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—Bueno... —suspiró, desviando la mirada hacia otro lado—. Es... un tanto complicado de explicar.

—Pues comienza ahora —ordenó Vegeta con voz firme, mientras se dejaba caer sobre el pasto. Con un gesto autoritario obligó a Bulma y a Trunks a hacer lo mismo, como si aquel relato debiera ser escuchado con total solemnidad.

—Hazlo, hermana —dijo Trunks con seriedad.

Ella se giró lentamente y agachó la cabeza, como si llevar aquellas palabras fuera un peso demasiado grande.

—Cuando terminó la batalla contra Black y Zamasu, más bien durante la celebración de nuestra victoria, llegó Monaka. Bills intentó impedir que Goku peleara con él. Vados y Champa no entendían por qué estaba tan nervioso, entonces yo les expliqué todo. Después llegaste tú... —miró a Bulma de reojo y, acto seguido, volvió a clavar la vista en el suelo—. Para ese entonces...

—______, no entiendo por qué estás contando estas cosas —interrumpió Vegeta, cruzándose de brazos con impaciencia.

—¡Cállate, Vegeta! Tenemos que escuchar todo —gruñó Bulma, aunque de inmediato suavizó el gesto para dedicarle una sonrisa alentadora a su hija—. Sigue, amor.

—Bueno... —murmuró ella, con un nudo en la garganta—. Para ese entonces Trunks me odiaba, pero no tanto... —se mordió el labio inferior y quedó en silencio.

—¿Qué pasa? —preguntó su hermano, inclinándose hacia ella.

—No sé cómo explicarlo... —gruñó, con los ojos enrojecidos por las lágrimas contenidas.

De pronto, suspiró con fuerza y unió sus manos frente a sí. Entre sus palmas surgió una luz tenue que poco a poco se convirtió en una esfera brillante.

—______, no hagas fuerza —advirtió Trunks con preocupación—. Tu Ki aún no está estable.

—Lo sé... —respondió en un hilo de voz.

La esfera se expandió y dentro de ella comenzaron a proyectarse imágenes, como memorias grabadas en la esencia misma de su energía. Allí se veía a Bulma sosteniendo una bandeja.

«—¡Bura! ¡Kakarotto! —llamaba con tono enérgico—. ¿Dónde se metieron?

—Oye, yo. —Desde atrás apareció Mirai Bulma con una sonrisa ladeada—. Yo les llevaré esto. Tú ve a atender a los dioses que están allá.

—Sí, estaba pensando en eso —contestó Bulma, entregándole la bandeja antes de caminar hacia la cocina para verificar si había suficiente comida para ambos dioses de la destrucción y para todos los saiyajins presentes.

Sin embargo, antes de llegar, un ser pelirrojo apareció frente a ella de manera repentina.

Bulma se quedó paralizada. El pelirrojo comenzó a recitar un conjuro en voz baja, y al finalizar susurró: —... Fuun Guinea-Bisáu.

El hechizo quedó sellado. Bulma cerró los ojos con fuerza y, cuando los abrió, un leve resplandor rojizo brillaba en ellos. Frunció el ceño y avanzó con pasos firmes hacia la mesa, donde se encontraba ______.

—Bueno... en el Torneo entre el Universo 6 y el 7, Bills contrató a Monaka para que Papá y Goku se tomaran en serio la competencia con la mentira de que era el rival más fuerte que él había enfrentado —narraba ella con tranquilidad, incluso con una sonrisa de lado.

—¿Y era mentira? —preguntó Champa con una voz curiosa.

—Por supuesto. Solo fue un engaño para que Papá y Goku se motivaran de verdad en la pelea.

—Mm... Ya veo. ¿Eso no se considera trampa? —cuestionó.

—No. —Vados respondió con naturalidad—. Al fin y al cabo, él solo engañó a sus propios peleadores.

—¿Cómo sabes eso? —preguntó una voz de pronto, detrás de ellos.

La sonrisa en su rostro se borró al instante. Sus ojos se abrieron con incredulidad, y apenas pudo pronunciar:

—¿Mamá...?

»

Las imágenes se desvanecieron, dejando a todos en silencio.

—Pero... ¿qué significa eso, ______? —Bulma se llevó una mano al pecho, confundida—. Yo no recuerdo haber visto a Demigra antes.

La joven bajó la mirada con tristeza.

—Era obvio que borraría tu memoria. Todos los que hemos sido poseídos por él... ninguno recuerda el momento exacto en que ocurrió.


Gemelos | 5Donde viven las historias. Descúbrelo ahora