Una casa para demasiados omegas

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Nicolás se acercó por detrás de Elías completamente sorprendido al sentir el característico olor dulce ¿Cuantos omegas habían sido lanzados al pasado? El de cabellos negros lo analizó rápidamente frunciendo un poco el ceño confundido al ver que la...

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Nicolás se acercó por detrás de Elías completamente sorprendido al sentir el característico olor dulce ¿Cuantos omegas habían sido lanzados al pasado? El de cabellos negros lo analizó rápidamente frunciendo un poco el ceño confundido al ver que la campera que el niño traía era de una marca cara, además del pantalón y las zapatillas estaban bastante limpias como que si acabara de llegar de su casa.
¿Habría llegado muy recientemente al pasado?
No pudo evitar sonreír al notar que el recién llegado era más bajo que él por al menos un centímetro.
-¿Quién eres?- habló el más alto de los tres algo curioso, el chico lo miró algo asustado apretando sus manos en pequeños puños. Nicolás se preguntó fugazmente quien pensaría en enviar a un niño al pasado.
-Mi nombre es Angelo La Blue- murmuró con voz algo rota y temblorosa antes de mirar hacia otro lado, encogiéndose en su lugar como que si temiera que el beta le hiciera algo o le fuera a saltar encima.
-Es otro omega- habló al fin Nicolás luego de varios segundos de silencio, Elías lo miró de reojo y suspiró haciéndose a un lado para que el pelirrojo pasara.
El omega mayor miró al pelirrojo quien se había quedado estático en su lugar.
-Creo que mi departamento terminó siendo una guardería de omegas del futuro... ¿Cómo es que llegaste aquí?- preguntó lo último algo curioso el más alto del departamento mientras empujaba levemente al otro por el hombro para que pasara al notar que no se movía, Angelo sonrió de manera nerviosa pero hizo caso y pasó, manteniendo su mirada en el suelo.
-Sentí el olor de un omega... y lo seguí. Así llegue aquí- nerviosamente jugó con sus manos aún sin mirarlos directamente para curiosidad del más alto, pero Nico no se vio sorprendido de su actitud. El chico apenas tenía trece años, virgen, muy cuidado y seguramente en su tiempo pertenecía a alguna de esas familias ricas.
O al menos de familia lo suficientemente acomodada como para permitirse el lujo de que el niño estuviera portando una pulsera de oro.
¿Cómo había terminado un niño como él en el pasado? ¿Acaso era defectuoso como Blake y el mismo?
-Pues... bueno, ya hay dos omegas aquí... pero mientras más sean ¡Más podrán pensar como volver a su mundo!- Elías sonrió tratando de contagiarle algo de ánimo ya que su actitud tan de niño pequeño lo confundía, haciéndolo preguntarse si en realidad el niño lleno de pecas no era mucho menor de lo que creía.
-Bueno... dime ¿cómo llegaste aquí? No al departamento, al pasado- el de cabellos negros se sentó de nuevo en una silla mientras el más alto le ofrecía una taza de té al recién llegado.
Angelo olió levemente la taza y luego frunció levemente la nariz.
-No me gusta este tipo de té.- murmuró algo nervioso dejando la taza y mirando hacia otro lado tímido, pero en realidad estaba observando toda la sala de manera discreta.
-No tengo otro tipo de té, pequeño.- el moreno arqueó la ceja mientras respondía sonriendo divertido por lo dicho pero Nico frunció el ceño al notar que el menor no había respondido su pregunta.
-Te hice una pregunta, niño.- reclamó parándose y mirándolo enojado, cambiando su aroma a uno menos dulce. El pelirrojo lo miró con sus ojos grises lo cuales se habían aguado de nuevo por las lágrimas. Nico sintió su corazón apretarse un poco pero no cambió su posición, gruñó un poco mostrando su dentadura.
No quería realmente asustarlo pero necesitaba que obedeciera más, no quería que terminara como ese omega rubio imposible de controlar.
-¡No me pegues!- el pelirrojo dejó escapar un chillido llevándose las manos al rostro apoyándose completamente contra el respaldo de la silla y temblando, el moreno iba a intervenir pero luego miró hacia el de cabellos negros sin saber que hacer, algo incomodo por ver al menor tan asustado.
-¡Nadie te va a pegar, tu viniste aquí, ahora responde!- mostró más los dientes para que el chico notara el punto de que él era quien debía hacer las preguntas aquí y no tenía porque quejarse.
