Capítulo 40: Volver a verte.

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18 de Noviembre 2014

Al inicio de esta historia me encontraba perdida, en un laberinto en el que no hallaba la salida.

Mi mundo estaba fragmentado, vivía en un espejismo, atrapada en una mentira tan grande que me impedía ver la verdad. Caí hasta el fondo, y cuando creí que ya no había más por perder, me di cuenta de que lo único que realmente me faltaba... era a mí misma.

Muchas personas me llamaron loca, me dijeron que tomaba las peores decisiones, que me dirigía hacia un camino infeliz. Y tal vez tenían razón. La mayoría de las veces, ni siquiera cumplía con mis propias expectativas. Vivía para alguien más, moldeada por las exigencias de otros, incapaz de escuchar los gritos de mi propio interior suplicando que me eligiera a mí misma.

Me volví mi peor enemiga, me llené de engaños para no enfrentar la realidad.

Pero, si volver a escoger mal, me lleva de nuevo a este punto, lo haría sin dudarlo, porque aquí y ahora, por primera vez después de mucho...

Soy feliz.

A pesar de los fracasos, de las heridas, del dolor, aprendí que la vida es demasiado corta como para vivir bajo las sombras del miedo. Hoy hago lo que mi alma anhela. Me he convertido en la mejor versión de mí misma.

Ya no vivo para complacer a nadie. Vivo para mí.

Cada error, cada tropiezo, cada caída, ha sido una enseñanza invaluable. Y ahora, puedo amarme y amar por completo. Ya no más sonrisas forzadas. Ya no más besos sin afecto. Ya no más vacíos en mi alma.

Mi corazón ya no está en peligro.

Ethan Andrew será eternamente mi otra mitad. Su luz nunca se apagó. Siempre estuvo ahí, guiándome incluso cuando me negaba a verlo.

Él es, realmente mi refugio, mi brújula, mi estabilidad y mi hogar, y aunque la vida nos presente retos, aunque haya piedras en el camino, estaremos juntos.

Hubo un tiempo en el que me pregunté, una y otra vez:

¿Por qué no puedo dejar de amarlo?

¿Por qué sigue latente?

¿Por qué no puedo odiarlo?

Y la respuesta siempre fue la misma: porque nuestro destino siempre fue estar juntos. Desde el inicio, nuestros caminos estaban entrelazados, como si el universo mismo hubiera conspirado para reunirnos una y otra vez.

Han pasado diez meses desde la muerte de Dennison, y aunque todo terminó, sigo sintiendo cierta lástima por él.

Los últimos momentos que pasé a su lado fueron los más aterradores de mi vida. Por un instante, creí que no sobreviviría. Creí que mi historia terminaría ahí, en la penumbra de aquella habitación, temblando de frío, con la desesperanza aferrándose a mis huesos.

Fue horrible.

Sentí la maldad en su forma más pura, la podredumbre de un alma consumida por el rencor y el odio.

Era asqueroso saber que alguien así existía en el mundo.

Pero lo peor de todo fue descubrir que An... en realidad era Anastasia. Otra mentira que me destrozó en miles de pedazos.

Aun así, ella cambió.

Se dio cuenta del daño que pudo causar y decidió seguir adelante. No puedo confiar completamente en ella, no todavía, pero la quiero en mi vida, porque, al final, nos salvó de un infierno.

Gracias a ella, Ethan y yo estamos vivos, y gracias a ella, Danna aún tiene la oportunidad de crecer rodeada de amor.

No estarán solas. Ellas también fueron víctimas.

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