- Estoy cansada María ¿puedo irme ya?- pregunto por... décima vez.
- Depende.- lo dice con voz conciliadora.
- ¿De qué?- pregunto cansada.
- ¿De dónde sale la ropa limpia?- esto es humillante, obvio que de una lavadora.
- De una lavadora.- ella lleva una mano a su cintura y me mira desafiante.
- ¿y quién la pone ahí?
- Las personas del servicio.- obvio la respuesta.- Para eso le pagamos.- musito bajito pero igual me escucha y enarca una ceja.
- ¿Por qué la casa siempre está limpia?- bufo
- Por qué no la ensuciamos.- respondo con fastidio.
- Porque alguien la limpia todos los días.- me corrige.
- Es lo mismo.
- ¿Y que sienten los empleados cuando les gritas y le das ordenes siendo tu apenas una adolecente?- la miro indignada.
- Yo no hago eso.- ella rueda los ojos.
- Si como no.- vuelve a voltearse y sube a una silla para limpiar las repisas de los libros en el despacho de mi padre.- Pásame los libros que están ahí.- me señala una caja.
- Son pesados.-me quejo
- Exacto, por eso me los pasaras de a uno.
- No me trates de estúpida.- le advierto.
- De estúpida no... de lenta.- eso si me ofende.
- No te pases.- la señalo con un dedo y ella ríe.
- Solo pásame eso libros y continuamos mañana.- ¿mañana también? Mejor que alguien me recuerde porque estoy limpiando.- Deja tus protestas mentales y pásame los libros.
- Ahora lees mi mente, eso si no te lo permito.- niego rotundamente.
- A este paso solo me estas atrasando.- se queja con voz cansada.
- A ver si mañana recuerdas que solo te estorbe.- susurro
- Primero el mas grande y luego lo pequeños.- ignora mi comentario y me ordena que le pase lo que me pide, voy pasando los libros por tamaño hasta que mi celular suena y lo saco de mi bolsillo.- El cuento también pásalo.- sin prestarle mucha atención le paso un librito, pero al instante siento algo caer por mi cabeza.
- Aush.-me quejo.- eso dolió, no es para que ahora me arrojes libros.-protesto
- Perdón... enserio lo siento.- se disculpa mientras ríe, yo me froto la cabeza y la miro mal.- De verdad lo siento.- pues no parece si solo se ríe.
- Es suficiente.- decido.- Casi y me abres una herida en la cabeza... ya no puedo ayudarte, tengo que ir a descansar o ver a un doctor.
- Eres una exagerada.- me reclama sorprendida y me avienta el trapo con el que limpiaba.
- ¡y me sigues atacando!- me alejo dramáticamente de ella y me dejo car de espaldas en la silla giratoria de papá.- ella rueda los ojos y baja de la silla para recoger el librito.
Reviso los mensajes nuevos, tengo varios mensajes de unas amigas de otro colegio diciendo que me extrañan y las cosas que están pasando en mi aus...
- Ay que tierno...-oigo decir a María. Mando mi melena dorada hacia atrás.
- Lo sé, soy un encanto.- digo sin mirarla y la escucho bufar.
- No tu esperpento.- la miro mal y ella ríe.- Perdón... lo digo por esta foto.- en la lejanía agita la foto y no logro verla bien.- atrás dice tu nombre y... la de otras personas.- ladea la cabeza y me la tiende.
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