No entendía porque el menor se asustaba tanto, no era como que si su propio aroma se hubiera vuelto lo suficientemente "poco dulce" como para darle entender al pelirrojo que estaba en el territorio de otro y aterrarlo de esa manera.
-¡No lo sé! ¡N-No sé!- casi gimoteó el niño encogiéndose más en sus silla, bastante alterado.
-No tientes mi paciencia niño...- se inclinó más sobre la mesa para quedar más cerca del otro. Elías los miraba sin saber como intervenir ya que en principio Nico había sido el primero que llegó... ¿Qué tal si esto era una forma de demostrar que el era el omega líder o algo así? No quería arruinar algo sin saber.
Los del futuro seguramente tenían reglas que desconocía.
-Ustedes son tan dramáticos- la voz de tercer omega hizo voltear a todos hacia la puerta, el pelirrojo dejó escapar un chillido y se tapó los ojos al ver que el rubio no tenía nada de ropa.
-¡No es propio de un omega decente andar desnudo!- casi gritó el menor de la habitación aún tapándose los ojos con sus manos, terriblemente avergonzado.
Elías prefirió solo darle la espalda al rubio y mirar hacia el lavadero, nervioso de las siguientes acciones de Blake.
-¡Ponte algo de ropa, maldición!- Nico lo miró enojado pero con las mejillas rojas, manteniendo sus ojos en los mieles del omega más alto quien solo sonreía burlón -¿Cómo saliste?- refunfuñó preguntándose si había destruido la puerta de nuevo.
-Encontré una llave en uno de los cajones...- rodó los ojos el rubio poniendo sus manos en sus caderas -¿Quién es el niño pequeño que no deja de temblar?- señaló curioso al pelirrojo.
-Puedes usar la ropa de mi hermano, si a Nicolás le quedó bien seguramente a ti también...- intervino el moreno sin mirarlo, aún de espaldas y apoyado en un costado de la mesa.
-Tu aún me debes una buena follada, baby- sonrió coqueto mientras Elías sintió sus mejillas calentarse.
-¡Waaaa! ¡Deja de hablar así!- chilló Angelo tapándose los oídos cerrando los ojos con fuerza, apretando sus labios formando una fina línea con ellos.
-¿Ves el lío que causas? ¡Ve a ponerte ropa!- ordenó el de cabellos negros caminando hacia el rubio, con el ceño fruncido tratando de luchar contra las ganas de pegarle un puñetazo, además el olor de Blake no había disminuido ni un poco y eso quería decir que seguía en celo.
-Me gusta mostrar lo bello que soy, pequeño omega de cabellos negros...- habló aún con tono burlón mientras sonreía, Nico entrecerró los ojos cruzándose de brazos.
-Ponte algo de ropa...- gruñó.
-Y si no ¿Qué?- dijo juguetón el rubio con una sonrisa divertida en el rostro.
-Si quieres seguir bajo este techo, debes vestirte- esta vez habló Elías sin mirarlo, el pelirrojo seguía en la misma posición mientras murmuraba algo sobre omegas exhibicionistas.
-Mmm... pues esta bien, no viviré más aquí... ni si quiera llegué aquí por mi mismo- le quitó importancia sonriendo aún, pasándose la mano por su cabello y desordenándolo.
-¡Deja de portarte como que si nada te interesara, me estresas! ¡ahora vuelve a la habitación hasta que tu celo haya pasado!- se paró de puntitas para parecer más alto que el rubio mientras se cruzaba de brazos, tratando de transmitir lo fastidiado que estaba.
-Tengo hambre...- reclamó Blake como que si no lo hubiera escuchado.
-¡Si no te vistes, no comes!- Nico gruñó más fuerte luego de decirlo, el omega más alto lo miró neutral y resopló antes de caminar de nuevo a la habitación para buscar algo de ropa.
-¿Su celo ya pasó?- el moreno miró hacia el de cabellos negros dudoso mientras preguntaba, este suspiró y negó con la cabeza.
-Sigue, pero parece que tomó una pausa- rodó los ojos. Por alguna razón los omegas no tenían verdadera consciencia en el celo ¡Hubiera preferido que Blake tuviera un celo normal! Así no tendría que soportar esas escenas tan penosas.
Angelo dejó de taparse los oídos y abrió los ojos mirando nervioso a todos lados.
