Capítulo 16: Número 51

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Apenas entraron Nico caminó hacia la cocina para calentar la comida que había preparado antes de que secuestrarlos y servirla puesto a que tenían demasiada hambre

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Apenas entraron Nico caminó hacia la cocina para calentar la comida que había preparado antes de que secuestrarlos y servirla puesto a que tenían demasiada hambre.
Evan miró hacia dentro del departamento rápidamente antes de entrar o al menos hizo el gesto, guardando sus lentes de sol en el bolsillo y sacando los comunes para ponerselos ya que sentía que estaba viendo todo borroso.
Solo él sabía lo difícil que fue saber donde estaban con los lentes de sol puestos y por ello se los había sacado lo más rápido que pudo.
Maldita sea, era un ciego sin sus anteojos.
-¿Hace cuanto están viviendo contigo?- miró hacia Elías preguntándose en que rayos pensaba el chico al hospedar a tres desconocidos que ni siquiera pagaban por vivir ahí.
Debía ser una buena persona, una mala persona con segundas intenciones o simplemente alguien demasiado tonto para hacerlo.
-Nico tres días, Blake dos y Angelo uno solo...- respondió normalmente mientras guardaba las llaves, el pelirrojo se había sentado en el sillón bastante nervioso y Blake se veía bastante de mal humor sentado en su silla y balanceándose sin importarle el riesgo de caer hacia atrás por ello.
Evan asintió tratando de ubicar los nombres. Sabía que el rubio era Blake porque así lo llamó el de cabellos negros... el niño pelirrojo se veía más nuevo y asustado, así que debía ser Angelo por cual el mediano quedaba como Nicolás.
Esperaba no equivocarse.
-Mi nombre es Elías- se presentó recordando que no lo había hecho, Evan asintió.
-Ya lo sabía. Desde ya me disculpo por lo que pasó en el supermercado... tenías olor a ellos así que supuse que eras un omega... pero no lo eras- miró hacia otro lado, nunca reconocería un error pero en esta situación era necesario.
Necesitaba ver como podía acercarse más a los cuatro y convencer a los omegas de ayudarlo en su causa.
-¡Oh! No se preocupe. Supongo que a todo el mundo le puede pasar- dejó escapar una risa antes de mirarlo -¿Hace cuanto estás en el pasado?- preguntó curioso.
-¿Disculpa?- respondió algo confundido porque no esperaba esa pregunta.
-¿Cuantos años llevas en el pasado? Ya que bueno, por la posición que tienes y todo, no creo que hayas llegado hace un par de días- sonrió mientras ladeaba su cabeza para un costado sorprendiendo al omega quien miró hacia el suelo unos segundos desconcertado antes de volverlo a mirar.
-Diez años- respondió sincero, sintiéndose incomodo.
Pero dar información era necesario. Esto era necesario.
-¡Wow! ¡Mucho tiempo!- dijo sorprendido mientras se inclinaba un poco hacia el otro con sus ojos brillando por la curiosidad lo que hizo que Evan se sintiera más incomodo. Quería evitar responder muchas preguntas ya que explicarlas era complicado pero si evitaba las preguntas directamente podía ser tachado de grosero.
Elías iba a decir algo más pero Nico entró en el comedor.
-¿Sirvo cuatro platos o cinco?- miró hacia el de traje bastante dudoso, se sentía intranquilo de tenerlo ahí. Sabía que si hablaba del tema con el moreno este tendría otros matices ya que este era el mundo y tiempo de Elías.
¿Evan no podía simplemente irse?
¿Entender era difícil?
-Sirve cinco, te ayudo- el chico se levantó de su asiento para caminar a la cocina bastante tranquilo, Evan y Nico se miraron por varios segundos sintiendo la tensión del ambiente. El de cabellos negros más joven olía considerablemente a estres, su olor característico se había vuelto algo más agrio pero a pesar de que la situación lo estaba forzando a mantenerse tranquilo se sentía más nervioso de lo normal porque Evan olía totalmente normal. El olor del mayor no se había alterado ni un poco y eso lo alteraba.
El de lentes sabía lo que el menor trataba de hacer inconscientemente: marcar con su olor que el territorio era suyo pero ¿Cómo podía enfrentarse un adolescente a un adulto ya completamente formado?
Elías había notado la tensión y por ello evitó llamar a Nico a la cocina empezando a servir la comida ya caliente el solo, eso de tener tantos omegas en su casa parecía una bomba de tiempo.
¿Entre omegas se llevaban bien o mal? ¿Al ser omegas sin ningún alfa uno de ellos tomaba la posición de omega-líder o que? Le gustaría saber más de ellos y porque su olor cambiaba aunque el apenas notaba eso.
-Oye... no escuches a Evan, conozco a los tipos de su clase. Te hacen ponerse de su lado con palabras haciendo que creas que piensas como ellos- se dio vuelta a mirar a Blake quien estaba apoyado en el marco de la puerta y cruzado de brazos, sonrió levemente antes de cerrar la olla que aún contenía la comida y poner a lavar el cucharón, dándole la espalda al rubio.
-Creo que hay que dejarlo hablar, hizo bastante para tenerlos cara a cara- dijo bastante tranquilo antes de darse vuelta para mirar al otro, apoyándose en la mesada sonriendo con suavidad.
-Si, como secuestrarnos- el rubio frunció el ceño sin moverse, algo fastidiado con esa respuesta.
