CAPÍTULO 34

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Al día siguiente Jack Clapton me visitó, como era de esperarse por todos, menos por mí.

-¿Cómo pasaste la noche?

La noche anterior había sido tétrica: casi no me podía mover de la cama, cables y cables pasaban por todos lados, las luces estaban apagadas al igual que la ciudad, y el ruido eterno del marcapasos era desesperante. Era como una morgue.

-No es un hotel cinco estrellas pero, puedo sobrevivir.

Se estiró una incontable cantidad de veces antes de seguir con la conversación ¿Había dormido en el hospital?

-¿Cómo fue la vuelta a tu casa?- pregunté.

-¿Qué? Emm, no quiero parecerte un acosador pero, me quedé aquí.

Me pareció un hermoso gesto de su parte. Hice una pequeña mueca y continué:

-Perdóname por causar tantos problemas...

Recordé las veces que me desmayé y él se tuvo que ocupar de mí, o las veces en que me había salido de control y él me había ayudado. No merecía a alguien como yo, pero no estaba dispuesta a soltarlo, era algo que realmente me superaba.

-No me digas eso, no tienes por qué pedirme perdón April, vales la pena y mucho más- Se sentó a mi lado y me abrazó.

Sentía el perfume de su piel y la calidez de su alma como si intentase dármela, incluso si eso le implicaba quedarse sin calor.

Luego de un rato sentado a mi lado, acomodó un cabello detrás de mi oreja y dijo: – Eres hermosa, April.

Me sentía tan querida cuando estaba junto a él, quien me veía como si yo fuese un ángel celestial y perfecto, incluso viendo el estado en el que estaba; el cabello despeinado, tez pálida casi blanca, cuerpo desnutrido con los huesos marcados, y –recién concientizada de eso- probablemente el delineador completamente arruinado.

-Jack, no soy la chica de tus sueños; no soy hermosa y no valgo tanto la pena.

-Es verdad; no eres la chica de mis sueños, eres la chica que me completa y podemos discutir por un buen rato pero, aunque sé que parece bastante pronto para decirlo, estoy enamorado de ti.

No sabía que era eso, ¿Acaso era como yo me sentía por él? ¿Yo estaba enamorada de él? Nuevas preguntas brotaban en mi mente, pero ya no me angustiaban; en parte estaba demasiado cansada como para preocuparme, y por otro lado ya no sufría de manera tan extrema las dudas que tenía sobre la vida.

Luego de un tiempo en silencio, hablé preguntando:

-¿Cuándo saldré del hospital? Ya estoy bien- mentira-, fue tan solo un desmayo.

Hizo un silencio cuando (ambos) nos dimos cuenta de que yo había esquivado su comentario. Es decir, yo ni siquiera sabía que significaba ¿Cómo le respondería a una frase que ni siquiera conocía? No quería asegurarle nada sin saber.

-Tres o cuatro semanas tal vez. A los doctores les preocupa tu falta de peso, todos los golpes que hay en tu cuerpo y además tienes neumonía por el frío, aunque sorprendentemente no es muy severa. Estabas helada ayer.

-Mierda, ya quería irme de este cementerio.

Suspiré y me acosté manteniendo la mirada en el techo.

-No quiero presionarte ni nada por el estilo pero –él estaba sentado a mi lado, acariciando lentamente mi cabello- ¿Quieres contarme como terminaste así ayer por la tarde?

El dolor de cabeza se acentuó y sentía como mi temperatura corporal saltaba de uno a cien y viceversa a cada minuto.

Recordaba la tarde anterior como un infierno e imágenes pasaban por mi cabeza: el cielo bajo el agua, el puente, el hoyo que había hecho con la roca, el frío que había tenido en la secuencia de eventos entera. Todo se abalanzaba sobre mí obligándome a cerrar los ojos.

Cuando me quise dar cuenta, me había desmayado, o quizá tan solo estaba dormida...Ni siquiera quería pensarlo.

April's Diary // COMPLETODonde viven las historias. Descúbrelo ahora