―Irás de vuelta a la Patrulla del Tiempo, ¿no es así, hermana? ―Mirai Trunks había entrado sin previo aviso en la habitación, observando con seriedad los movimientos de ella.
―Sí. Iré con la KaioShin. Está muy sola y teme que probablemente la ataquen. Ya sabes cómo es ―respondió, rodando los ojos mientras continuaba guardando cosas en una maleta.
―Mhn... ―fue lo único que él murmuró antes de alzar la mirada hacia ella―. ¿Es por lo de Goten, verdad?
―Nah... ya me da igual. Lo único que me preocupa ahora es ______. Solo espero que pueda recuperarse.
―¿Piensas llevarla contigo a la Patrulla del Tiempo? ―preguntó Trunks, con cierta duda en la voz.
―No. Solo quiero que esté bien ―contestó con firmeza.
Mirai la observó durante unos segundos más y, finalmente, se acercó para rodearla con los brazos por detrás.
―Sé que intentas escapar. Puedo ayudarte con eso... si me lo permites.
Ella negó suavemente con la cabeza.
―Estoy bien. Solo... quiero alejarme de aquí. Me siento un poco intimidada, es todo.
―¿Intimidada por Goten? ¿O por ______? ―insistió él.
―Por ambos ―respondió sin dudar―. Sé que, si Papá se entera de que he estado mal por culpa de alguien, y más si está relacionado con Goku, le partirá la cara hasta cansarse. Y conociendo a Papá... él nunca se cansa.
Trunks soltó una breve risa.
―Tienes razón.
―Y con ______ también, porque sé que algo malo pasará si se queda aquí. Quiero anticiparme a lo que venga. En el Nido tendré más información, y si esos idiotas planean algo, podré advertirlo. Así sacarían a ______ de todo peligro. Afortunadamente, ella cuenta con la amistad de los dioses; ellos pueden apoyarla, incluso dejándola vivir en su planeta... o en otro aún más lejano.
―Entiendo... ―susurró Mirai, resignado.
Esa misma noche, ella partió hacia el Nido en silencio. Solo Mirai lo supo y tuvo la responsabilidad de comunicarlo al resto de la familia. La noticia no fue bien recibida, aunque al final quedaron conformes al saber las razones de su partida. Naturalmente, todos evitaron mencionar el tema del antiguo noviazgo de la muchacha de cabellos lilas.
···
Mientras tanto, en la Tierra, su contraparte del pasado seguía recuperándose poco a poco. Vegeta y Bulma eran sus pilares más firmes en ese proceso. Aquella tarde había tenido contacto con Mirai Trunks y también con Bura, quien se abalanzó sobre ella con emoción, abrazándola con fuerza. La joven no pudo evitar sonreír; sentir a su hermana pequeña nuevamente en sus brazos le devolvía una chispa de esperanza.
Fue también la primera vez que salió al patio desde su llegada. Sus heridas físicas ya habían sanado y su cuerpo se encontraba más fuerte, lo que le permitía caminar sin ayuda, aunque nunca estaba sola: su madre o su hermano gemelo siempre la acompañaban. Esa tarde, sintiendo la brisa en su rostro, sonrió y comenzó a reír tontamente. Su hermano la miró sorprendido, pero terminó riendo con ella.
―Estás mejor, ¿verdad? ―preguntó él mientras ambos se sentaban frente al pequeño lago del jardín de la Corporación Cápsula, sin saber que Vegeta los observaba desde el balcón con atención silenciosa.
Ella asintió con una sonrisa ligera.
―Sí... ―susurró antes de abrazar fuertemente a su hermano, sorprendiéndolo. Aunque atónito al inicio, él le devolvió el gesto con ternura.
Sin embargo, dos noches antes, ella había confesado en voz baja que se sentía culpable de "todo": de la tensión con Trunks, del resentimiento de Bulma hacia ella... aunque nunca especificó a qué se refería exactamente.
Vegeta no lo olvidó. Preocupado, le contó a Bulma lo ocurrido, y juntos descendieron al patio para enfrentar el tema. Se acercaron a sus hijos y, con firmeza, exigieron una explicación.
Trunks, molesto, frunció el ceño por lo que consideraba un atrevimiento de sus padres, pero su hermana intervino rápidamente para calmarlo.
―Ya era hora ―dijo con voz suave, aunque cargada de resolución.
―¿Hora de qué? ―preguntaron los tres al unísono: Vegeta, Bulma y Trunks, con la mirada fija en ella.
