CAPÍTULO 10

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Había llegado tarde a Geografía ya que había decidido dormir unas horas más.

-Hola- dijo él al acercarse a los casilleros.

Volteé a mirarlo y seguí con mi vida.

-¿Alguna vez sentiste que la vida te enterraba vivo?- comentó.

-Cada vez que cierro mis ojos.

-Interesante.

Ignoré lo último y continué caminando, él chequeaba su celular a mi lado.

Salimos del deprimente establecimiento y nos encaminamos por el sendero que –en ese momento- estaba cubierto por nieve, hielo y escarcha, al costado de la calle.

Era verdaderamente una mierda. Todo; estudiar para graduarte y tener un empleo que nunca quisiste, casarte con quien nunca amaste y con quien nunca te amó, que ese alguien te engañe con tu jefa, que tus hijos sean unos mocosos que sigan tu camino y acabar viviendo en un hotel que ni siquiera tenga ducha y que termines con tu vida tirándote por el balcón. Eso era la vida.

-¿Por qué vives?-pregunté. No acostumbraba interrogar a nadie pero en este caso me pareció algo justo.

-¿Yo?-preguntó sorprendido, entendió que le hablaba a él y prosiguió.- En la vida, hay muchos momentos en los que realmente quieres matarte, pero los superas; no sabes cómo lo hiciste y no sabes si lo podrías volver a superar, pero solo lo haces. Eso es increíble; luchar incluso cuando ya no tienes nada.

-Buen argumento- respondí.

-Tú... ¿Por qué vives?

-En verdad, yo preferiría morir pero por alguna estúpida razón, sigo viva- dije fría.

Me observó.

-No tengo razones para vivir- seguí.- mi familia es una mierda, no tengo amigos y no pretendo tenerlos- Jack Clapton estaba por decir algo pero no lo hizo, yo continué mientras caminaba- no tengo un novio ni una "agradable personalidad", probablemente no tendré un buen futuro y tengo notas debajo del bajo promedio en la escuela: una mierda.

-Mientras tanto, caminas por el medio de una autopista vacía solo para tentar al destino- comentó metafóricamente.

Asentí. No se me había ocurrido pensarlo así.

Tenía ganas de ir a aquel rincón en el bosque, pero no se lo iba a decir. Él era tan solo Jack Clapton "el nuevo", no mi amigo.

Seguí la otra mitad del camino sola.

Llegué a la casa y subí sin saludar ni mirar a nadie ya que nadie había en la casa, y entré en mi habitación: no hacía mucho frío. Luego de cerrar fuertemente la puerta me sentí desestabilizada; me saqué los zapatos, las medias, luego los pantalones y por último la remera. Tenía los pelos de punta.

Dejé todo sobre el suelo y entré en el baño que se encontraba a un costado de mi habitación con una botella de alcohol en la mano.

Me metí en la ducha: mientras agua tibia -y casi caliente- me caía sobre la espalda y el alcohol entraba en mi sangre, comencé a llorar. Era todo una mierda; podría morir y a nadie le importaría, podría dejar de comer y nadie notaría algún cambio, podría decidir no volver a salir de mi habitación y todos seguirían con su rutina, ya no quería caminar, ni respirar, ni existir...¿Para qué hacerlo?... ¿Para qué vivir si cada vez que te levantas te arrojarán diez metros debajo de donde estabas antes de levantarte?¿Quién quiere vivir en un mundo donde el único lugar que le da paz es el cielo de un bosque desconocido? Respuesta; nadie.

La escasa luz del cielo comenzó a desvanecerse de a poco y decidí apagar la ducha y quedarme sentada, el agua me llegaba debajo de los hombros ya que antes había puesto el tapón en la rejilla.

April's Diary // COMPLETODonde viven las historias. Descúbrelo ahora