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El ambiente era sofocante. No solo por el calor de las llamas que consumían los restos de la ciudad, sino también por el aire denso cargado de muerte y destrucción. La brisa ardía contra la piel y el cielo rojo sangre pintaba un paisaje de pesadilla. Un planeta que antes había estado lleno de vida se había convertido en un páramo fúnebre y humeante.

La presencia era inconfundible, aunque ninguno de los presentes podía decir exactamente qué —o quién— era. Solo sentían ese aura abrumadora, oscura y opresiva, como si la muerte misma caminara entre los escombros.

Vados fue la primera en aterrizar, con los ojos entrecerrados y el rostro severo. Whis le siguió unos segundos después, su habitual serenidad ahora cubierta por un velo de inquietud. Goku y Vegeta aterrizaron con fuerza, listos para entrar en combate si la situación lo requería. Incluso Bills, aunque fastidiado, se mostraba más alerta que de costumbre.

—¿Qué rayos ocurrió aquí? —murmuró Trunks, apenas tocando el suelo, con su espada ya en mano.

Ante ellos, en el centro del cráter que antes fuera la plaza principal, se alzaba una figura solitaria. Encapuchada, de postura erguida y temible, respiraba con calma entre las cenizas. Su ki era monstruoso. No necesitaban verla para saber que esa mujer no era cualquier enemigo.

—¿Quién eres? —gritó Goku, dando un paso al frente con el ceño fruncido.

La figura no respondió. Levantó lentamente la cabeza, y aunque no podían ver sus ojos, el brillo debajo del antifaz era suficiente para helarles la sangre.

Fue entonces cuando Vados, aún en el aire, lo dijo con voz baja, apenas audible, como si temiera nombrarla en voz alta:

—Es ella... Fuun.

Todos quedaron paralizados. La sangre de Vegeta se congeló por un instante. Habían odio historias poco creíbles sobre aquel demonio, todas contadas por la kaioshin del tiempo. Sabían que se refería a la mano derecha de Demigra. Un demonio sin igual que aparecía cuando nadie más podía cumplir lo caprichos de Demigra.

—Imposible... —murmuró, retrocediendo un paso—. Eso no puede ser... ¡Ella está muerta!

Su presencia había sido eliminada de la historia, según relatos de Bills. Algunos de los antiguos dioses de la destrucción se habían encargado de hacerlo hace millones de años atrás. Su "deceso" significó la derrota inmediata de todos los demonios.

—No. —corrigió Whis, con una mezcla de respeto y preocupación en la voz—. Nunca murió. Solo fue... borrada del mapa.

—¿Borrada? —repitió Mirai en voz baja, sin comprender.

—Controlada —completó Vados, sus ojos clavados en la figura—. Lo que están viendo ya no es solo Fuun... es algo más. Una versión corrompida.

La figura finalmente habló. Su voz era grave, distorsionada, como si dos seres hablaran a la vez.
—¿Vinieron a buscar las esferas... o a morir?

La energía que emergió de su cuerpo fue inmediata. Un estallido de ki tan inmenso que hizo temblar el suelo y retroceder a varios de los presentes.

—¡Retírense ahora! —ordenó Whis, creando una barrera protectora a su alrededor.

—No tan rápido. —dijo Fuun, extendiendo su mano hacia el grupo.

En un parpadeo, Vegeta se interpuso, lanzando una ráfaga de energía que chocó con el ataque y desvió parte de su fuerza, pero el impacto fue tal que aún así terminó siendo lanzado varios metros atrás.

—¡Vegeta! —gritó Goku, corriendo hacia él.

—No... me toques —gruñó el príncipe, tambaleándose mientras se levantaba con dificultad—. ¡Esa... es ______!

Todos lo miraron. Incluso Bills entrecerró los ojos al oír aquellas palabras.

—¿Qué estás diciendo? —dijo Trunks, incapaz de procesar.

—Es ella... es _______. Lo sé. No hay duda. —Su voz temblaba, pero no por miedo, sino por la mezcla de furia, impotencia y dolor.

Wiss bajó la mirada, confirmando lo que Vegeta ya sabía.

—No es solo Fuun. Es la fusión perfecta entre ella... y lo que queda de _______. Lo que hicieron con su alma fue imperdonable.

—Entonces... —susurró Mirai—. ¿Ella está viva?

—Sí —respondió Vados con tristeza—, pero atrapada en una oscuridad que no la deja salir.

La figura frente a ellos volvió a alzar la mano.

—¿Van a atacarme... o seguirán llorando por el pasado?

Vegeta dio un paso al frente, sin temor, pero con el corazón roto.

—No vinimos a pelear contigo... _______.

Un silencio profundo los envolvió, como si el universo contuviera el aliento.

La historia había cambiado.

El rescate no sería a través de un deseo... sino de una batalla que tal vez no todos sobrevivieran.

Gemelos | 5Donde viven las historias. Descúbrelo ahora