N/A: Este capítulo contiene ideas sensibles de las que no se pretende hacer apología desde ningún punto de vista. Hay que tener en cuenta la salud mental de la protagonista antes de sacar de contexto las ideas que ella da (que, por cierto, son erróneas).
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Lo decidí, finalmente.
Bajé las escaleras y tomé veinte dólares del bolsillo en el abrigo de mi madre –ella siempre tenía dinero de sobra encima debido a su gran trabajo, también una de las razones por la que yo no trabajaba-.
Saludé con el poco amor que me quedaba dentro a Buddy, y finalmente me largué a pie.
Aguardé en la parada de autobús de siempre y me subí con dirección al mismo lugar de siempre. Me senté y esperé, otra vez. El dinero que me quedaba lo portaba en mi mano ya que no llevaba ningún bolso encima, era solo yo.
Estaba un poco nerviosa, descontrolada por dentro, tenía un pánico que me daba ganas de vomitar y llorar al mismo tiempo.
No había nadie entorpeciendo mi camino, era solo yo contra la vida.
Bajé del transporte y seguí con dirección al centro del bosque, al corazón de este.
Mis piernas, al igual que todo mi cuerpo temblaban, tal vez por la ansiedad que siempre me acompañaba o quizá por el frío que hacía esa tarde. Pero sin importarme las circunstancias, seguí.
El viento azotaba mi espalda y mis pies estaban rígidos por haberse hundido repetidas veces en la nieve, pero continué.
Avancé, avancé y avancé de nuevo hasta llegar a mi destino: un río congelado sobre el que habían construido un pequeño puente.
Busqué una piedra suficientemente pesada. La arrastré (ya que mi condición física no me permitía levantarla) hacia la diminuta construcción de madera y la rodé hasta que cayó sobre la capa de agua solidificada, quebrándola y finalmente, rompiéndola.
Me acerqué al borde del puente. La adrenalina, la angustia y la tristeza recorrían mis venas a todo humo, aunque sin ningún buen paradero.
Miré alrededor; era una buena vista como para un último recuerdo del mundo. No había nada malo allí, era perfecto, un lugar precioso... Deseé quedarme allí para siempre: oculta del mundo, pero no podía, no podía escapar de los problemas pretendiendo que no estaban ahí.
Subí el barandal de la construcción de madera, lista para saltar y entregarme a la muerte.
-Clapton- pensé por un momento, pero recordé que ya me había dejado ir.
-Thalía- repasé con duda, pero seguramente sin mí allí le facilitaría la vida.
-Buddy- recordé un instante, pero él merecía afecto de un alma más pura (y más viva) que la mía.
Observé el río por última vez, como me incitaba a hacer las cosas que en mi interior deseaba, y como me amenazaba fríamente. Miré el hueco que había hecho con la roca como si fuesen las puertas al inframundo...
Salté.
Era cámara lenta, como si la vida hiciese, por primera vez, un buen gesto ante mí intentando hacer suceder todo lentamente así yo no sufría tanto.
El hielo me había golpeado al caer, y en ese momento me encontraba inmóvil, dirigiéndome al fondo del río.
¿Cómo podían ocurrir cosas tan horribles en lugares tan hermosos?
Miré hacia arriba: se veía el cielo, aquel cielo que siempre había visto pero nunca había apreciado tanto.
No lo vería más.
Me quedaba sin aire.
¿Por qué lo hacía? ¿De verdad lo estaba haciendo?
Nunca me había sentido tan insegura de algo en mi vida. Era como una peste que me recorría los órganos; pudriéndolos, intentando hacerlos más fuertes, pero lastimándolos a la vez.
¿Qué mierda estaba haciendo? Quería levantarme y gritar, pero era demasiado tarde... ¿Verdad?
Era como si el agua me apretujase el cuerpo y me presionase los pulmones. Ya no me quedaba tiempo, adiós mundo...
¿Porqué lo hacía? Una lucha interna se desataba en mí utilizando las últimas fuerzas que me quedaban. La tranquilidad del agua era lo opuesto a la desesperación de mi muerte.
Y de repente todo se pausó.
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N/A: les quiero repetir que no intento incitar al suicidio ni nada por el estilo. No está bien suicidarse y es una decisión muy extrema en la vida, y que, a pesar de que todo parezca que está mal, las cosas van a ir mejorando de a poco. Si tienen un problema hablenlo con une familiar, une amigue, une profesore del colegio o incluso conmigo (que aunque a varies de ustedes no les conozco, quiero que sepan que yo no tengo problema en escucharles e intentar ayudarles).
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April's Diary // COMPLETO
RomanceLo único importante en su vida: su extremadamente depresivo diario, el rock, sus libros antiguos y su perro. Acostumbrada a alejar a cualquiera que se le acerque, una chica que le buscaba el lado malo a las cosas, que sin importar cuando, le buscaba...
