ETHAN
Aprender a soltar la soga que nos lastima, no es nada fácil cuando todo lo que te aferra a ella es el amor.
El miedo de desatarse y no poder enlazarse de nuevo, se vuelve una sombra que no te deja vivir. Independientemente del dolor que sientas o de cuánto estés sangrando, lo único que importa es evitar que, en algún momento, todo se desate.
¿Qué tanto se puede romper algo? ¿Mucho o poco?
No existe una respuesta correcta, porque no se trata solo de cuánto se fractura algo, sino de que, desde el principio, ya no puedes repararlo.
La verdadera pregunta es:
¿Vas a destruir algo sabiendo que jamás podrás devolverlo a su estado original?
No importa el grado de destrucción; lo importante es recordar que, desde el inicio, no debiste arruinar lo que estaba intacto.
Es increíble cómo, sin darnos cuenta, la vida va cerrando nuestras cicatrices.
Hace tan solo unos días, mi existencia parecía arrastrarse en el fondo de un abismo, y hoy, aunque el pasado sigue pesando, puedo sentirme un poco mejor. Ya no más ese hijo de puta que llevaba una vida miserable.
Estoy aprendiendo a dejar mí pasado en el lugar que le corresponde, a pesar de que todavía anhelo esos malditos labios de Eleonor y, no solo eso, todo su cuerpo.
Me estiro sobre la silla, intentando reprimir las ganas de salir corriendo de la oficina. Aquí, el trabajo parece no terminar nunca, me han dejado a cargo de este desastre.
Miriam se encierra en casa y mi hermano apenas sale de su terapia. La muerte de papá no les ha hecho nada bien a ninguno. He intentado alentarlos, fingiendo ser el más fuerte, pero nada funciona.
Quizás cada uno de nosotros deba enfrentar el dolor a su manera.
Suena el teléfono de la empresa, anunciando que mi secretaria tiene algo que decirme.
—Dime, Clarise...
—Señor, acaba de llegar la nueva gerente de la empresa D'Santies Corporation. ¿La hago pasar?
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
Maldigo internamente. Joder, se me había olvidado por completo esta reunión. Por suerte, siempre tengo un as bajo la manga.
Esto no puede salir mal, es uno de los proveedores más importantes que tenemos.
—¿Señor?
—Sí, que pase.
Corto rápidamente y me acomodo en mi despacho. Se abre la puerta y aparece una mujer que me deja sin aliento. Siento cómo mi hombría se tambalea; es la rubia más sexy que he visto en mi vida.
Tiene unas piernas perfectas, su rostro, es delicado y simétrico. Sus ojos color avellana parecen desprender luz de seguridad. Su cabello dorado cae liso sobre sus hombros, es una obra de los Dioses, es un mujerón. Cada rasgo en ella irradia elegancia y poder, una combinación irresistible que me hipnotiza al instante.
Me esfuerzo por mantener la compostura, noto que su presencia llena la habitación de una energía única.
Es evidente que no es una mujer cualquiera, su porte y seguridad sugieren que es una persona que sabe lo que quiere, y eso me impresiona profundamente.
—Buenas tardes señor Farlanewins. —Sonríe delicadamente, haciendo que mi corazón se paralice, espero no dure mucho este efecto. Me levanto y estiro mi mano para estrechar la suya.
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Volver a Verte
Romance¿Qué pasaría si te encuentras nuevamente con la persona que rompió tu corazón? ...
