CAPÍTULO 15

94 9 2
                                        

No sabía que día era ese –ya no me ocupaba de saber esas cosas-, le eché una mirada al despertador; eran las 3:21 a.m. y yo no había cerrado los ojos para dormir. Me había quedado sentada en el piso frío y desabrido de la habitación a un costado de la cama. El invierno se sentía y se veía; pequeños copos de nieve dispersos en el aire caían hasta el suelo.

Me levanté por quinta vez para acercarme al ventanal, miré el panorama desalmado y volteé para volver a mi asiento. No sabía que estaba esperando, ni si estaba esperando algo, pero yo estaba allí...

Detrás de mí se encontraba la cama completamente desecha en la que había dormido casi catorce horas el día anterior. A su lado se encontraba la pequeña mesa de luz donde había guardado aquel estúpido diario de poesías y sentimientos que se compadecían entre ellos y luego muchas cosas más.

Pensaba, pero nada había en mi mente, sentía, pero nada habitaba mi corazón, hablaba, pero las palabras estaban ausentes en mi boca.

4:47 a.m. Se veían las estrellas aunque yo no las miraba. Tomé una ducha no suficientemente fría comparada con el clima, mas ya no sentía el frío del agua, solo lo notaban mis huesos.

6:30 a.m., el Sol se asomaba levemente dejando el cielo con tonos de lila y me daban ganas de vomitar hasta el aire que había respirado. Todo el arte que había visto en la vida, a pesar de la tristeza que tenía en ese momento, en ese momento no era más que algo molesto.

Eran las 8:17 a.m. y yo me encontraba en una demacrada cafetería con un late en la mano: no tenía sabor y estaba casi frío. El lugar era triste; la pintura de las paredes estaba un tanto salida, los asientos estaban rasgados y las meseras se veían peores que el lugar mismo. Había salido para que mi madre creyese que me había largado al colegio -aunque seguramente ni siquiera se había enterado de la cantidad de veces que había faltado-. Luego de mi pequeño y miserable desayuno volví a mi casa (sabiendo que mi madre ya se había largado).

10:56 y me encontraba sentada en el borde de mi cama del lado que daba a la puerta. Oí a alguien pasar por la entrada principal pero ya no me interesaba saber nada sobre quien quiera que sea. Cinco minutos más tarde, pasaron frente a mi cuarto Thalía en ropa interior y un chico que claramente no era aquel Alex, besándose mientras él la sostenía grotescamente. Sin siquiera darse cuenta de mi presencia, pasaron de largo y se adentraron en la recamara de Thalía seguidos de un portazo. Veinte minutos más tarde se pudieron oír los gemidos de mi hermana por toda la casa; ya no me daba vergüenza, me causaba rechazo.

April's Diary // COMPLETODonde viven las historias. Descúbrelo ahora