Jamás creí poder sentir el cambio de temperatura de un cuerpo de esa forma, tan rápido, haciendo que mi cuerpo se incendiara a su paso solo por la cercanía. Cómo los ojos de Mingyu observaban mis labios con intensidad, sin poder parpadear, besándolos en su mente y saboreándolos en su paladar sin necesidad de contacto. Su cintura se movía sin siquiera pensar, como si no le perteneciese, buscando aquello que su voz reclamó:
― ¿Me harías un favor? ¿Podrías gemir mi nombre? ―De hecho, casi lo estaba consiguiendo. Podía casi notar el sabor de la sangre por culpa de mis dientes que se clavaban con fuerza en mi labio inferior. Sus manos habían comenzado su propio juego, deslizándose por mi cuello, bajando por mi pecho y llegando a mi cintura para introducirse por el interior de la camisa. Mi piel se sentía fría en contraste con sus dedos calientes, provocando un cosquilleo a su paso, balanceándose alrededor de mi ombligo. ― ¿No harás eso por mí? ―Su voz, totalmente cambiada, sonaba peligrosa cuando su rostro se acercaba a la curva de mi cuello, dejando pequeños besos y mordiscos a su paso. A aquellas alturas, yo ya tapaba mi boca con mi diestra intentando ser el ganador de un juego que ya estaba perdido. ―Solo quiero escuchar "Mingyu" con esa voz que me gusta tanto. ―Un beso― Tan ronca. ―Otro más. ―Tan grave. ―Uno incluso más húmedo y más cercano a mi oreja. ―Esa que me pone tanto. ―susurró mordiendo el lóbulo de mi oreja.
―Min... ―El comienzo de su nombre había salido disparado acompañado de un enorme suspiro. No estaba seguro de qué era lo que más daño estaba haciéndome, si sus movimientos que cada vez se convertían más erráticos o su voz murmurando todo aquello. Su sonrisa había iluminado la habitación mientras que bajaba el cuello de mi camiseta para alcanzar mi clavícula. ―Por favor, para... ―Mis ojos estaban completamente cerrados, concentrados en que no podía darle a aquel ser egoísta, codicioso y calculador lo que quería, porque de aquella forma, yo volvería a ser el perdedor. Necesitaba cambiar todo aquello, actuar rápido para quitármelo de encima y ser yo el que lo venciese.
―Tenemos que ir rápido, no sé cuándo van a volver nuestros hermanos, ¿quieres que nos pillen así? ― Se alejó mínimamente, lo suficiente para mirarme a los ojos y descubrir aquella imagen tan hermosa de Mingyu completamente despeinado y los labios relucientes de su propia saliva con la respiración agitada. ―Quítate la camiseta. ―La bombilla se encendió en mi mente, viendo una solución al final del oscuro túnel.
―Quítate entonces tú de encima. ―Mingyu parecía contento con el trato, así que con ayuda de sus manos se apoyó a cada lado de mi cabeza para sentarse.
Con gran impulso, conseguí ser yo el que quedase encima. Tuve suerte de que Mingyu pudiese tumbarse y no cayese del sofá. Las manos de él viajaron incluso más rápidas para intentar quitar por él mismo lo que anteriormente había pedido.
―No vayas tan rápido, ¿tantas ganas me tienes, Mingyu? ―Varias veces había sonreído con altanería, pero jamás se había visto tan atractivo como aquella.
Apoyando mi propio peso en mis rodillas, pude ser yo el que comenzase a desnudarlo, cegándome con el color tostado de su piel, tan precioso, casi tanto como él. Estoy seguro que durante unos segundos quedé embobado al ver su pecho subiendo y bajando con dificultad y sus abdominales marcados maravillándome por completo, lugar hasta el que bajé repartiendo besos.
Él mismo fue el que se desprendió de sus pantalones tirándolos a algún lugar del salón mientras que mi boca saboreaba cada rincón de su musculatura. Sabía lo que tenía que hacer para ganar, simplemente alargar un poco el juego hasta que él mismo se derrumbase. Uno de sus brazos escondía sus ojos que, a sabiendas de cómo se sentía, se cerraban perdido en la frustración. Ya casi estaba, un simple empujoncito y lo haría. Mis dientes arañaron la piel de su cadera cuando entre ellos agarraron el filo de su ropa interior, no hizo falta nada más cuando lo entonó alto y claro:
―Joder, Wonwoo... ―Estaba tan concentrado en su propio placer que ni siquiera se había dado cuenta. No era la primera vez que me sentía ganador junto a él y, teniendo en cuenta la vida que había llevado, se sentía como en la mismísima gloria.
―Vístete, voy a preparar la cena así que tu puedes empezar a poner la mesa. ―Sus ojos se abrieron, pero su boca se mantenía entreabierta.
― ¿Qué has dicho?
―No pienso hacerlo, no aquí, no ahora, no contigo, así que sí, eso, vístete. ―Intenté mantener lo más relajada que pude aquella sonrisa ganadora en los labios hasta que me perdí entre las cuatro paredes de la cocina.
No voy a mentir, saboree cada refunfuño y blasfemia que murmuró mientras que escuchaba sus vaqueros volviendo a su lugar, pero para mi sorpresa me hizo caso y comenzó a llevar servilletas, pan, tenedores y cuchillos a la mesa que estaba en el centro. Su ceño estaba fruncido, por supuesto, y por un momento casi me lanzo sobre él para volver a sentir su pelo entre mis dedos mientras que lo besaba para que abandonara aquel gesto; sin embargo, elegí seguir cortando patatas.
―Vaya Mingyu, hacía mucho que no te veía tan arreglado, estás muy guapo. ―dijo Seunghee antes de tomar un bocado de su plato. ― ¿Has salido a algún lado? ―Este me observó primero, se notaba que aún estaba enfadado, y luego a ella.
―Fui a ver a Wonwoo al trabajo. ―Seungcheol comenzó a toser, mi hermana le pasó un vaso de agua rápido.
― ¿Tú hiciste qué? ―murmuró mi cuñado.
― No hace falta que exageres, me aburría ahora que él no está aquí, así que fui a verlo. ―Sin embargo, él parecía incluso más sorprendido después de escuchar su respuesta.
― ¿No te montó ningún espectáculo, cierto? ―me preguntó ahora mí. Las cejas de Mingyu se volvieron una sola y sus ojos se entrecerraron de forma amenazante.
― No, no, simplemente estuvo leyendo un tiempo y se marchó. ―Después de escuchar mi respuesta, siguió comiendo tranquilo.
Al día siguiente estaba más animado a la hora de ir a trabajar, realmente esperaba que aquel niño molesto no volviese a aparecer y las chicas que se acercaron, bastante simpáticas a decir verdad, cuando todo ocurrió me aseguraron que se pasarían a verme de nuevo.
Por primera vez no sentía aquella ansiedad amueblarse en el centro de mi pecho por hablar con alguien fuera de mi familia, se sentía... bien y realmente deseaba que ese fuese el comienzo, de una buena historia, de mí historia.
ESTÁS LEYENDO
Depressed [Meanie]
FanficAmbos se sentían vacíos y sin rumbo. Ninguno sabía hacia dónde quería dirigirse, en realidad, no se encontraban seguros de querer seguir siquiera viviendo. Portada por: @woozimin3 Se prohíben las copias y adaptaciones sin permiso.
![Depressed [Meanie]](https://img.wattpad.com/cover/109311183-64-k512743.jpg)