¿Es que acaso no entendía? Esa gente no era de fiar... ya le habían dicho que no. Fue una decisión egoísta pero ¿Y que? Nadie les preguntó si querían venir al pasado para cumplir con una misión.
-Pero no trató de matarlos. No se ve malo.- se encogió de hombros. Había sido un shock que alguien lo detuviera en el supermercado y que luego aparecieran esos hombres en traje, además del susto cuando despertó estando completamente solo en una sala desconocida. Pero alguien que se tomaba tremenda molestias y no quería matarlos era una buena señal, tal vez las cosas eran más así en el futuro.
Además, le hacían recordar al hermano de Sherlock.
O simplemente prefería pensar que todo eso era normal en vez de alterarse.
-Es porque está en traje ¿No? Lo hace verse respetado y confiable, como todo un adulto...- el rubio gruñó mientras dejaba salir sus orejas, en ese momento Elías notó que el otro tenía una cola como de gato la cual estaba moviendo bastante fastidiado.
"Lince" pensó rápidamente "Es una cola de lince".
-Tengo buen ojo juzgando a las personas...- miró hacia otro lado algo nervioso sin querer mirarlo demasiado, aún le daban curiosidad la cola y las orejas de animales que de vez en cuando le salían a los omegas pero no sabía si era lo correcto preguntar. Aún recordaba como había reaccionado Nicolás ante el chiste de que no quería a dos omegas tras él de forma sexual en el celo, no quería volver a ocasionar ningún ataque de pánico o tristeza de nuevo.
-No seas idiota Elías, no lo dejes hablar a solas contigo.- el rubio se acercó con el ceño fruncido y sin dejar de mover su cola de un lado a otro, apretando sus puños a cada lado de su cuerpo. El moreno sonrió algo divertido por la obvia diferencia en estatura, a pesar de que Blake era más alto que Nico aún le quedaban un poco mas de ocho centímetros para llegar a su altura.
Aunque aún recordaba con que facilidad Blake lo había lanzado al piso pero eso se podía ser porque estaba distraído.
-¿Y Angelo?- cambió de tema sin moverse de su lugar pero incorporándose, sonriendo un poco.
-¡No me cambies de tema!- gruñó encarándolo mostrando una expresión molesta. Elías pensó que mientras no estuviera en el suelo esposado y sin el rubio sobre él tratando de violarlo, no daba mucho miedo.
-¿Van a traer la comida o no?- Nico entró al lugar y Blake frunció un poco la nariz por el aroma, dando unos pasos hacia atrás y alejándose del más alto. El de cabellos negros estaba serio y miró hacia los platos servidos.
Elías dejó escapar una carcajada.
-¡Esa es una frase que diría Otabek!- dijo de pronto aún sonriendo pensando que Violeta diría eso ¿Cuantas veces su amiga había dicho eso? Parece que se le estaba pegando.
-¿Quién?- los dos omegas lo miraron confundido.
-Un personaje de anime... Violeta lo adora...- dejó escapar una risa negando con la cabeza -Creo que habló tanto de él que ahora yo relaciono algunas expresiones con él... bueno, ya se le pasara el fanatismo por su serie del momento...- se encogió de hombros, cada tanto su amiga ponía un anime distinto en el pedestal.
-No tenemos tiempo para esto...- Nico rodó los ojos agarrando dos platos, el moreno también agarró dos mientras que Blake se apuro a agarrar el que quedaba.
El de cabellos negros se congeló al ver que Angelo dormía sobre el sillón y el omega mayor lo estaba observando, pero enseguida se recuperó caminando hacia la mesa y haciendo un ruido un poco alto al dejar el plato para que notara su presencia.
Había un olor extraño que lo estaba molestando pero no podía decir que era.
-¿El enano se durmió de nuevo? No puedo creerlo- el rubio arqueó la ceja divertido tratando de contener la risa.
-Esta cerca del celo, a unas dos semana más o menos- explicó el de traje alejándose del pelirrojo y caminando hacia la mesa, dudando un poco se sentó en una silla alejada de los demás.
-...- el rubio hizo una mueca enojada y fue hacia el menor agarrando su hombro para luego agitarlo -¡Despierta, pulga!- alzó la voz haciendo que el más joven despertara sobresaltado, mirando a todos lados haciendo reír al mayor.
-¡Que malo eres!- Nico trataba de contener la risa mientras negaba con la cabeza, Elías se tapó la boca para ocultar su sonrisa recordando otra escena cuando... negó con la cabeza rápidamente tratando de deshacerse de sus pensamientos.
El pasado era el pasado y punto. No había hecho esto por Erick, tal vez al principio creyó que si pero ahora solo debía convencerse de que no.
Debía superar esas cosas...
Evan observaba al moreno con atención ante sus reacciones, sonriendo levemente inclinando un poco la cabeza.
El pelirrojo miró hacia el mayor nervioso antes de mirar a todos los demás, rápidamente se sentó al lado de Nico.
-¡Bien, ahora dejaremos de morirnos de hambre!- Blake dijo antes de reír y empezar a comer a grandes cucharadas mientras movía sus orejas.
El rubio notó que el mayor se acomodaba las mangas del traje y no pudo evitar sentirse completamente curioso cuando por unos segundos se podía apreciar lo que podía ser un número cincuenta y uno tatuado.
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Gracias a quienes leen

Perdidos En El Pasado (Omega) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora