Vegeta apretó los puños, conteniendo la rabia que le subía por la garganta como un veneno. Sus ojos permanecían fijos en el cuerpo maltratado de su hija. Cada cicatriz que cubría su piel le hablaba de noches oscuras, de soledad, de sufrimiento... y de abandono.
«Yo debía protegerla...»
Trunks levantó la vista hacia su padre. -Papá... ¿por qué nunca la encontraron? ¿Por qué nadie lo notó?
-Porque... porque todos creímos que había muerto. -respondió Vegeta, sin mirarlo-. Nos hicieron creer eso. Towa y Demigra nos engañaron a todos. Incluso a los dioses.
-No... -murmuró Bulma, negando con la cabeza-. Ella... ella debió sentir que la olvidamos. Que no hicimos nada...
-¡No lo hicimos! -exclamó Vegeta, levantándose de golpe-. ¡Y eso es lo que más duele! ¡Mientras ella sufría cada maldito día, nosotros seguíamos con nuestras vidas como si nada!
Golpeó la pared con tanta fuerza que un trozo de concreto cayó al suelo. Nadie lo detuvo. Nadie podía.
⋯ • ⋯
Después de varias horas, las heridas más graves de ______ habían sido estabilizadas. Estaba inconsciente, bajo sedación profunda, su ki apenas perceptible, pero al menos constante.
Vegeta seguía a su lado. No se había movido ni un centímetro desde que la habían recostado. Le sostenía la mano, observando cada reacción, cada cambio, cada mínimo gesto en su rostro.
-Sé que estás ahí... -murmuró, con la voz ronca-. Y sé que luchaste para no perderte. Estoy orgulloso de ti, ¿sabes? Eres una verdadera saiyajin... y eres mi hija. Nadie podrá volver a tocarte. Te lo juro.
Trunks lo observaba desde lejos, sin interrumpir. Había madurado tanto en las últimas horas que hasta Bulma lo notó. Estaba diferente. Más serio. Más comprometido.
-Papá... -dijo finalmente, en voz baja-. Si de verdad quieres protegerla, entonces debemos prepararnos. No por ella. Por lo que viene.
Vegeta giró el rostro con expresión fría. -¿A qué te refieres?
-A Demigra. Si Towa la consideraba "la mano derecha de su padre", entonces no la dejarán ir tan fácilmente. La querrán recuperar... o destruir.
⋯ • ⋯
En las profundidades del Reino Demoníaco
Towa cayó de rodillas frente al trono. Las sombras del lugar se retorcían a su alrededor como si respiraran con ella.
-Padre... lo siento. Perdimos a Fuun.
El aire se tornó denso. La oscuridad se condensó y de ella surgió una voz profunda, cruel y distorsionada.
-¿La perdiste... o la dejaste ir?
Towa agachó aún más la cabeza, temblando.
-Fue culpa de Bills... y de su gente. El hechizo no resistió su poder espiritual. Ella volvió a ser ______.
Un silencio prolongado la envolvió... hasta que el suelo tembló. El trono se quebró levemente.
-Entonces deberemos despertar al verdadero guerrero que duerme en ella. -gruñó Demigra-. Ella todavía es mía... y si el universo siete quiere protegerla, deberán enfrentar la peor guerra de sus miserables vidas.
Una sonrisa malévola cruzó su rostro deforme.
-Veamos cuánto puede resistir su humanidad... antes de que Fuun regrese por voluntad propia.
