frío recorría mi cuerpo y era de las pocas sensaciones en este mundo que me llenaban por un segundo.

Salí de la ducha. Ese día estaba decidida a salir de la casa.

Me cambié con unos jeans negros, zapatillas negras, remera gastada de los Guns n' Roses y una campera negra.

Me delineé y bajé a la cocina donde no había nada más que unas barras de cereal y sushi(10), por lo que pasé por alto el almuerzo. Así era yo: comía demasiado o comía extremadamente poco, aunque siempre terminaba en un balance –era lo único balanceado de mi vida, de hecho-.

Mi desgraciada progenitora se encontraba en la sala de estar mirando una de las tantas temporadas de Sex and The City. Yo, por mi parte, caminé a la puerta y mi madre, milagrosamente, manteniendo su mirada del televisor, dijo:

-Esta noche no estoy cas- comenzó desinteresada.

-Aha- y pasé de largo sin siquiera detenerme.

Deduje que Thalía no estaba en casa porque el silencio abundaba y con ella, esas cosas solo pasaban en los sueños.

Yo ya estaba acercándome a la puerta cuando el timbre sonó.

Abrí la puerta.

-¿Quieres salir?

Y, adivinen quien estaba ahí... ¡ERA JACK, EL ESTÚPIDO Y MOLESTO JACK QUE NO HACÍA OTRA COSA MÁS QUE JODERME!

Puse los ojos en blanco y cerré la puerta.

Me quedé pensando por unos minutos y me di cuenta de que solo habían dos caminos:

a. Quedarme con mi madre y Sex and The City (11).

b. Salir a hacerle frente a Jack Clapton.

Elegí b. Y luego de respirar profundo salí caminando por la puerta.

-Creí que no ibas a salir de ahí- respondió mientras bajábamos las escaleras sobre las que me habría sentado antes.

-Yo también- dije mirando el camino.

-Realmente no quería salir contigo, solo quería salir, entiende eso. No te confundas chico- es decir, ni siquiera sabía por qué le estaba dando una "segunda oportunidad".

Asintió. Caminamos unas casas más.

-Veo que ya estás mejor- se refería a mis piernas ya que tenía su mirada posada en ellas.

-Si- respondí mientras él cambiaba junto a mí.

Nos quedamos en silencio. Pero no uno era un silencio incómodo, era más bien un silencio pacífico con el que se podía convivir.

Lo miré y luego volví mi mirada hacia adelante, estaba haciendo algo que yo misma me había prohibido; sociabilizar. Y era un tanto extraño ya que no sabía cómo hacerlo, así que opté por quedarme callada.

Él sabía a donde ir, caminaba con pasos lentos pero firmes.

-Es muy bueno el libro que lees- intentó recordar el título.

La Náusea.

Hice una pausa y luego continué:

-¿Cómo puedes no estar enamorado de, quien creo, el mejor novelista francés? Nada se parece a él.

April's Diary // COMPLETODonde viven las historias. Descúbrelo ahora