Mi cabeza daba vueltas, tanto, que por un momento vomitar era la idea más factible entre un abanico de posibilidades; sin embargo, salir corriendo estaba siendo la ganadora. A pesar de esto, mis pies no querían escuchar mis órdenes –incluso me atrevería a decir "suplicas" –de salir por patas de la biblioteca hasta mi habitación, en casa, mi zona segura, el lugar que me mantendría a salvo.
Mingyu sabía todo, ¿a quién voy a engañar? Digamos que Mingyu sabía lo suficiente como para no montar un espectáculo en el que yo me viese envuelto, yo no podía defenderme y él lo estaba haciendo por mí, aunque tampoco era eso lo que deseaba. Simplemente... simplemente deseaba pasar de largo, que nadie supiese de mi existencia y él me estaba señalando con luces de neón.
El chico mucho más alborotado que antes, agarró las manos que sostenían el cuello de su camiseta con insistencia. Por un momento quise dar un par de golpecitos en su hombro y aconsejarle que se rindiese, que poco tenía que hacer contra Mingyu; sin embargo, mi boca tampoco quería hacerme caso.
―Chico... ¿es que nadie te enseño educación? ― ¿Realmente lo estaba diciendo el que tomaba justicia a base de golpes? ―Es cierto que no puedo caminar, pero no me trates como si fuese manco. Ahora, si realmente deseas que te suelte, pídele perdón. ―dijo Mingyu haciendo señas con un movimiento de cabeza hacia mí. Para ese momento, yo ya había incluso visualizado mi alma saliendo de mi cuerpo. Mis ojos comenzaban a secarse de mantenerse durante tanto tiempo abiertos sin siquiera parpadear y mis pulmones formaban parte de aquellos rebeldes que se habían puesto en mi contra. Por un momento creí que moriría, siendo el centro de atención, con todo aquello que temía y odiaba dándome con toda su fuerza en la cara.
― ¿Y por qué iba a pedirle perdón a ese? ―Mingyu soltó una carcajada que me heló la sangre, él no podía estar haciéndome eso, no debía. De un tirón, Mingyu acercó al chico tan cerca que su boca quedó a la altura de la oreja del pobre adolescente que no sabía en qué agujero negro se había metido.
―M-Min... ―Quería llorar por sentirme tan indefenso, él se veía tan enfadado que por un momento pensé que acabaría con la vida no solo del chico sino con la de los demás también, la suya incluida. Mingyu comenzó a susurrarle al chico cosas en el oído, ignorando mi estúpido intento por llamar su atención. No supe qué estaba diciendo pero debía de ser lo suficientemente horrible como para incluso superar la cara de espanto que yo calzaba. Mordía su labio inferior con fuerza, casi podía ver la sangre entrever de sus dientes.
―Perdón, siento lo de ayer, no volverá a suceder. ―Miró de reojo a Mingyu, esperando su aprobación de sus palabras, este entrecerró los ojos, no contento con lo dicho, esperando algo más. ―Y no volveré por aquí, nu-nunca más, te lo prometo.
―Mingyu, ya basta, por favor. ―Mi voz fue tan baja que por un momento pensé que no pudo haberme escuchado; sin embargo, sus ojos dieron con los míos, sorprendidos por mi respuesta.
― ¿Cómo has dicho? ―Sus cejas se unieron en una sola y varias arrugas en su rostro lo hicieron ver completamente confuso.
―Vámonos, Wonwoo. ―La chica, la misma que me había defendido el día anterior, estaba a mi lado sujetando mi brazo derecho con ímpetu y con un poco de fuerza –mis pies seguían sin reaccionar –me llevó hasta la salida mientras que los ojos decepcionados de Mingyu se clavaban en mi retina.
Todo el cúmulo de sentimientos, todo aquel remolino que me volvía loco acabaron por salir a la luz en el momento en el que aquellos ojos extraños y que no paraban de juzgar cada movimiento desaparecieron de mi vista.
Mis piernas cobraron vida y comencé a caminar sin rumbo fijo a gran velocidad, en realidad, incluso hubo un momento en el que solo daba vueltas en círculo sin parar sin poder respirar. Las lágrimas me estaban asfixiando y una enorme presión se amueblaba en el centro de mi pecho sintiendo como si fuese a desfallecer de un momento a otro.
La chica sostuvo mi brazo, intentando detenerme, con el pánico reflejado en el rostro y no era para menos, supuse que la estampa no era agradable de ver para una adolescente como ella. Intenté eliminar el contacto, lo último que necesitaba era eso, pero ella se agarraba con fuerza. Grandes sollozos se escapaban de mi garganta y ella hizo lo último que esperaba y deseaba en aquel momento y que, para mi sorpresa, más necesitaba. Sus menudos brazos me rodearon en un abrazo torpe y fuerte, dejando mis extremidades a cada lado de mi cuerpo sin poder moverme. Enterró su rostro en mi pecho, permitiéndome saber que estaba temblando incluso más que yo y quedando su cabello a la altura de mi nariz. Aún recuerdo a la perfección el aroma a coco deslizándose por mis fosas nasales, funcionando como un remedio para mis nervios.
―Tranquilízate, por favor, ¿sí? ―Su voz, al igual que su cuerpo, era temblorosa y salió con la fuerza de un susurro.
―¿Wonwoo? ―Si por un momento creí saber cuál era el rostro de un Mingyu decepcionado, no tenía ni la menor idea hasta el momento exacto en el que presencié sus manos sosteniendo las ruedas de la silla y, junto a la puerta de la biblioteca, me observaba como la viva imagen del desengaño.
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Depressed [Meanie]
FanficAmbos se sentían vacíos y sin rumbo. Ninguno sabía hacia dónde quería dirigirse, en realidad, no se encontraban seguros de querer seguir siquiera viviendo. Portada por: @woozimin3 Se prohíben las copias y adaptaciones sin permiso.
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