Jack Clapton me había visitado todos los días; algunas veces charlábamos sobre cosas sin importancia, otras veces sobre el origen del universo, también mirábamos películas, o jugábamos a las damas –él me había enseñado-, sino nos quedábamos sentados escuchando música o, incluso, sin hacer nada. Yo disfrutaba su presencia, me levantaba el ánimo y hacía que mi mejoría sea más rápida.
Un día de esos me quitaron el suero que me había estado alimentando y comenzaron a llevarme bandejas con comida. Bandejas a las que dejaba intactas hasta que se las llevaban mientras, me reprochaban diciendo que "debía comer o no saldría del hospital".
Eso era un problema para mí, la comida ya no era de mi agrado, no quería comerla y no la comería. No entendía porque se preocupaban tanto por ese asunto.
-April, no has tocado la comida y ya está enfriándose, cómela- comentó luego de unos días viendo como yo rechazaba constantemente los alimentos que me llevaban.
-No tengo hambre.
Acercó su silla hasta la cama y se sentó:
-Estás demasiado delgada, debes comer o terminarás muriendo.
-Ya hablamos de esto antes...
Era verdad, ya habíamos hablado de eso, la diferencia era que antes yo realmente deseaba morir, y en ese momento, nada de eso estaba en mis planes. La pregunta era: ¿Por qué no comía si quería seguir viviendo?
La situación en la que me encontraba era complicada; cuando comencé a empeorar lo hice casi sin esfuerzo, pero ahora que deseaba mejorar, los problemas que había desarrollado ya no podían largarse tan fácilmente.
Al día siguiente, luego de entrar, tan solo acercó hacia mí la mesa que se ubicaba sobre la cama y se sentó callado en la silla que había arrimado el día anterior.
-Hazlo por mí.
Lo miré sin ninguna expresión en el rostro.
-¿Que estoy diciendo? Linda, hazlo por ti.
Recordé el río y como yo misma me había salvado. Y aunque el camino era difícil, debía recorrerlo; no por Jack, ni por los médicos, por mí. Porque me había dado cuenta -en esos últimos días- que yo había sido mi propia salvación, recordé como debí dejar de odiarme para ser consciente de que yo valía la pena, y aunque mantener ese pensamiento en mi mente era en extremo complicado, sabía que yo debía apoyarme y amarme sin importar las razones que tendría para no hacerlo porque de lo contrario, ya estaría realmente perdida.
Eché un vistazo a la comida. De la bandeja se asomaba un pedazo de carne que me parecía inmenso, algunas verduras, un pedazo de pan y una manzana. Casi vomitaba, pero no lo hice.
Completamente dudosa, tomé tres arvejas y las llevé de mi mano a mi boca. Ni siquiera me detuve para masticarlas, tan solo las tragué rápidamente y sin pensarlo. No comí nada más, pero Jack estaba satisfecho.
Al otro día me vi enfrentada a la misma situación. El plato del día era pasta, siempre me habían gustado, por lo que comí un puñado, pero sin siquiera saborearlo. No podía hacerlo.
El próximo día: igual. Tomé un poco de sopa pero nada más.
La comida era un desafío que no quería confrontar, al que le tenía rechazo, pero de alguna forma u otra terminaba afrontándolo.
No era nada fácil, claro que no, pero realmente ansiaba salir de allí; deseaba volver al mundo real aunque era de este mismo del que siempre había querido escapar...Deseaba estar bien, supongo... Me resultaba tan extraño tener eso en mente...
Y así siguieron los días y cada vez comía un poco más, Jack se alegraba con cada avance mío, aunque me costaba no sentir rechazo por la comida.
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April's Diary // COMPLETO
RomansLo único importante en su vida: su extremadamente depresivo diario, el rock, sus libros antiguos y su perro. Acostumbrada a alejar a cualquiera que se le acerque, una chica que le buscaba el lado malo a las cosas, que sin importar cuando, le buscaba...
