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—No es por nada, _____, pero me gustaría saber si tú sabes quién es Fuun —preguntó, con voz calmada pero firme.

La pelinegra frunció el ceño. Habían tenido que volver rápidamente de su paseo por la ciudad cuando su padre llamó con urgencia a ambas peliazules. Ellas acusaron que era una excusa de su parte para que regresaran a casa pronto, pero _____ sabía que decía la verdad. Sintió el ki de los dioses llegando a la Tierra.

Se sentía intimidada, principalmente porque Vados y Wiss la habían apartado del resto. Ahora estaban ellos tres, junto a Gokú, Vegeta y, por supuesto, Bulma, en la habitación.

—Claro que sé quién es Fuun —dijo _____, un tanto temerosa, mirando nerviosa a su alrededor.

—¿Has hablado con ella? —preguntó Wiss con seriedad, sus ojos fijos en la pelinegra.

—Ehh... —titubeó—. No estoy segura... algunas veces escucho una voz en mi cabeza, pero no puedo asegurar que sea Fuun, y tampoco quiero causarle problemas.

—Bien, te daremos los resultados de nuestra investigación y la hipótesis que manejamos —intervino Vados, dándose vuelta lentamente—. Creemos plenamente que Fuun es un espíritu que reencarna y se manifiesta como una vocecilla en tu mente —señaló—. ¿Has escuchado esa voz?

_____ se quedó en silencio, pensativa. Aunque, inconscientemente, esperaba que Fuun le indicara qué hacer.

«Diles que sí» —se dijo a sí misma—. Inmediatamente asintió y respondió, nerviosa:
—La he escuchado.

—¿_____? —preguntó Bulma, incrédula—. ¿Lo dices en serio?

_____ estaba a punto de responder, pero fue interrumpida por Vados.
—Ella te dijo eso, ¿no? —la miró fijamente. La pelinegra se quedó sorprendida; ¿cómo había sabido eso?

—Sí, ella me lo dijo —contestó finalmente.

—Entonces es verdad —afirmó Wiss, cruzando la mirada con Vados. Ambos ángeles fruncieron el ceño y asintieron antes de voltear hacia _____.

—Fuun, sé que nos estás escuchando —dijo Vegeta con tono grave. _____ bajó la mirada; su cabeza empezó a dolerle con intensidad—. Sabes que ya no tienes escapatoria —añadió Gokú, frunciendo también el ceño—. Y ahora vendrás con nosotros —Bulma, alarmada, se adelantó un paso.

—¿De qué hablan? —preguntó _____, confundida y molesta.

—Exactamente —intervino Bills al entrar con paso firme—. Fuun, o _____, vendrá con nosotros hasta el palacio de Zenosama.

—¡¿Qué?! —exclamaron Bulma y Vegeta, levantándose de un salto—. ¿Qué dijo?

—No... —susurró _____, captando la atención de todos—. No iremos a ninguna parte —gruñó, con una voz fría, dura y distante, que apenas se parecía a la suya.

—Zenosama ha ordenado que Fuun sea localizada en estos universos, y con lo que acabas de decir es suficiente como para «arrestarte», si se le puede llamar así. Además, no necesito pruebas: soy un dios —habló Bills con evidente ego.

—¡Espera, Bills! —gruñó Vegeta, haciendo que tanto los ángeles como el dios se giraran hacia él—. ¡No tienes derecho a llevártela! ¡Ella no tiene la culpa de nada!

—No ha hecho nada, según tú... pero, ¿estás seguro de haber visto todo lo que pasó? —lo desafió Bills, con la mirada penetrante.

Vegeta se quedó sorprendido.
—¿Q... qué?


Gemelos | 5Donde viven las historias. Descúbrelo ahora