La deuda de Ares

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Poseidón...

Ahhhh...Poseidón...

Suspiró por enésima vez. Podían llamarlo acosador, no le importaba que lo llamasen así.

Su rojiza mirada viajaba lentamente por el menudo cuerpo del peli-celeste. Desde sus pequeños pies, sus largas y cremosas piernas, su pequeña cintura, su plano vientre, su pecho delicado y adornado por aquellos botoncitos rosaditos que se veían apetitosos, su cuello sin marcar, su mandívula algo femenina, sus labios perfectos y vírgenes, su nariz respingona, sus cabellos celestes y esos ojos que siempre se mantenían serenos.

Se le hacía agua la boca sin que lo notase. Le picaban las manos, quería tocarlo, aunque fuera solo un ligero toque.

-...¡Taiga! —Exclamó Himuro mientras saltaba justo tras de él, haciendo que diera un brinco y cayera de la nube en donde estaba.

El grito de horror que dió fue muy escandaloso. Tapó su boca para evitar gritar de nuevo. Se asomó ligeramente al borde para corrobar si él...

-...¿Taiga? —Llamó asustado al solo ver la naturaleza que la tierra hacía brotar—...Ay Zeus, mate a Ares...—Habló aterrado—...¡¿Que voy a hacer ahora?!

-...Tal vez ¿Disculparte? —Rió el pelirrojo mientras lo abrazaba por la espalda.

-...¡Taiga! —Respondió sorprendido—...¡Pensé que- !

-...¿Crees que Ares moriría tan fácil? —Volvió a reír haciendo que el pelinegro pucheara.

Taiga y Tatsuya se conocieron desde que el primero llegó al olimpo. El pequeño pelinegro había sido el primer semi-dios al que había conocido y al que había llamado "amigo". Desde entonces Afrodita y Ares formaron un vínculo especial, sin tocar lo romántico. Era una simple y bonita amistad.

-...Casi me lanzo a buscarte...—Siguió pucheando.

-...Eso es tan lindo...—Tomó uno de los largos mechones de pelo negro y lo risó como resorte.

-...No enrredes mi pelo...—Regañó quitando el riso—...¿Qué hacías? —Preguntó acariciando las manos del pelirrojo, las cuales estaban en su cintura.

-...Nada...Ya sabes...—Respondió sin ganas mientras miraba el lugar en donde debería encontrarse el Dios.

-...¿Has pensado en la idea de padre? —Preguntó Tatsuya.

-...Un poco...—Comentó—...Admito que el castaño nórdico es muy lindo en comparación con sus hermanos...—Rió ligeramente a lo que Tatsuya lo imitó—...Igualmente el castaño de los egipcios...—Su amigo asintió dándole la razón—...Pero...

-...Ninguno de ellos te interesa, ¿Verdad? —Anticipó el pelinegro. Taiga solo respondió con un "Ujum" y un pequeño asentimiento—...Yo pienso lo mismo.

-...Tú eres hermoso, Tatsuya...—Comentó haciéndolo sonrojar—...Hay mujeres y muchos hombres que pronto babearán por ti.

-...¿Incluso tú? —Preguntó.

-...Incluso- ¿Eh? ¿Qué? ¡No! —Frunció el ceño al oírlo reír—...Sabes que eres como mi hermano.

-...Sí y soy el mayor...—Estaba molestándolo. Le gustaba hacerlo.

-...¡Eso es mentira! ¡Yo soy el mayor! —Le siguió el juego. Estuvieron haciendo esto por casi media hora, y ahora ambos estaban recostados en el suelo, mirando el cielo.

-...¿Estabas pensando en Poseidón? —Preguntó. El sonrojo en su amigo solo hizo afirmativa sus sospechas.

-...Tengo una deuda que saldar...—Murmuró en un suspiro recordando todo como si hubiera sido ayer.

Kamigami No BasketDonde viven las historias. Descúbrelo ahora