—¡______! —el grito desgarrador despertó a Vegeta de su sueño, o más bien, de una pesadilla. Su respiración era agitada, y el sudor le perlaba la frente.
Se incorporó de golpe en la cama, mirando a su alrededor con ojos desorbitados. El cuarto estaba bañado en la luz del amanecer. Bulma entraba sigilosamente, tratando de no hacer ruido para no perturbarlo.
—¿Oh? —preguntó ella, sorprendida por la expresión de miedo en su rostro—. ¿Qué sucede, Vegeta?
—______... —murmuró él con voz ronca y temblorosa, mientras sus puños se apretaban con fuerza mirando al suelo—. He soñado con ella.
El príncipe se levantó con brusquedad y se acercó a Bulma. Se dice que cuando sueñas con alguien, es porque esa persona intenta contactarte, que está en peligro y busca ayuda.
—Ella... —el nudo en su garganta le impedía hablar con claridad. Bulma, con los ojos vidriosos, lo miró con tristeza—. Ya han pasado dos años desde que la perdimos —susurró, con la voz quebrada.
Vegeta apretó los dientes, su mirada llena de determinación.
—Dime que Bills tiene un plan —dijo, recordando la visita del dios y su silencio en la mañana anterior. Había ignorado todo para irse a entrenar.
—No... —Bulma apenas pudo pronunciar esas palabras, sintiendo el peso del dolor—. No lo sé. Hoy irá en busca de las esferas. Escuché que pedirán un deseo relacionado con ella, pero nada más.
—______... —Vegeta susurró el nombre de su hija como si fuese un mantra.
—Vegeta... —Bulma se secó las lágrimas—. Ella está muerta —afirmó con tristeza.
—No, no está muerta —respondió Vegeta con firmeza, sujetando a Bulma por los hombros y mirándola con intensidad—. No vuelvas a decir eso. ¡Traeré a mi hija de vuelta, te lo juro! —dijo antes de dirigirse al tocador, dejando a Bulma desconcertada y en silencio.
—Vegeta... —intentó llamarlo, pero ya había salido.
⋯ • ⋯
Durante esa tarde, Bulma encontró a Bills sentado en el balcón, con las piernas cruzadas sobre la mesa y una expresión de aburrimiento.
—¿Qué hace aquí, señor Bills? —preguntó, sirviéndose una taza de café—. Pensé que iniciaría su búsqueda.
—Me di cuenta de que todo eso es aburrido y mucho trabajo para un dios como yo —respondió él con una sonrisa ladeada—. Se me ocurrió una idea mejor. —Se giró para mirarla—. Hazme un favor y llama a esos inútiles por mí.
Bulma suspiró, resignada, y llamó a Goku y Vegeta. A regañadientes, accedieron a unirse a Bills para reunir las Super Dragon Balls. Además, los Mirai —Trunks y _______— fueron invitados (o más bien obligados) a acompañarlos.
Bulma terminó de arreglar el radar para localizar las esferas, y pronto el grupo partió. Comenzarían buscando en el Universo 7, luego pasarían al Universo 6 para juntar las esferas que ya tenían.
Gracias a la velocidad de los dos ángeles, viajaban rápidamente entre galaxias, y en poco tiempo habían recolectado tres de las siete esferas.
Mientras el grupo avanzaba entre galaxias, la atmósfera era tensa pero llena de una silenciosa esperanza. Vegeta, normalmente reservado, apenas intercambiaba palabras con Goku, quien parecía más relajado, aunque su mirada mostraba también una sombra de preocupación. Trunks y _______ observaban cada movimiento, conscientes de la importancia de aquella misión, pero también del peso que cargaban en sus hombros.
Bills, el dios destructor, mostraba su habitual indiferencia, aunque sus ojos destilaban un leve brillo de expectativa. No era común que interviniera tan directamente en asuntos mortales, pero aquella vez algo había cambiado. La mención de _______ había removido algo profundo en él, un recuerdo enterrado bajo siglos de indiferencia.
Whis, siempre sereno, acompañaba a Bills, calmando a los guerreros cuando la tensión aumentaba y guiándolos con su sabiduría de ángel. Su rostro permanecía impasible, pero nadie dudaba de que estaba observando todo con atención, listo para intervenir en el momento preciso.
Durante la travesía, el grupo se enfrentó a varios peligros. En un sistema solar casi desierto, una emboscada de guerreros espaciales que buscaban robar las esferas obligó a Goku y Vegeta a combatir juntos, olvidando momentáneamente sus diferencias. La batalla fue intensa y exigió lo mejor de ellos, pero salió victoriosa gracias a la combinación de fuerza y estrategia.
Al regresar al punto de encuentro, Trunks miró hacia _______ con preocupación. La veía más callada, quizás afectada por la cercanía de la misión que involucraba la esencia de su propio ser. Ella, sin embargo, mantenía la compostura, consciente de que no podía permitirse mostrar debilidad.
