Pero yo no había muerto, sino que por una vez en la vida había recibido una respuesta.
-Yo no quería morir...- pensé y por primera vez me admití a mí misma que temía a algo. Temía morir y no encontrarme en el "otro lado", de que la muerte sea una caída eterna que me recuerde todo lo que había hecho mal en mi miserable y apenada vida.
Eso era, tenía miedo de perderlo todo incluso cuando no tenía nada.
Mi cuerpo estaba casi entumecido por el frío, pero no detendría la lucha que había empezado en ese mismo momento.
Intenté tocar el suelo para impulsarme hacia arriba, pero estaba demasiado hondo para donde yo estaba. Tal vez no valía la pena... Nadie me amaba, nadie se preocupaba por mí, nadie me notaba.
Pero ya apunto de aliviar la respiración, casi lista para ahogarme pensé:
Como podía pretender que alguien me ame si ni siquiera yo me amaba a mí misma, si yo no me preocupaba, si ni siquiera yo me notaba. Eso sí era algo que podía cambiar.
La que entorpecía mi camino siempre había sido yo.
Y me di cuenta de que siempre había esperado inconscientemente una salvación de parte de Jack, pero era yo quien debía rescatarse a sí misma.
Sin saber de dónde, una luz me irradió internamente y mi cuerpo se relajó, recuperando parte del control de mi cuerpo.
Comencé a patalear y a mover frenéticamente mis brazos y piernas intentando llegar a la superficie. El frío me mataba pero yo estaba viva, y eso era más fuerte que todo.
Luché contra el agua, el hielo, y todas las ramas que se cruzaban frente a mí hasta que finalmente lo logré:
Llegué a la superficie.
Tomé una gigantesca bocanada de aire; mis pulmones estaban extremadamente agitados, yo estaba completamente mojada y mis huesos temblaban, estaba débil pero sentía tanta adrenalina dentro de mí que; sujetándome del hielo que se mantenía duro en la superficie del río, subí desesperada. Y arrastrándome con cautela sobre el agua congelada, llegué a la orilla.
Me levanté, empapada y goteando agua como si fuese una tormenta. Ni siquiera me importaba, porque debía hacer tan solo una cosa:
Tenía que hablarle a Jack, él ya no era tan solo un nombre para mí, nunca había sido tan solo eso, porque bajo todo ese hielo, de alguna manera, finalmente lo había entendido: Él me amaba. Y no como una persona ama a una canción de la radio, claro que no, Jack me amaba como si yo fuese la única (y más hermosa) pieza musical del mundo. Y eso era algo que no podía ni quería perderme, y me importaba una mierda si luego me dejaba hecha pedazos, porque en ese momento, él era lo que yo necesitaba. Y, por otro lado, sabía que yo nunca le haría nada malo porque lo amaba, y sabiendo eso, nunca en mi vida lo lastimaría.
Corrí, y en dirección opuesta a como había llegado. Corrí con todas mis fuerzas hasta llegar al costado del camino, y luego volví a correr en dirección a la ciudad, ni siquiera quería esperar el autobús.
Luego de un pequeño tiempo un taxi se detuvo a un costado:
-¿Quieres que te lleve niña?- un tipo de unos sesenta y tantos años, delgado y estirado, con cabello blanco en los costados, de aspecto gentil.
-No tengo dinero- respondí luego recordar que el único efectivo que llevaba se había hecho puré al mojarse.
-Hace frío señorita, y seguramente tiene una buena historia para contar como terminó así.
-No gracias, es muy amable- yo no era tan gentil con la gente, pero en ese momento, mi termostato de vida había pasado de cero a cien.
-Insisto.
ESTÁS LEYENDO
April's Diary // COMPLETO
RomanceLo único importante en su vida: su extremadamente depresivo diario, el rock, sus libros antiguos y su perro. Acostumbrada a alejar a cualquiera que se le acerque, una chica que le buscaba el lado malo a las cosas, que sin importar cuando, le buscaba...
