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—Wiss, muéstrales lo que pasó cuando ellos daban por muerta a ________ —ordenó Bills con firmeza.

El ángel asintió y estaba a punto de levantar su báculo, cuando Bulma lo interrumpió.

—Basta —susurró, horrorizada—. No tienen que hacer esto ahora —se colocó al lado de _____ y le tomó suavemente el hombro—. Suponemos que no son cosas buenas; no es necesario que nos muestren nada de eso.

—Oh, eso significa que entienden el riesgo que estamos evitando —comentó Bills con calma.

—No, solo están empeorando las cosas —replicó Bulma, frunciendo el ceño—. No tienen que salvarnos de nada.

—Aún sigo sin entender por qué quieren sacar a _____ de aquí —dijo Gokú, serio y atento.

—Resulta que Fuun puede manifestarse en cualquier momento y, como es muy poderosa, representa un peligro para ustedes, los mortales. No importa qué tan fuertes sean con el Super Saiyajin Blue o Red; Fuun es algo que jamás podrán alcanzar —explicó Vados con indiferencia, girándose después hacia _____, que permanecía detrás de Bulma. Su madre se había colocado frente a ella, protegiéndola de algún modo.

—No me importa —intervino Vegeta con total seguridad—. _____ no tiene nada que ver en esto. Si surge algún peligro en el futuro, lo cual dudo, seremos responsables por nuestras acciones. Además, ______ todavía está en recuperación. Apenas hoy salió de casa por primera vez; no puede salir del planeta ni mucho menos del universo.

—Exacto —bufó Bulma, girándose para acompañar a _____.

—Entiendo perfectamente su preocupación como padres, pero ¿qué opina _____? —preguntó Vados, sonriendo levemente de lado.

—¿Oh? —_____ giró ligeramente la cabeza, curiosa—. ¿A qué te refieres?

—¿Qué opinas al respecto?

—Mm... —meditó un momento—. La verdad es que podríamos consultarlo a las Esferas del Dragón. Quizá Shenlong pueda sacar a Fuun de mi mente —dijo con simplicidad, mostrando una inocencia que contrastaba con la tensión del momento.

—Entonces eso haremos —dijo Vegeta, caminando hacia la puerta y tomando la mano de la pelinegra para guiarla hasta el laboratorio. Allí estaba Trunks, que los miró con seriedad.

—¿Qué pasó? —se acercó a _____, sujetándola con cuidado—. ¿Ocurrió algo? ¿Te duele la cabeza? ¿Sientes mareos?

—No, me duele un poco el estómago —respondió ella—. Bura me compró un poco de takoyaki, ya sabes que son mis favoritos, pero tuve que comer los que traían wasabi porque a ella no le gustan.

Trunks bufó.
—Deja de caer en los caprichos de Bura, ______.

—Trunks, necesitamos las Esferas del Dragón —habló Vegeta con firmeza.

—¿Mm? ¿Para qué?

—Es para mostrarle algo a Bills sobre ______. Apúrate.

Trunks asintió, preocupado y algo asustado. Rápidamente siguió las instrucciones y sacó las Esferas. Los tres bajaron al patio, donde Bulma se encargó de colocarlas y ordenarlas cuidadosamente.

—¡Sal de ahí, Shenlong! ¡Ven y cumple mi deseo! —gritó con fuerza. Las Esferas brillaron intensamente y de ellas emergió una luz aún más grande, que se transformó en un majestuoso dragón. Shenlong había aparecido.


Gemelos | 5Donde viven las historias. Descúbrelo ahora