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Mientras en San Francisco investigaban el origen de la explosión, en Japón ya sabían exactamente de qué —y de quién— se trataba esta vez.

―Freezer... Freezer está atacando una ciudad al otro lado del mundo ―aseguró el joven de cabello lila mientras tecleaba con rapidez en su celular, enviando un aviso urgente a Bulma sobre lo que estaba ocurriendo―. Es extraño... nunca habían llegado a un lugar tan lejano.

Gokú frunció el ceño con seriedad.
―¿Es porque Vegeta y Bulma están en esa ciudad, no es así?

―Así es, señor Gokú ―respondió Mirai Trunks con firmeza―. Tenemos que ir para ayudarlos.

Bills y Wiss habían llegado esa misma mañana a la Tierra con la intención de buscar más comida para llevar a su planeta. Sin embargo, al encontrarse con la situación, decidieron unirse a la misión. La Kaioshin del Tiempo había ordenado a Trunks que regresara a la Tierra y buscara a Son Gokú como compañero, y al cruzarse con los dioses, no dudaron en teletransportarse juntos hacia el epicentro del caos.

Al llegar, se encontraron con un panorama alarmante: Vegeta, Trunks y Bura ya combatían contra Freezer, mientras que ______ permanecía más atrás, apoyando como podía al curar a sus hermanos heridos.

―¡Ellos están perdiendo! ―exclamó Gokú sorprendido por el nivel de la batalla.

―Es de esperarse... estamos hablando de Freezer ―gruñó Trunks del futuro, apretando los puños con impotencia―. No puedo creer que se les escapara a esos ineptos de la Patrulla del Tiempo. ¡Y peor aún, está poseído!

Bura, con sangre escurriendo de la comisura de los labios, gritó:
―¡Es demasiado fuerte, papá!

―¡Ni siquiera con el Super Saiyajin Blue puedes hacerle frente! ―añadió Trunks con desesperación.

Vegeta apretó los dientes, furioso por escuchar esas palabras aunque supiera que eran ciertas. Su orgullo no le permitiría aceptarlo sin más. Entonces giró la cabeza y rugió:
―¡______, ya te toca!

Los presentes, sorprendidos, abrieron los ojos al escuchar el nombre.

La joven de cabello oscuro apareció junto a Vegeta, posando su mano en su hombro para curarlo con rapidez.
―Bien... la verdad es que ya me aburría de verlos perder ―dijo con calma, mientras sus ojos se fijaban en Freezer.

―Espero que hayas entrenado, además de dedicarte a tus estudios ―respondió Vegeta con un deje de ironía.

―No te preocupes, tengo todo equilibrado ―replicó ella con tranquilidad, avanzando paso a paso hacia el emperador.

Vegeta sonrió de lado, volviendo a su estado base con un suspiro contenido.
―¿De dónde habrá salido este idiota?

―¿Crees que tenga que ver con la Patrulla del Tiempo? ―preguntó Trunks, observando con suspicacia el aura de Freezer.

―No lo sé ―murmuró Vegeta mientras los dioses juntos a Goku y Mirai Trunks se teletransportaron a su lado.

―La verdad es que sí. Al parecer, el escuadrón número 3 dejó escapar a este sujeto hasta nuestra dimensión. ―Mientras hablaba, repartió semillas del ermitaño a cada uno, quienes agradecieron al recibirlas.

Bills, curioso, entrecerró los ojos al posar su mirada en la recién llegada.
―¿Y qué hace _____ aquí? ―preguntó directamente a Vegeta.

El príncipe saiyajin respondió con un bufido.
―Vinimos a visitarla y, de la nada, escuchamos una explosión cerca. Ese idiota había hecho volar unos edificios... por suerte estaban en construcción y no había civiles.

•••

La joven de cabellos negros inspiró profundamente. No estaba cansada, sino emocionada. Después de diez años, por fin volvería a pelear.

Desapareció en un parpadeo y reapareció detrás de Freezer, golpeándolo varias veces con rapidez antes de aterrizar de pie frente a él. Justo en ese instante, una presencia familiar se aproximó: era Mirai Trunks.

Él la tomó del brazo con firmeza.
―Hermana... la Kaioshin ordenó que te alejaras de Freezer de inmediato.

Ella frunció el ceño, pero asintió con seriedad. Comprendía la gravedad de la situación. Juntos se dirigieron hacia el resto del grupo, aunque no todos los presentes la recibieron con agrado...

Gemelos | 5Donde viven las historias. Descúbrelo ahora