—¡NO! —gritó— ¡No vas a quitármela ahora!
Una nueva descarga mágica cayó sobre Fuun, envolviéndola de nuevo en energía oscura.
Fuun se sacudió en el suelo, temblando, con una mano sujetándose la cabeza.
—¡No quiero...! ¡Déjenme... salir!
Su grito retumbó como un eco desgarrador. El aura oscura se disolvió lentamente.
Vegeta jadeaba, su cabello azul oscilaba con furia y su aura vibraba como si estuviera viva. Había logrado tomar ventaja en la batalla. Fuun yacía en el suelo, el polvo aún levantado por el impacto de su cuerpo al caer.
Pero no se movía. No se defendía.
Vegeta descendió con rapidez y se detuvo a pocos metros. Frunció el ceño al verla simplemente tumbada, con los brazos al lado del cuerpo. Su pecho subía y bajaba agitado, pero sus puños no se cerraban. Ni una palabra. Ni una amenaza. Nada.
—¿Qué estás haciendo...? —gruñó Vegeta—. ¡Pelea, maldita sea!
Fuun no respondió. Solo abrió lentamente los ojos, y a través del antifaz, se volvió a ver el brillo celeste. Esta vez... débil. Inestable.
Desde el suelo, Towa lo dijo claramente, apretando los dientes:
—No está peleando. No quiere hacerlo. ¡Maldita sea, está resistiéndose!
Wiss la miró con una sonrisa sutil, sin quitarle el ojo a Fuun.
—Exacto. Y eso significa que aún queda algo de ____ en su interior.
Dentro de la mente de Fuun/____:
El mundo mental se había vuelto tormentoso. La oscuridad se rasgaba como papel, y la energía maligna vibraba como si estuviera perdiendo consistencia.
____ estaba de pie, ensangrentada, respirando con dificultad. Frente a ella, Fuun, su otra versión, comenzaba a desmoronarse.
—¿No te cansas...? —susurró Fuun—. ¿Por qué sigues luchando?
—Porque tú no eres yo. —dijo ____ con una lágrima cayendo por su mejilla—. Porque no nací para destruir. Porque hay gente allá afuera... que me ama.
Fuun retrocedió un paso, tambaleando. El rostro que antes había sido arrogante, ahora mostraba confusión.
—Yo fui quien te mantuvo con vida. Cuando gritabas en esa celda... ¡yo fui quien soportó el dolor!
—Sí... —admitió ____, con voz temblorosa—. Pero tú no lo hiciste sola. Fue gracias a mamá, a papá... a Trunks... que resistí. Y ahora sé que están allá afuera... esperándome. Peleando por mí. Me están esperando
El entorno tembló.
Una grieta enorme se abrió en la oscuridad, dejando entrar una luz cálida.
Y una voz, lejana, llegó a sus oídos:
—"Vamos, hija... regresa."
Era la voz de Vegeta.
⋯ • ⋯
Fuun gritó desde el suelo, tomándose la cabeza con ambas manos. Su aura negra comenzaba a mezclarse con un resplandor dorado pálido, como si un sol tratara de salir desde el centro de su pecho.
Vegeta lo notó.
—¡Ahí estás! —gritó mientras se acercaba con cautela—. ¡No dejes que esa bruja te controle!
Fuun alzó la cabeza y, por un instante, todo el mundo se detuvo.
Sus labios temblaron.
—Pa...pá... —murmuró.
Towa dio un paso hacia atrás.
—¡No... no puede ser! ¡La poción! ¡Debía mantenerla controlada por semanas!
—¡Wiss, hazlo ahora! —gritó Vados.
Ambos ángeles extendieron sus báculos. Una energía divina comenzó a fluir en dirección a Fuun, envolviéndola lentamente, como una manta de luz que arrastraba con ella toda la oscuridad.
Chamel gruñó, desesperado. —¡Towa, haz algo!
Pero la científica solo miraba, con las manos temblando. Por primera vez, sentía miedo. No por Fuun... sino por perder el control.
Fuun se levantó tambaleando. El antifaz se desintegró, revelando los ojos celestes, brillantes... aunque vacilantes.
—¿Pa...pá? —repitió, mirándolo con lágrimas cayendo
Vegeta se acercó rápidamente, con los ojos también vidriosos.
—Todo está bien. Ya estás aquí. Ya te tengo.
Pero apenas dio un paso más, Fuun comenzó a temblar violentamente.
Una marca oscura se encendió en su frente: el sello de los Majin.
La demonio gritó:
—¡NO LA TENDRÁN! ¡FUUN ES MÍA!
Una descarga de energía oscura explotó desde el cuerpo de la chica, derribando a todos cerca.
Fuun cayó de rodillas, las manos sangrando por la fuerza del sello que intentaba reactivarse.
—¡No... quiero... volver! —gritó con desesperación.
Vegeta volvió a alzarse, esta vez envuelto en su aura Blue al máximo.
—¡Entonces pelea por ti, maldita sea! ¡Hazlo ahora! ¡Rompe esa maldita cosa!
Y entonces, como si el universo se alineara con su voluntad, ____ gritó con toda su fuerza, y una explosión de ki dorado brotó de su cuerpo. La marca desapareció. El sello se rompió en mil fragmentos de humo negro.
Todos observaron con asombro cómo Fuun... no, cómo ____ alzaba la cabeza con los ojos celestes, limpios.
Ella respiraba agitada, aún débil. Aún temblorosa. Pero libre.
