CAPÍTULO 13

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Ya había pasado una semana en que no había sabido nada de él. Intentaba alejarlo de mi mente, mas todos los intentos eran inútiles. Lo recordaba con angustia, dolor, y tal vez una leve alegría que se borraba rápidamente con una gran tristeza.

Ya había vuelto al colegio, aunque seguía sin observar ni escuchar; todo eran manchas que hacían ruido. El concepto de almuerzo y cena se habían borrado de mis hábitos; un café y una dona eran mi comida del día.

Triste pero real, la vida ya no me motivaba. No solo estaba adolorida por haber perdido a Jack Clapton, sino también lo que se había llevado con él... No sabía bien que era, pero sabía que eso me había vaciado por completo.

Thalía y mi madre habían vuelto.


Tres días después mi hermana entró a la casa con un nuevo estúpido novio al que seguramente dejaría luego de coger. Yo estaba en la cocina caminando de nuevo, sin rumbo, de nuevo.

-Hola- dijo un corpulento chico de cabello rapado a los costados y actitud seductora dirigiéndose a mí, su sonrisa no penetraba mi cara larga.

Asentí desabrida y volteé, la conversación había terminado.

-Él es Alex, mi novio -lo agarraba fuertemente del brazo.

Mi madre –que sorprendentemente estaba en la casa- hizo una sonrisa desinteresada aunque sensual mientras preparaba la cena, es decir, llamaba a un delivery de sushi.


Un rato más tarde, ya estábamos comiendo. Para interrumpir un silencio incómodo que había durado desde el comienzo de la cena, Alex me miró de arriba abajo y comentó con humor:

-¿Eres del ejército o algo así?

Primero no entendí la pregunta, pero recordé que llevaba ropa camuflada y respondí:

-¿Y tú que eres, un humorista frustrado?

Rio y esperó que yo haga lo mismo hasta que se dio cuenta de que hablaba en serio. No me reí, solo lo miré a los ojos, que se demostraban incómodos por la situación. En verdad no tenía ganas de tontear, ni de comer ese asqueroso sushi caro, ni de vivir básicamente.

Me quedé callada. Mi madre le guiñaba el ojo al invitado, lo seducía con la mirada y los gestos. Thalía, por más vivaz que era, aún no se había dado cuenta de que probablemente su nuevo novio se acostaría en cuestión de horas con su madre –que le importaba un comino la edad del chico, algo que me parecía bastante desagradable-.

Hablaron lo que siempre hablaban todos; preguntas aburridas a las que les siguen respuestas aún más aburridas.


Más tarde, el vino de la mesa ya se lo había terminado mi madre, mi hermana se había ido a la casa de su novio y yo había vuelto a mi habitación, donde solo deseaba tener cerca el aroma de Cl... hasta pensar en su nombre me hacía mal, me hacía vulnerable...Me cambiaba...

April's Diary // COMPLETODonde viven las historias. Descúbrelo ahora