CAPÍTULO 4

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N/A: Perdónenme si leen guiones en palabras normales, es un problema que estoy teniendo al copiar de Word, y algunas se me pasan al corregir, su ven alguna ¡avísenme por favor!

Llegué sosteniéndome de cada pared y objeto estable que encontraba hasta llegar a mi casillero.

La suciedad de los pantalones me abrumaba por lo que los cambié por unos shorts negros de repuesto. Me moría de frío.

Estaba llegando tarde a la clase de matemática, pero en lo que me concernía: caerse de un skate y rasparse (las rodillas, la cara, los brazos, etc.) hasta sangrar era un poco más importante ¡QUE LA MALDITA CLASE DE MATEMÁTICA!¡A LA MIERDA CON LAS MALDITAS MATEMÁTICAS!

Entré en el salón de clases y miré a mí alrededor, mis compañeros me miraron por un segundo; así se debe sentir ser famoso (que conste que eso está en la lista de cosas que odio). La profesora también me observaba con cara de reproche pero notó mi aspecto y optó por no decir nada.

Me senté en el lugar de siempre, uno del costado. Sabía que lo era porque sobre la mesa había una "A" de  "April" que yo misma había tallado con un punzón.

Pero  no importaba; la cuestión era que me dolía tanto el cuerpo (más que nada, una de las rodillas) que ya no sabía qué hacer. Las miré: estaban cubiertas de sangre  y era algo repulsivo. No tenía nada para cubrirlas ni a nadie que me dé algo para eso. Y era todo una maldita mierda.

La sangre caía lentamente sobre mi pierna. Por suerte había tocado el timbre, ya no podía aguantar el dolor, con lo que escapé disimuladamente hacia algún banco en el pasillo.

Al llegar sentí un alivio inmenso; el banco en el que estaba sentada era largo y estaba segura de que lo habían sacado del año 1800. Extendí mis piernas a lo largo del trozo de madera que por segundos, hizo mi vida más fácil, y mientras observaba la sangre con dolor, Jack Clapton hizo otra de sus molestas apariciones.

Pero esta vez solo llegó a paso rápido, dejó junto a él su  mochila verde manzana, se arrodilló frente a mí sobre el suelo y comenzó a vendar parte de mis piernas con un rollo de gasa que tenía en su mano.

Yo lo miraba. Sus ojos concentrados en mis rodillas sin ninguna señal de desagrado, con su cabello castaño que caía mínimamente sobre sus orejas.

Terminé- dijo mirándome con una pequeña sonrisa.

-Gracias – respondí mirándolo.

-No fue nada, la gasa estaba en la enfermería.

Se levantó y me extendió la mano, yo la tomé y tirando lentamente hizo que yo terminase de pie.

-¿Estas mejor? – preguntó.

-Sí –dije quitándome un cabello que estaba encima de mi rostro.

Sin desengancharse de mi brazo, se agachó lo menos que pudo, recogió mi mochila y la suya. Y la colocó en mi brazo libre.

Intentó llevarme a la próxima clase pero, a pesar de que el gesto era muy gentil, yo no necesitaba de nadie para mantenerme de pie. Yo había aprendido a ser fuerte.

-Estoy bien, puedo sola- dije un poco fastidiosa mientras desenganchaba mi brazo del suyo.

-No tengo problema en acompañarte- respondió.

-No eres ni mi amigo ni mi novio y no te necesito- remar-qué la parte de «No te necesito».

-Escúchame, no quiero que te vuelvas a caer- dijo él.

-Que me caiga o no es parte de mis asuntos- Lo miré a los ojos y me largué lentamente (la mitad de mi cuerpo sangraba, no podía ir más rápido), sin mirar atrás.

April's Diary // COMPLETODonde viven las historias. Descúbrelo ahora