—¡Muévanse rápido! —ordenó Vegeta al entrar al cubo junto a los demás—. ¡Ella necesita atención ahora!
Mirai _______ iba detrás de ellos, aún en shock. La mirada fija en el cuerpo malherido de su otra versión, o mejor dicho... de su hermana. No podía dejar de pensar en lo que había dicho Goku antes de partir: "Tu otro yo es más fuerte de lo que imaginas, pero también ha sufrido más de lo que aparenta."
Wiss colocó su báculo frente al cuerpo de la inconsciente joven y lo pasó por encima. El báculo brilló, emitiendo una luz cálida que comenzó a curar superficialmente las heridas, al menos para evitar que siguiera desangrándose en el camino.
—No podemos curarla por completo aquí —explicó Wiss—, su cuerpo aún está adaptándose a la pérdida del sello demoníaco. Una restauración completa podría dañar su sistema nervioso. Necesitamos estabilizarla primero.
—¡Entonces vamos ya! —gruñó Vegeta, sin ocultar su desesperación.
Vados activó el cubo y en segundos desaparecieron del universo seis.
⋯ • ⋯
Capsule Corp. — Sala médica, dos horas después.
Bulma salió corriendo por el pasillo apenas escuchó los gritos de su esposo. Al llegar al laboratorio médico, sus ojos se abrieron como platos al ver a Vegeta con el cuerpo ensangrentado de una chica desconocida, con cabello lila, arrastrando un aura familiar... y al mismo tiempo desconocida.
—¿Quién es ella? —preguntó sin aliento, observando a su marido como si estuviera viendo un fantasma.
Vegeta no respondió. La miró a los ojos, y ese gesto bastó. Lo supo.
—No puede ser... —susurró Bulma, llevándose la mano a la boca—. ¿E-es ella? ¿Es... _____?
Trunks se acercó también, había escuchado el alboroto.
—¿¡Qué...!? ¡¿Pero cómo?! ¿¡Por qué se ve así!?
—Towa la manipuló —explicó Mirai _____, entrando detrás de ellos, con el rostro endurecido—. Le lavaron el cerebro, la entrenaron como demonio... fue usada como arma por Demigra todo este tiempo.
—¡No puede ser! —Trunks retrocedió incrédulo—. ¡Ella estaba muerta! ¡Lo vi en los registros de la Patrulla del Tiempo!
—No estaba muerta. —dijo Vegeta con firmeza—. Estaba... cautiva. Como una marioneta. Pero luchó. Y ahora está de vuelta.
Bulma se acercó lentamente a la cápsula médica donde habían recostado a ______. La observó en silencio. Su piel pálida, los labios partidos, los brazos llenos de quemaduras y moretones, pero aún así... su rostro, pese a la hinchazón, era inconfundible. Sus ojos se humedecieron al instante.
—Lo siento tanto, hija... —susurró, tocando el vidrio con suavidad—. Nunca dejamos de buscarte.
⋯ • ⋯
En una sala contigua, los dioses se reunían en privado.
—Demigra no se quedará de brazos cruzados. —afirmó Bills, con la vista en el horizonte a través del ventanal.
—No —dijo Wiss—. Especialmente ahora que su mayor arma ha despertado y cambiado de bando. Ya no es Fuun. Es ______ nuevamente.
—¿Está totalmente libre? —preguntó Vados.
—No lo sabemos con certeza —respondió Wiss—. Aún tiene rastros de magia oscura. Pero su conciencia volvió. Y mientras Vegeta y su familia estén cerca... su alma permanecerá anclada a este lado.
—Entonces hay que prepararse —dijo Bills—. Esto es solo el principio de una guerra más grande.
⋯ • ⋯
En su inconsciencia, ______ se debatía entre recuerdos borrosos y escenas recientes. Escuchaba voces, sentía calor... una mezcla confusa de emociones y memorias. Su niñez en Capsule Corp. La risa de su madre. El orgullo en la mirada de su padre al verla entrenar. Goten abrazándola. Trunks llamándola "hermanita". Luego, todo se ennegrecía. Gritos. Towa. Dolor. Sangre. Gritos. Órdenes. Fuun.
«¿Quién soy?»
Entonces, una imagen apareció con claridad: Vegeta, llorando, abrazándola bajo la lluvia.
«Papá...»
Y por primera vez en años, sonrió... incluso dormida.