-Ese tipo de omegas son muy malos...- susurró para si mismo antes de hablar más alto -Ningún omega decente debería portarse así...-
-Es mucho mejor que ser uno de esos omegas acomplejados que lloran ¡Por cualquier cosa!- volvió Blake con solamente una playera puesta que le llegaba a los muslos, el pelirrojo lo miró con ojos llorosos antes de mirar hacia otro lado -Ahhh, por eso no me agradan los omegas comunes- puso los ojos en blanco.
-Ponerte ropa interior no te matara- reclamó Nico frunciendo el ceño en desaprobación, mirando a Angelo de reojo preguntándose si animarlo o no.
-Me puse algo ya, no hagas drama...- resopló -Ey ¿Me sirves un té? Yo me tomo todooo lo tuyo- sonrió coqueto hacia Elías sentándose en la mesa, el más alto se apuró a asentir y poner el agua a calentar de nuevo para cumplir el pedido.
-No seas pervertido...- Nico lo miró fastidiado, entendía que estaba en celo pero ¿No podía comportarse de manera más decente? ¡Ni si quiera conocía a Elías y ya le estaba coqueteando!
-Estoy en celo, ahora mismo solo quiero una polla hasta el fondo de mi cu...- no pudo terminar de decir la última palabra porque el de ojos marrones lo golpeó en las costillas haciendo que se arqueara -¡Ay, maldito!-
-Él es un niño de trece, no hables así- dijo mientras señalaba al pelirrojo que estaba completamente rojo como su cabello. Blake hizo una mueca mientras hacía mímica con su mano burlándose de lo que el menor le había dicho.
-Aquí esta el té...- el moreno se lo dio rápidamente antes de ir a sentarse al lado de Nicolás por si el rubio tramaba volver a intentar acercarse a él con intensiones de abusarlo.
-¡Gracias! Bueno... yo soy Blake Cliffor ¿Y ustedes?- habló antes de empezar a tomar el té dando un ronroneo de gusto y dejando ver sus orejas lince de nuevo -Tan tibio y delicioso...- susurró moviendo un poco sus orejas.
-Mi nombre es Elías Moritz-
-Nicolás Martinez-
-Angelo La Blue- dijeron cada uno su nombre.
-¡Bien! ¡ahora digamos: todos para uno y uno para todos!- Blake empezó a reír bastante divertido luego de terminar su frase mientras los otros tres lo miraban arqueando una ceja algo confundidos por el repentino chiste del omega más alto.
Luego de su ataque de risa el rubio se acomodó en la mesa para estar más cerca del moreno inclinándose hacia él.
-¿Cual es tu edad, beta?- sonrió con coquetería.
-Veintiuno- respondió el moreno sonriendo de manera nerviosa sobre todo cuando el rubio acarició su barbilla con su cola felina.
-Somos los únicos legales aquí ¿No, tesoro?- ronroneó agarrando el cuello de la camiseta y atrayéndolo más hacia él pero de pronto el té los mojó a ambos haciendo que Blake diera un pequeño chillido dando un pequeño salto en su lugar -¡Pelirrojo mal nacido!- gruñó de mal humor hacia el más pequeño el cual hizo un puchero antes de que las lagrimas empezaran a correr sus mejillas.
-¡Lo hiciste llorar!- Elías se levantó sorprendido y preocupado yendo hacia el niño -Ey... tranquilo, ya pasó- acarició su cabello lentamente tratando de calmarlo.
-...-
"Tal vez lo enviaron al pasado por llorón" no pudo evitar pensar Nico al ver al moreno tratar de calmar al pelirrojo, algo incomodo por las lágrimas del pequeño y sin saber como proceder.
Nunca había sido bueno tratando personas muy sensibles.
-Mejor volveré con mi frasco de perfume- el rubio hizo una mueca antes de bajarse de la mesa e ir casi corriendo hacia la habitación de nuevo -¡Ah, y no olvidé que tienes mis muñequeras, Nicolás!- gritó dándose vuelta pero el de cabellos negros le sacó la lengua.
-Las tiré- sonrió triunfal.
-Maldito- refunfuño antes de seguir su camino a la habitación.
Nico suspiró pensando que había demasiados omegas en una sola casa.
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Gracias a quienes comentaron/votaron:
RitsuKuroko
grishiwatari
Kashara123
HumbertoPerezJimenez

Perdidos En El Pasado (Omega) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora