Sentirme libre es algo que no experimentaba desde hace mucho tiempo.
Había olvidado lo que era amarme a mí misma antes que a otra persona, priorizarme sin sentirme egoísta.
Por años me estuve hundiendo al lado de alguien que con cada paso que daba me hacía daño. Me cegó la idealización, me traicionó la confianza. Ahora, aunque hay felicidad en mi corazón por otras razones, también me siento estafada, usada y un poco rota.
¿En qué momento fui tan ingenua? ¿Cuándo permití que esto pasara?
Lo puse en un pedestal. Creí ciegamente en él, abandoné a los que realmente me querían por una mentira bien contada. Pensaba que era maravilloso, perfecto, que lo que decía era real. Me culpé mil veces por no poder enamorarme de él, porque creía que no se lo merecía, cuando en realidad lo que debía hacer era alejarlo de mi vida desde el principio.
Es difícil de asimilar.
Toda la vida que construí con él se siente como una farsa. Cada recuerdo que antes tenía significado, ahora es solo un teatro bien montado. Y aunque no quiero volver a ese pasado, aunque no lo quiero a él... me duele saber que la persona que pensé conocer nunca existió.
Y ahora estoy aquí.
Frente a la puerta de su habitación en el hotel.
Chase... no, Dennison.
Me cuesta hasta llamarlo por su verdadero nombre.
Aprieto el sobre en mis manos.
No sé qué voy a hacer exactamente.
Tal vez lo aviente en su cara y grite todo lo que me quemó por dentro estos días.
Tal vez me quede congelada. No quiero eso. No quiero que me vea dudar.
Tomo aire
—¿No aguantabas estar sin mí? —Reconozco su voz al instante.
Siento su cuerpo detrás del mío, sus brazos rodeando mi cintura como si todavía tuviera el derecho de tocarme.
Mi piel se eriza, pero no de la forma en que él cree.
—Mañana es nuestra boda —suena relajado, como si nada estuviera mal.
El coraje me consume.
Quito sus manos bruscamente y me volteo para verlo.
—Chase —susurro su nombre con una frialdad que no reconozco en mí.
Suelto el aire contenido.
Él me observa con una expresión de desconcierto.
—¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa mirada? ¿Te pasó algo malo? ¿Necesitas ayuda? —Coloca una mano en mi mejilla, pero la aparto de inmediato.
Me estremece el asco que me provoca su contacto. Es un frío que se desliza por mi piel, una sensación pegajosa que me enferma. Su agarre en mi brazo se siente como un ancla hundiéndome en un mar oscuro y sucio.
Mi estómago se revuelve, como si su sola presencia contaminara el aire que respiro.
Lo miro y solo veo una mentira con forma humana. Todo en él me repugna: su voz que alguna vez me susurró promesas vacías, sus manos que pretendieron sostenerme cuando solo querían poseerme, su mirada que creí sincera y ahora es solo un pozo de oscuridad.
Me siento sucia.
Como si cada momento que pasé a su lado hubiera dejado una mancha imborrable en mi piel, en mi alma. Quiero arrancarme el recuerdo de sus caricias, quiero borrar cada beso que me dio, cada noche en la que me hizo pensar que tal vez, solo tal vez, podía confiar en él.
ESTÁS LEYENDO
Volver a Verte
Romance¿Qué pasaría si te encuentras nuevamente con la persona que rompió tu corazón? ...
