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Abrumado.

Así se sentía Logan al caminar a pasos pesados y lentos del trabajo. Debajo de sus ojos tenía ojeras  marcadas, su piel antes apiñonada ahora era pálida y sus labios algo morados, sus ojos entrecerrados por el cansancio. La noche de apoderaba con su obcuridad y el viento llevándose la basura y todo a su paso.

En su mente tenía los pensamientos desordenados. No podía pensar claramente últimamente, en su mente una rubia de mechas moradas vagaba. Recordó los momentos intensos que pasó con ella, los noches que no dormían por devorar el cuerpo del otro, odiaba admitirlo, pero ella había despertaba sus más perversas fantasías con ese cuerpo y sus carnosos labios.

Sentía frío, su ropa constaba de una abrigo no muy grueso de color negro que llegaba hasta sus rodillas, debajo tenía una camiseta blanca y dejaba un pantalón negro elegante -regalo de Kimberly por su primer día de trabajo un año atrás-, además de una bufanda afelpada. Aún con eso el frío atravesaba.

Mientras caminaba escuchó pasos detrás de los suyos. El miedo comenzó a salir a brote. La calle ya no era transitaba, estaba solo él y la persona detrás. Persona que aceleraba sus pasos cada vez más cerca de él. Pasó saliva nervioso y caminó con rapidez desvíaba su andar a un callejón no muy concurrido. Pensó que la persona que lo seguía no lo alcanzaría ya que empezó a corre encontrando que el sofocado y fetido lugar donde se había metido era un callejón sin salida.  El sujeto también corrió acercándose a él y acorralandolo.

El callejón estaba un poco iluminado por por una lámpara colgada del techo de un edificio de al lado. La sombra de acosador se acercó dejando ver su vestimenta. Un abrió gris similar al de Logan, el cuál cubría su rostro dando un aspecto misterioso y hasta intimidante.

El sujeto levantó un brazo y apunto con un arma de fuego color dorado, un brillante y elegante dorado. Logan sentía su corazón explotar y como última opción cerró los ojos con fuerza esperando el disparo. Nunca llegó tal, en su lugar una voz delgada femenina rió.

—Tonto —, la persona descubrió su rostro dejando a la vista su rubio con puntas moradas y su deslumbrante sonrisa blanca enmarcada por gruesos labios. Era Scherlott.

Logan al pasar unos minutos se confundió por no sentir nada así que se armó de valor y abrió los ojos, sintiendo alivio -y a su vez molestia- al encontrarse el semblante burlón de la chica. Incrédulo enarcando una ceja hacia Scherlott, que por tanto reír su estómago comenzó a doler y sus ojos a llorar.

—Te dije que nos veríamos pronto, angelito —, en ese momento Logan sintió inmensas ganas de asesinar la sonrisa burlona de esa rubia.

—Scherlott... —, Logan apretó los dientes hasta doler.

 —¿Qué diablos haces aquí? Más aún... ¿¡por qué me seguiste!? —, el enfado del castaño se dio a notar cuando sus cejas espesas se fruncieron y sus labios formaron un tierno gesto.

Scherlott paró de reír limpiando una lágrima rebelde que había escapado de su ojo izquierdo.

—Te vi unas cuadras atrás, y me dije "¿por qué no divertirme un rato?" Y te seguí. Te veías tan estúpido asustado

Logan rodó los ojos y decidió volver su camino a casa.  Scherlott notó sus intenciones y lo detuvo sujetando su brazo. Logan apartó a la rubia y murmuró insultos por los bajo.

—Oye, no es para tanto. Relajate, lo necesitas. Estas muy tenso y bastante...

—¿¡Bastante qué!? He tenido un día del carajo y cuando estoy por regresar a mi hogar llegas tú, ¡demonios! ¿¡No puedes desaparecer!? ¡No quiero verte, Scherlott! No quiero estar cerca de ti... ¿¡ entiendes!? ¡No te quiero cerca!

Las palabras salieron de sus labios como navajas afiladas hiriendo el orgullo de la rubia. El rostro de Logan estaba comprimido y molesto con la mandíbula apretada y las mejillas rojas furiosamente. No dijo nada más comprendiendo que había perdido el control y que había herido a la rubia -aunque no lo dejaba ver-.

Nuevamente comenzó a caminar dejando a Scherlott sin palabras y con su orgullo en el suelo pisoteado. Paso un largo tiempo caminando con la mirada en el suelo cuando volvió a sentir la presencia de alguien más. Esta vez una motocicleta.

—Angelito, deberías tomar mi consejo en cuenta y  relajarte un poco pequeñín. Anda, puedo divertirte —, Scherlott lo seguía a un lado montada en una motocicleta violeta deslumbrante. Logan fingió no escuchar su voz y aceleró su pasó.

Scherlott insistió cansando al muchacho que nuevamente atendió al llamado pero está vez con cansancio.

—¿Qué quieres de mi? —, parecía un susurro agonizante —, Scherlott, olvídate de que existo. No quiero que lo de antes vuelva a pasar. ¡Comenzaba a tener una vida pacífica! ¡no se que haces aquí! Y-yo pensé que habías muerto. Eliott murió, pensé que tu t-también.

Las palabras tristes del castaño impactaron a Scherlott, aún más con la mención  de Eliott. Su corazón punzo adolorido y bajó la mirada.

—E-eliott no debió morir, yo si. Él me salvó, eso siempre lo agradeceré, aunque él ya no esté porque...

—Silencio —, Scherlott interrumpió a Logan lanzando una mirada furiosa —, no hables más de él. ¡No tienes derecho!

Logan guardó silencio se acercó tímidamente al ver los gestos aterrorizados de la mayor.

—Yo... ven conmigo Logan.

𝕽𝖊𝖎𝖓𝖆 𝕸𝖆𝖋𝖎𝖆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora