CAPÍTULO 28

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Al otro día desperté a las 5pm. Recordaba poco y nada de la noche anterior: fiesta, chica a la que raramente me había abierto a conocer, vómito, alcohol...no mucho más.

Tenía ganas de un café –que probablemente vomitaría después en un acto masoquista-. Así que luego de vestirme con unos pantalones de "mamá de los 80s", mis zapatillas negras y un buzo que tomé rápidamente y sin fijarme, me encaminé con mi mochila hacia el café que se encontraba a un lado de una estación de servicio de por ahí.

El lugar estaba vacío, exceptuando a la pelirroja que atendía la caja y otra chica más en la cocina. Al comprar mi latte con nosequé y espuma, busqué algo de cambio en mi bolsillo, donde encontré dinero (más del que yo usualmente llevaba) y un papel que no recordaba tener... Logré reconocer la prenda: era la maldita campera que me había dado Clapton el día del desmayo ¿Por qué mierda no se la había devuelto? Ni siquiera era lo suficientemente inteligente como para mirar a mí alrededor.

Me senté en una mesa pegada a la ventana, sin nadie en la silla de enfrente; sola. Ni me tomé el trabajo de beber el café, la ansiedad me superaba, los nervios y la angustia, también. Automáticamente tomé y comencé a desdoblar la hoja proveniente de un cuaderno de espiral.

April...

Sé que no eres perfecta, sé que tienes marcas del pasado que no deseas recordar, reconozco que cuando te veo, tengo la sensación de que si pudieses, ya estarías del otro lado; que cuentas los segundos para tu muerte como si estuvieses ansiosa, sé que ni siquiera te interesa ocuparte de tu imagen, que crees que no le importas una mierda a nadie, que tanto te aburriste de vivir que optas por tan solo existir, que seguramente ya ni te preocupas por comer, o dormir y que crees que toda tu vida será más fácil así. Pero si hay una cosa que también sé es que no es fácil vivir así: siento el dolor tuyo como si estuviese en mi propia carne, o incluso más... Y entiendo que por alguna razón estés mejor sin mí, pero no puedo soportar verte en los pasillos buscando alguien o algo que no soy yo, verte tan mal me mata, ver que no puedo hacer nada para ayudarte me aniquila, actuar como un espectador en tu vida sin poder participar de ella es algo que me quita parte de mi alma... Desde que te fuiste me estuve sintiendo como un perro que busca su cola cuando nunca la alcanzará, perdido, sin saber que hacer...Pero debo dejarte ir...

Lo único que me pregunto es-

Ni siquiera sabía cómo terminaba la carta, el papel estaba rasgado y la pregunta no tenía ni siquiera chance de iniciar.

No podía. No podía con la maldita avalancha de emociones que se acercaba como un tornado hacia mí y me hundía bajo un océano del que no me podría librar.

Y comencé a preguntarme todo: ¿Quería que la lea? ¿La había dejado ahí por error? ¿Cuándo la habría escrito? Seguramente luego de nuestro "encuentro" en mi habitación... ¿Verdad? ¿La habría escrito cuando estuve en su casa? ¿Me había dejado ir con esa chaqueta a propósito?

No entendía nada: miles de preguntas aparecían y se acumulaban en mi mente intentando hacerla estallar en mil pedazos. De lo único que estaba segura era de que él no volvería, de que ya no estaba interesado en mí... Debí habérmelo imaginado, incluso evadiéndolo para no salir lastimada me había herido horrores.


Caminando –en realidad, arrastrándome a casa- por un camino casi inhabitado para poder fumar en paz –aunque ya no conocía el significado de estar en paz- pensé en la carta una, y otra, y otra vez hasta tenerla tatuada en la mente y en el alma...

Dejarme ir... Él debía dejarme ir...

Luego comencé a pensar en nuestra discusión de hace unas semanas -o días...Lo que fuere- y en su comentario: Porque yo siempre le hago mal a todos, porque todos se alejan de mí. Él me había lastimado... ¿verdad? Pero a pesar de haberlo hecho, sabía que Jack Clapton no heriría a nadie ni siquiera si quisiese hacerlo... ¿O tal vez sí? No lo sabía.

Nada tenía sentido, no sabía que hacer de mi vida, no quería hacer nada de mi vida. Arrojé mi mochila a un costado de la acera, cerca de una pequeña arboleda y todos mis papeles volaron sobre el suelo. Me acerqué y divisé el cuaderno negro que llevaba siempre conmigo, recordé hace cuánto tiempo no lo tocaba ni escribía nada sobre la muerte... Después de todo ¿de que servía? Era una estupidez seguir con todo eso, es decir, no me faltaba mucho tiempo para llegar a mi propia tumba –después de todo, yo misma me la estaba cavando con todo lo que hacía-.

Tomé el libro y el encendedor con el que prendía los cigarros, y supongo que saben lo que pasó después... Fuego ardiendo, hojas escritas rogando por su vida y cenizas agonizantes... Ni siquiera me satisfacía ver la destrucción que había creado, o cuantas cosas importantes había eliminado; era tan solo hacerlo para lastimarme.

Volví a mi casa, sabía que me dolía el cuerpo, pero no lo sentía. Me senté frente a la ventana, y tan solo fumé, bebí, sufrí...

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N/A: chicos voy a tratar de compensar los capítulos que no estuve subiendo---> voy a publicar algunos capítulos más!

Que les está pareciendo la historia? Donde creen que estará Jack? Cuando creen que escribió la carta?

April's Diary // COMPLETODonde viven las historias. Descúbrelo ahora